La Comisión Europea anunció en octubre de 2025 que estudiaba un paquete de medidas para reforzar la lucha contra el tabaquismo, y que podría tener un impacto directo en miles de pequeños negocios y trabajadores autónomos de España. El plan, impulsado en el marco del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud, planteaba restricciones adicionales a la venta de productos de tabaco y nicotina que afectarían tanto a los estancos como a otros puntos de venta autorizados, como bares y establecimientos de hostelería.
Por ejemplo, la reducción del número de puntos de venta autorizados, la eliminación de ciertos tipos de cigarrillos o restricciones de fumar en sitios como las terrazas.
Estas propuestas se debatieron en noviembre de 2025 durante la undécima Conferencia de las Partes (COP11), celebrada en Ginebra, en la que participaron más de 160 países. Aunque en esta cita finalmente no se alcanzó un acuerdo definitivo, la Comisión Europea ha dejado claro que este paquete normativo seguirá siendo el eje central en materia de venta del tabaco y podría ver la luz en 2027.
El posible endurecimiento de la normativa ha generado mucha inquietud entre los cerca de 13.000 autónomos titulares en estancos en España y entre los miles de negocios de hostelería que cuentan con autorización para la venta de tabaco.
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¿Cuáles son las medidas que estudia Bruselas y su impacto en estancos y hostelería?
El documento impulsado por la Comisión Europea y alineado con las recomendaciones de la OMS plantea un endurecimiento general de las políticas antitabaco en toda la Unión Europea. Así, entre las principales propuestas figura la reducción del número de puntos de venta autorizados, una medida que afectaría de forma directa no sólo a los estancos, sino también a negocios de hostelería que actualmente comercializan labores de tabaco como actividad complementaria.
En nuestro país, en concreto, existen 12.858 licencias de estanco registradas, la mayoría gestionadas por autónomos. Y en muchos de estos negocios, la venta de tabaco representa el grueso de la facturación. De hecho, según datos trasladados por la Asociación Madrileña de Expendedores de Tabaco y Timbre (la AMETT), el tabaco supone entre el 60% y el 90% de los ingresos de un estanco medio. El resto procede de productos y servicios complementarios, como timbres, recargas, loterías o pagos de tasas, que tienen un peso económico mucho menor.
De esta forma, el paquete europeo también plantea el fin de determinados incentivos y apoyos al canal de distribución, así como la prohibición de introducir nuevas marcas de cigarrillos en el mercado. Además, se contempla también la eliminación de productos específicos, como los cigarrillos slim, y un mayor control sobre la composición de los productos de tabaco y nicotina, incluida la reducción de su contenido de nicotina.
Además, otra de las líneas de actuación es la ampliación de los espacios libres de humo. La Comisión propone, de hecho, extender las restricciones de fumar a las terrazas, parques infantiles, vehículos con conductor y otros espacios al aire libre, reforzando las medidas que algunos Estados miembros, como España, sin ir más lejos, ya han comenzado a tramitar en sus propias normativas nacionales.
Este punto preocupa especialmente al sector hostelero, que teme una caída adicional del consumo en locales donde la venta de tabaco forma parte del servicio habitual al cliente, según afirman desde la Asociación Madrileña de Empresas de Restauración (AMER).

Por su parte, en las asociaciones de estanqueros, como la AMETT, se advierte de que una reducción de los puntos de venta tendría un impacto inmediato en la rentabilidad de miles de negocios. El sector defiende que los estancos han demostrado durante décadas ser un canal legal, controlado y responsable para la distribución de tabaco, con mecanismos eficaces para evitar el acceso a menores y cumplir siempre con la normativa vigente.
En AMER no ocultan su preocupación por el efecto acumulativo de las restricciones. Y es que para muchos bares y cafeterías, la venta de tabaco no es la actividad principal, pero sí una fuente de ingresos adicional que ayuda a sostener el negocio en un contexto de aumento de costes y menor margen de beneficios.
El debate en Europa y la cita clave de 2027 en Armenia
Las propuestas de la Comisión Europea se enmarcan en el Convenio para el Control del Tabaco de la OMS, uno de los tratados internacionales con mayor respaldo a nivel mundial. Y aunque en la COP11, celebrada en Ginebra entre el 17 y el 22 de noviembre de 2025, los países participantes debatieron un amplio conjunto de medidas orientadas a reducir el consumo de tabaco y sus efectos sobre la salud, no se llegó a un consenso claro.
Durante la conferencia se adoptaron decisiones relevantes en ámbitos como la gestión de residuos derivados de productos de tabaco y nicotina, el refuerzo de la financiación de los programas nacionales de control y la responsabilidad de la industria tabacalera por los daños causados. Sin embargo, las medidas más restrictivas relacionadas con la venta y el acceso al tabaco no lograron un consenso pleno entre los Estados participantes.
Aun así, la falta de consenso en 2025 no ha cerrado, ni mucho menos, el debate. Las instituciones europeas y la OMS han confirmado que estas propuestas volverán a la mesa en la próxima Confederencia de las Partes, prevista para 2027 en Ereván (Armenia).
Y aunque para los autónomos del sector este pequeño retraso supone un alivio momentáneo, la realidad es que la hoja de ruta de la Comisión Europea genera mucha incertidumbre. Porque las asociaciones de estanqueros insisten en que no se oponen a las políticas de salud pública ni a la reducción del tabaquismo, pero reclaman que cualquier cambio normativo tenga en cuenta el impacto económico y social sobre una red de pequeños comercios que, en muchos municipios, cumple una función cercana al servicio público.





