- El IVA de la luz que pagan los autónomos vuelve a subir al 21%, a pesar de los sobrecostes
- Continúa de momento la rebaja de IVA en el carburante para autónomos
La factura de la luz podría volver a subir para miles de autónomos y pequeños negocios. Desde el pasado 1 de junio ha dejado de estar en vigor la rebaja extraordinaria de impuestos aprobada por el Gobierno para aliviar el impacto del encarecimiento energético provocado por la crisis en Oriente Medio. Como consecuencia, el IVA de la electricidad vuelve a situarse en el tipo general del 21%.
La medida afecta especialmente a los autónomos con menor potencia contratada, muchos pequeños comercios, despachos profesionales y trabajadores por cuenta propia que desarrollan su actividad desde casa. Todos ellos se habían beneficiado durante los últimos meses de una reducción fiscal que rebajó el IVA de la electricidad hasta el 10% y redujo además el Impuesto Especial sobre la Electricidad al 0,5%.
El fin de estas bonificaciones no llega por una decisión discrecional del Ejecutivo, sino por la propia normativa que aprobó las rebajas. El Real Decreto Ley 7/2026 vinculó la vigencia de los incentivos fiscales a la evolución de la inflación energética. Una vez que el IPC confirmó en abril una moderación de los precios de la electricidad y el gas, las rebajas decayeron automáticamente.
Sin embargo, el Gobierno ha decidido mantener por ahora las ventajas fiscales aplicadas a los carburantes, al considerar que la inflación en este ámbito sigue siendo elevada.
El IVA de la luz que pagan los autónomos vuelve a subir al 21%, a pesar de los sobrecostes
El principal cambio para los autónomos es la recuperación del IVA general del 21% en la factura eléctrica.
Hasta ahora, los suministros beneficiados por la medida tributaban al 10%, lo que permitía amortiguar parte de los costes energéticos que siguen soportando miles de pequeños negocios. Además, el Impuesto Especial sobre la Electricidad se encontraba reducido al 0,5%, frente al 5,11% habitual.
Desde este mes, ambos gravámenes recuperan sus tipos normales.
Según cálculos de especialistas del sector energético, la combinación de ambas subidas puede elevar el importe final de la factura en torno a un 15%, aunque el impacto concreto dependerá del nivel de consumo de cada negocio.
En una factura eléctrica de 50 euros antes de impuestos, el importe final podría situarse alrededor de ocho euros por encima de lo que se habría pagado con los tipos reducidos que estaban vigentes hasta mayo.
La subida llega además en una época especialmente sensible para muchos negocios. La llegada del verano dispara el uso de equipos de climatización en comercios, oficinas, hostelería y otros establecimientos abiertos al público, aumentando el consumo eléctrico precisamente cuando desaparece la rebaja fiscal.
La rebaja desaparece tras moderarse la inflación energética
El Gobierno activó estas medidas de emergencia el pasado mes de marzo como respuesta al fuerte incremento de los costes energéticos derivado de las tensiones geopolíticas internacionales.

Sin embargo, la norma establecía que la continuidad de las bonificaciones dependería de la evolución de los precios.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación de la electricidad y el gas se moderó durante los últimos meses, lo que activó automáticamente la cláusula de finalización prevista en el decreto.
Pese a ello, numerosas organizaciones empresariales vienen advirtiendo de que los costes energéticos continúan siendo uno de los principales problemas para muchas pymes y autónomos. De hecho, distintas asociaciones industriales han denunciado recientemente que los precios de la electricidad para empresas siguen siendo muy superiores a los de años anteriores y lastran la competitividad de numerosos negocios.
¿Qué autónomos se beneficiaban de esta rebaja?
La reducción del IVA no afectaba a todos los suministros por igual.
En el caso de la electricidad, se aplicaba principalmente a los contratos con una potencia contratada inferior a 10 kilovatios (kW), un perfil que coincide con gran parte de los pequeños negocios españoles.
Se beneficiaban especialmente:
- Autónomos que trabajan desde casa.
- Pequeños comercios.
- Despachos profesionales.
- Oficinas de reducido tamaño.
- Negocios con bajo consumo eléctrico.
- La medida también alcanzaba al gas natural y a otros combustibles destinados a calefacción, como pellets, briquetas o leña.
Precisamente por ello, la desaparición de la rebaja puede sentirse con mayor intensidad entre aquellos autónomos que disponen de menos margen para absorber nuevos costes y que ya venían soportando el impacto de la inflación, el aumento de cotizaciones sociales y el incremento de otros gastos operativos.
Continúa de momento la rebaja de IVA en el carburante para autónomos
La buena noticia para parte del colectivo es que no todas las ayudas energéticas han desaparecido.
El Gobierno ha decidido mantener, al menos hasta el próximo 30 de junio, las rebajas fiscales aplicadas a los carburantes.
La razón es que la inflación de las gasolinas y gasóleos continúa situándose en niveles elevados. Según los datos oficiales, los precios de los carburantes seguían registrando en abril incrementos superiores al 15% respecto al mismo periodo del año anterior.
Por ello, durante este mes seguirán vigentes varias medidas de apoyo:
- IVA reducido al 10% para gasolinas, gasóleos y biocarburantes.
- Tipo reducido del Impuesto sobre Hidrocarburos.
- Devolución parcial del gasóleo profesional.
Estas ayudas son especialmente importantes para transportistas, repartidores, taxistas, agricultores y otros autónomos cuya actividad depende directamente del combustible.
Desde el Ministerio de Economía han señalado que las medidas han contribuido a contener tanto la inflación general como los costes empresariales, por lo que su continuidad más allá del 30 de junio todavía se encuentra en evaluación.
Mientras tanto, algunas voces dentro del Gobierno, como la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ya reclaman recuperar también las rebajas fiscales sobre la luz y el gas. Sin embargo, por ahora la realidad para miles de autónomos es que la factura eléctrica vuelve a soportar la carga fiscal habitual, en un momento en el que muchos negocios siguen lidiando con unos costes energéticos muy superiores a los existentes antes de las últimas crisis internacionales.




