Cientos de galerías de arte de toda España cerrarán sus puertas al público entre el próximo 2 de febrero y el 7 de febrero de 2026. El motivo no tiene que ver con la falta de actividad, ni con un parón creativo, sino con una protesta coordinada de todo el sector artístico contra el IVA del 21% que grava la venta de obras de arte en nuestro país. La decisión ha sido adoptada de forma conjunta por galeristas y artistas, un colectivo formado en su inmensa mayoría por autónomos y pequeñas empresas culturales.
Desde el sector denuncian que el tratamiento fiscal del arte en España sitúa a las galerías y a los artistas en clara desventaja frente a sus competidores europeos, encarece artificialmente los precios y frena tanto la compra nacional como la internacional de algunas obras. Todo ello, aseguran, pone en riesgo la continuidad de una actividad cultural que cumple con una función social que es esencial.
- Un parón histórico del sector artístico para denunciar el IVA del 21% en las obras de arte en España
- España, a la cola de Europa en fiscalidad cultural para artistas y galerías
Un parón histórico del sector artístico para denunciar el IVA del 21% en las obras españolas
El cierre de galerías entre el 2 y el 7 de febrero constituye una de las protestas más contundentes realizadas hasta la fecha por el sector del arte contemporáneo en España. La acción ha sido impulsada por el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo y cuenta con el respaldo de todas las asociaciones provinciales de profesionales del arte de todo el país.
No obstante, no es la primera vez que el sector cultural se moviliza por este motivo. El pasado 2025, las galerías ya realizaron un «apagón» simbólico de 10 minutos como forma de protesta. Sin embargo, el cierre al público durante cinco días completos supone un paso más en la escalada reivindicativa ante lo que consideran una falta de respuesta por parte del Gobierno.
Las fechas en el mes de febrero, además, no han sido elegidas al azar. El parón coincide con las semanas previas a la feria de ARCO, que es una de las ferias internacionales de arte contemporáneo más importantes de toda Europa. En este periodo previo, coleccionistas, comisarios y compradores internacionales visitan de forma habitual las galerías españolas, por lo que el cierre puede amplificar el impacto de la protesta y llevar el debate fiscal al centro del foco cultural.
En la galería Alarcón Criado, con sede en Sevilla, explicaron a este diario que el cierre responde al «total desacuerdo con el sistema fiscal español en este punto, que aplica un IVA del 21% en la venta de obras de arte». Una cifra, subrayan, «muy superior a la que rige en la gran mayoría de países de la Unión Europea».
Así, durante los próximos días, las galerías dejarán de ejercer su función habitual como espacios culturales gratuitos abiertos a la ciudadanía. Una ausencia que pretende hacer visible algo que normalmente se da por sentado: el acceso libre y constante a la creación artística.
«La protesta consiste precisamente en cesar una actividad que defendemos como imprescindible para la sociedad», señalan desde la galería sevillana.

España, a la cola de Europa en fiscalidad cultural para artistas y galerías
Uno de los principales argumentos del sector es la comparación con el entorno europeo. Mientras España aplica un IVA del 21% a la venta de obras de arte, la mayoría de los países de la Unión Europea cuentan con un IVA cultural reducido.
Y las diferencias no son, desde luego, poco significativas. En Italia, el IVA aplicado a la venta de obras de arte es del 5%, y en Francia es del 5,5%. Mientras, Alemania aplica un 7%, Portugal un 6% y Bélgica también un 6%. Esta brecha fiscal convierte a España en uno de los pocos países europeos que gravan el arte como si se tratara de un objeto de lujo.
Evidentemente, las consecuencias económicas son directas. Un mismo artista o una misma obra resulta sensiblemente más cara si se adquiere en España que si se compra en cualquiera de esos países. Según denuncian los galeristas, esta situación provoca que muchos coleccionistas opten por realizar sus compras fuera de nuestras fronteras, aunque la obra sea española.
El resultado es un mercado debilitado, una menor circulación internacional de nuestro arte y una pérdida de oportunidades económicas para miles de autónomos, un colectivo que ya de por sí es vulnerable. En concreto, las galerías y los artistas coinciden en que la fiscalidad actual penaliza a toda la cadena de valor: al creador, que ya de por sí recibe porcentajes de beneficio muy bajos a la hora de vender sus obras, pero también al intermediario y al comprador.
Además, recuerdan algo importante, que es que las galerías de arte no son sólo espacios de venta. Cumplen una función cultural y social que no existe en otros sectores económicos. Son lugares de exhibición gratuita, de difusión cultural y de apoyo a artistas emergentes. Y es injusto que esa función no se vea reconocida en el marco fiscal vigente.
Es importante, eso sí, saber que este conflicto con el IVA cultural no es nuevo. Su origen se remonta al año 2012, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy elevó el IVA cultural del 8% al 21%. La medida afectó de forma transversal a toda la industria cultural. De hecho, en aquel momento la Sociedad General de Autores y Editores, la SGAE, cifró en 43 millones de espectadores menos y una caída de 530 millones de euros en ingresos las consecuencias directas de aquella decisión fiscal.
En 2027 el IVA de los espectáculos en vivo se redujo de nuevo al 10%, y en 2018 el cine se benefició de la misma rebaja. Sin embargo, las galerías de arte y la venta de obras artísticas quedaron fuera de las modificaciones.





