- La actividad de las pymes se puede paralizar durante semanas tras un ciberataque
- Medidas básicas para reducir el riesgo de ciberataques
Los ciberataques han dejado de ser un riesgo puntual y se han convertido en un problema estructural para las empresas de todos los tamaños. En un contexto de digitalización acelerada, el número de incidentes de ciberseguridad no deja de crecer y su impacto económico es cada vez más difícil de asumir, especialmente para los autónomos y pymes.
Sólo en el último año, los ciberataques han aumentado un 20%, según datos recopilados por DarkData, una startup española especializada en ciberinteligencia y resolución de ataques de ransomware. Este incremento confirma una tendencia que ya venían advirtiendo los expertos: los ataques son más frecuentes, más dirigidos y más sofisticados, y afectan de forma directa a la operativa diaria de los negocios.
El impacto económico de una brecha de seguridad puede ser devastador. En el caso de las pymes, las pérdidas derivadas de un ciberataque pueden situarse entre el 10% y el 20% de su facturación anual. En esta cifra no sólo se incluyen los costes directos de recuperación, sino también la paralización de la actividad, la pérdida de clientes, los gastos legales y el daño reputacional, uno de los factores más difíciles de cuantificar pero con mayor efecto a medio plazo.
La actividad de las pymes se puede paralizar durante semanas tras un ciberataque
Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es el tiempo de recuperación. Tras una brecha de seguridad, la paralización total o parcial de la actividad puede prolongarse entre 20 y 40 días. Durante ese periodo, muchas empresas ven bloqueados sus sistemas, interrumpidos sus servicios y afectada su capacidad de facturación.
En numerosos casos, además, el ataque no se detecta hasta que el daño ya está hecho. La ausencia de sistemas de detección temprana provoca que los ciberdelincuentes operen durante semanas dentro de las redes corporativas, recopilando información, cifrando datos o preparando ataques de mayor impacto. Esta falta de visibilidad refuerza la importancia de contar con herramientas avanzadas y equipos especializados capaces de anticiparse a las amenazas.
El error humano, principal puerta de entrada
Detrás de la mayoría de los incidentes de ciberseguridad no hay fallos tecnológicos complejos, sino errores humanos. Los ataques de phishing y de ingeniería social siguen siendo la principal vía de entrada para los ciberdelincuentes. Correos electrónicos, mensajes o llamadas fraudulentas, cada vez más creíbles gracias al uso de inteligencia artificial, logran engañar a empleados que hacen clic en enlaces maliciosos, descargan archivos infectados o facilitan sus credenciales en páginas falsas.
A esto se suma una gestión deficiente de las contraseñas: claves débiles, reutilizadas en varios servicios, compartidas entre empleados o que no se cambian tras una incidencia. Estas prácticas, todavía muy extendidas en los pequeños negocios, facilitan accesos no autorizados y multiplican el impacto de cualquier brecha.

Para Martín Brea, COO y cofundador de DarkData, la tendencia es clara. “Cada vez vemos ataques más dirigidos y sofisticados, donde los ciberdelincuentes aprovechan pequeñas vulnerabilidades humanas o tecnológicas”, explicó. En su opinión, “la diferencia entre una brecha contenida y un desastre empresarial depende de la preparación”.
Invertir en prevención y en concienciación interna no sólo reduce el riesgo de sufrir un ataque, sino que también acorta de forma significativa los tiempos de recuperación y protege la confianza de clientes, proveedores y socios. “No se trata solo de proteger datos, sino de evitar semanas de parálisis que muchas empresas no pueden permitirse”, advirtió.
Medidas básicas para reducir el riesgo de ciberataques
Desde DarkData recuerdan que, más allá de soluciones avanzadas, existen medidas básicas que siguen siendo fundamentales para reducir el riesgo de ciberataques. Entre ellas, destacan la formación continua de los empleados, la actualización regular de los sistemas de seguridad, la realización de copias de seguridad periódicas y la implantación de sistemas de acceso robustos, como la verificación en dos pasos.
Asimismo, recomiendan revisar de forma periódica los permisos y las credenciales de acceso, especialmente en empresas con alta rotación de personal o con múltiples proveedores externos conectados a sus sistemas.
En un entorno en el que los ciberataques ya forman parte del riesgo empresarial cotidiano, la ciberseguridad ha dejado de ser un asunto técnico para convertirse en una cuestión estratégica. Para muchas pymes, anticiparse puede marcar la diferencia entre un incidente controlado o un golpe económico del que sea difícil recuperarse.





