La Confederación Española de Detallistas de la Carne (Cedecarne) ha manifestado su total desacuerdo con el informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre la trazabilidad del género en las carnicerías.
El estudio, subvencionado por el Ministerio de Asuntos Sociales, Consumo y Agenda 2030, señala deficiencias en la información al consumidor respecto al origen y etiquetado de algunos productos frescos de la cesta de la compra. Y la patronal, que agrupa a más de 24.000 autónomos y pymes y 60.000 profesionales del comercio cárnico, considera que las conclusiones del informe son sesgadas y generan confusión entre los consumidores.
Según Cedecarne, el informe de la OCU incurre en un error metodológico de base, al comparar sistemas de venta y etiquetado distintos, aplicando los mismos criterios tanto a productos envasados de supermercado como a alimentos vendidos a granel en carnicerías tradicionales. La organización recuerda que el Reglamento Europeo 1169/2011 y el Real Decreto 126/2015 establecen obligaciones diferenciadas para cada formato de venta, lo que imposibilita hacer comparaciones directas.
- La diferencia entre formatos de venta impide aplicar los mismos criterios de trazabilidad
- Cedecarne: el informe de la OCU confunde al consumidor y daña la imagen del comercio artesanal
- La organización defiende la labor de los carniceros artesanos
La diferencia entre formatos de venta impide aplicar los mismos criterios de trazabilidad
La entidad asegura que los profesionales del comercio cárnico artesanal cumplen con la normativa vigente en materia de información alimentaria. Afirma, además, que el informe “perjudica gravemente” la imagen del sector y la confianza del consumidor, al presentar como irregularidades situaciones plenamente legales contempladas por la ley.
En los supermercados, lo habitual es la venta no dirigida, donde el producto cárnico se ofrece envasado y etiquetado individualmente en expositores. Cada envase incluye la información obligatoria sobre origen y trazabilidad, sin depender de la intervención de un profesional. Incluso en los casos en que el supermercado dispone de mostrador de carne fresca, las piezas suelen llegar envasadas al vacío desde un proveedor autorizado, lo que asegura un etiquetado individual por pieza.
Por el contrario, el comercio cárnico artesanal basa su actividad en la atención personalizada y en la preparación del producto en el momento de la venta. En este formato, el profesional compra canales o medias canales de mataderos autorizados, que llegan sin envasar y con una a tres etiquetas por media canal, según la especie. Posteriormente, esas piezas se deshuesan y despiezan en la propia carnicería, obteniéndose decenas de cortes diferentes, cada uno de los cuales mantiene la trazabilidad del animal original.
La normativa española reconoce las particularidades de este modelo. El Real Decreto 1698/2003 permite que una sola etiqueta visible en el mostrador, correspondiente al animal del que proceden las piezas, sea suficiente para cumplir con las obligaciones de información. Además, el carnicero está obligado a facilitar al cliente todos los datos adicionales que solicite. Según la patronal, este sistema cumple plenamente con los principios de transparencia y seguridad alimentaria, al tiempo que garantiza la trazabilidad de cada producto.
Cedecarne: el informe de la OCU confunde al consumidor y daña la imagen del comercio artesanal
En su comunicado, la confederación insiste en que los profesionales del sector actúan conforme a la legislación europea y española, y que cualquier comparación con modelos industriales o de gran distribución debe hacerse con criterios ajustados a cada caso. “No se puede comparar lo que está regulado de forma distinta”, sostienen desde la organización, subrayando que el etiquetado de productos a granel responde a un marco legal específico diseñado para el comercio especializado.

Asimismo, la patronal recuerda que la trazabilidad en las carnicerías tradicionales no depende únicamente de las etiquetas visibles, sino de un control documental completo que acompaña al producto desde su origen hasta su venta. Los carniceros artesanos, aseguran, gestionan la información sanitaria y de procedencia mediante registros obligatorios internos, lo que garantiza que el consumidor pueda conocer el origen de la carne si lo solicita.
Para el colectivo, el estudio de la OCU, lejos de mejorar la información disponible para el ciudadano, introduce dudas sobre la profesionalidad de un sector que ha mantenido históricamente un alto nivel de cumplimiento normativo. La confederación lamenta que el informe, financiado con fondos públicos, se haya elaborado sin consultar al sector, ni tener en cuenta las diferencias legales entre formatos de venta.
La organización defiende la labor de los carniceros artesanos
Cedecarne representa actualmente a más de 24.000 pequeñas y medianas empresas de carnicería y charcutería en España, con una facturación anual superior a 4.100 millones de euros. Estas empresas emplean a unos 60.000 profesionales, muchos de ellos autónomos que combinan el conocimiento artesanal con el cumplimiento estricto normativo de las normas europeas de higiene, trazabilidad y seguridad alimentaria.
La confederación participa activamente en foros institucionales y técnicos donde se debaten las regulaciones que afectan al comercio de productos cárnicos. Esa presencia, explican, les permite contribuir a la mejora del marco normativo y defender los intereses de los pequeños negocios frente a la gran distribución.
Con esta denuncia pública, Cedecarne busca reafirmar la confianza en el comercio de proximidad y recordar que los carniceros de barrio desempeñan un papel esencial en la economía local, ofreciendo productos frescos, trazables y de origen conocido y seguro. La entidad sostiene que cualquier evaluación sobre trazabilidad debe reconocer las diferencias estructurales entre los distintos formatos comerciales y respetar el marco legal que los regula.





