El incremento de los ciberataques en España empieza a tener consecuencias que van mucho más allá del propio sistema financiero. Al menos, según los últimos datos que ha aportado el balance anual del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe). El organismo público advierte de un escenario de riesgo cada vez mayor en una coyuntura digital disparada, que no presta suficiente atención a dichos riesgos, y de una mayor sofisticación en los ataques.
Según estos datos, los incidentes de seguridad en la red crecieron el año pasado un 26%, con más de 122.000 incidentes registrados y 237.000 sistemas vulnerables detectados. Cifras que reflejan la magnitud de una amenaza que afecta a muchos sectores, especialmente la banca, que concentró el 34% de todos los incidentes.
Muy por encima de otros ámbitos estratégicos, como es el transporte o los mercados financieros. Así, esta elevada exposición convierte a la banca en un punto crítico para el conjunto del tejido empresarial, que depende de forma diaria de la estabilidad de los servicios bancarios para mantener su actividad.
- La ciberseguridad, un riesgo creciente para los autónomos del transporte
- Los proveedores externos y la IA , nuevos riesgos de ciberataques para las pymes
La ciberseguridad, un riesgo creciente para los autónomos del transporte
El informe del Incibe también pone el foco en los problemas de ciberseguridad que afectan de forma creciente al sector del transporte. Y es que la generalización de plataformas de gestión de flotas, pagos electrónicos, aplicaciones de reservas, geolocalización o facturación online ha incrementado la exposición del sector a ciberataques, fraudes digitales y robos de datos sensibles.
Según los nuevos datos, muchos profesionales del transporte carecen de protocolos específicos de protección digital, pese a manejar información crítica tanto de clientes como de operaciones logísticas. Y lo peor de todo es que se genera un escenario de riesgo alto, donde una interrupción del servicio, un secuestro de datos o un fallo en los sistemas puede traducirse en pérdidas económicas inmediatas y la paralización de la actividad.
Más allá del transporte, según datos de Fortinet, el 96% de los bancos europeos ha sufrido brechas de seguridad vinculadas a terceros, y el 97% ha registrado incidentes relacionados de forma directa con sus proveedores externos. En relación con ello, el reglamento europeo DORA, que está en vigor desde inicios de 2025, obliga a los bancos a reforzar su resiliencia operativa digital y a someterse a pruebas periódicas de resistencia frente a incidentes tecnológicos.
Dicho reglamento ha empezado a pedir a las mismas entidades bancarias planes de salida y sustitución de proveedores que no cumplan con los estándares de seguridad, una exigencia pensada precisamente para evitar interrupciones prolongadas del servicio.

Y a estos riesgos se suma el uso creciente de la inteligencia artificial, que, aunque mejora efectivamente la eficiencia operativa, también está siendo utilizada para automatizar ataques más complejos y difíciles de detectar.
En concreto, un estudio de SAS, una empresa de software estadounidense, revela que casi la mitad de los bancos infrautiliza la IA por falta de confianza en sus sistemas, y que sólo un 11% considera que dispone de modelos plenamente fiables.
Los proveedores externos y la IA, nuevos riesgos de ciberataques para las pymes
La realidad es que esta escalada de ciberamenazas ha llevado a los reguladores europeos a endurecer las exigencias de seguridad para las entidades financieras, que son conscientes de que cualquier interrupción grave puede trasladarse rápidamente a la economía real.
Y es que uno de los principales puntos débiles del sistema financiero es su dependencia de proveedores tecnológicos externos, un factor que también afecta de forma indirecta a pymes y autónomos, como los mencionados del transporte.





