Según el último Observatorio de la Morosidad de CEPYME, correspondiente al segundo trimestre de 2025, el esfuerzo financiero por la deuda comercial que genera la morosidad cuesta, de media, 5.350 euros anuales a cada pequeña empresa en España. 

Para Andrés Casado Güell, abogado del Área de Litigación y Arbitraje de AGM Abogados, la morosidad, especialmente en un entorno como el actual, de incertidumbre económica, supone un importante desafío para las pymes. 

Esto es así porque un solo impago puede “comprometer la liquidez y generar costes adicionales” para los negocios. Por ello, es importante que conozcan qué medidas pueden implementar para prevenir la morosidad, como por ejemplo pactar fórmulas de pago «seguras», exigir garantías adicionales o incluso auditar a sus clientes.

En cuatro años ha aumentado un 45% el esfuerzo financiero de las pymes por los impagos

A pesar de que hay una reducción generalizada del Período Medio de Pago (PMP) entre las pymes en el tercer trimestre de 2025 –que solo creció, para las pequeñas empresas en 0,1 días–, el esfuerzo financiero de los pequeños negocios por los impagos de facturas ha crecido considerablemente. 

En concreto, tanto en el caso de pequeñas como medianas empresas, los datos registrados sobre el esfuerzo financiero por la deuda comercial superan en más de un 45% los del mismo período de 2021.

Como explicó a este medio Victoria Nombela, secretaria técnica de Economistas Asesores Financieros (EAF), este esfuerzo financiero refleja los recursos que debe comprometer la empresa para obtener una rentabilidad. En este caso, por lo problemas de liquidez derivados por la deuda comercial, que podría convertirse en problemas de solvencia si el impago persiste.

Proporción de pagos en plazo según el tamaño de empresa

En cuanto a la proporción de pagos en plazo y fuera de plazo, un método alternativo con el que CEPYME también analiza la morosidad, se ve que cuanto menor es el tamaño del negocio, mayor tiende a ser la proporción de facturas cobradas de forma puntual.

Pero también aumenta el número de facturas cobradas más de 30 días vencido el plazo inicialmente acordado entre las partes. Esta clasificación de las facturas según el plazo en el que son abonadas permite revelar lo que ya es una “característica estructural de los pagos” en las empresas.

En el segundo trimestre de 2025, las microempresas cobraron puntualmente la mitad de sus facturas; las pequeñas empresas, el 46,8%, y las medianas, casi tres de cada diez facturas emitidas. En general, e incluyendo a las grandes, las empresas en España están cobrando de forma puntual solo el 45% de sus facturas.

Asimismo, al analizar el comportamiento de los últimos períodos, se pone de manifiesto cuatro trimestres consecutivos de reducción del porcentaje de facturas cobradas puntuales en el caso de las pequeñas empresas.

Porcentaje de facturas emitidas según el momento de cobro en el segundo trimestre de 2025
Porcentaje de facturas emitidas según el momento de cobro en el segundo trimestre de 2025 (Fuente: CEPYME).

Tres estrategias para prevenir la morosidad en los pequeños negocios

Según Casado, una vez generada la deuda, la saturación de los juzgados puede provocar que el procedimiento judicial para su reclamación se extienda mucho en el tiempo, ya sea durante meses o años. 

Un período durante el cual el negocio incurre en nuevos gastos mientras trata de recuperar el importe del impago. “Durante ese período, la empresa no sólo sigue sin cobrar. También asume el coste de tener que contratar un abogado, un procurador u otros profesionales” a fin de cobrar las facturas pendientes.

Obtener una sentencia favorable tampoco es sinónimo de cobrar la deuda, puesto que el deudor puede alegar insolvencia o haber solicitado la declaración de concurso de acreedores. 

De esta forma, Casado subraya la importancia de prevenir estas situaciones a través de determinadas medidas antes de cerrar el acuerdo con la otra parte, ya que resulta “más económico y eficaz” que terminar en los tribunales para reclamar las cuantías. De esta forma, los negocios pueden ahorrar posibles gastos futuros.

Auditar al cliente antes de cerrar el acuerdo

Una de las primeras pautas del experto es comprobar la solvencia del cliente antes de firmar ningún acuerdo o contrato. Para auditar a una empresa se puede acudir a bases de datos, que ofrecen distintos paquetes o tarifas en función de la información a solicitar (cuentas anuales, informe sobre riesgo de crédito, incidencias judiciales, etcétera). «Estos informes oscilan entre los tres euros, en los casos más sencillos (perfil comercial de la empresa, o incidencias judiciales), y los 55 euros, aproximadamente, en caso del informe más completo», explicó el abogado.

Ahora bien, la información más relevante que obtener para este tipo de auditoría pasa por pedir referencias comerciales y la información depositada en el Registro Mercantil y el Registro Concursal.

Como las empresas están obligadas a depositar sus cuentas anuales en el Registro Mercantil, es posible comprobar sus cuentas para conocer su información financiera. Por ejemplo, si el cliente no quiere aportar la información o a través del Registro se verifica que no ha depositado sus cuentas, ya es un indicio alarmante. En concreto, el abogado aconseja:

  1. Solicitar las cuentas anuales, que se pueden obtener a través de la página web de los Registradores de España, y que tienen un coste de en torno a 10 euros.
  2. Verificar la existencia de posibles situaciones concursales. Un trámite que se puede realizar de forma gratuita a través del Registro Público Concursal. «Con estas dos medidas podremos analizar la situación financiera de la compañía, como su posible situación de endeudamiento, tesorería, o si dispone de activos, ente otros. Y si la empresa se encuentra en situación de concurso de acreedores, o en cumplimiento de un convenio, siendo los dos factores que más afectan al análisis sobre el riesgo del deudor». 
  3. Solicitar referencias comerciales a otras empresas.

Pactar fórmulas de pago que sean “seguras”

Además, la normativa permite pactar libremente las condiciones de pago entre empresarios. Ante esta situación, Casado expone alguna de las principales recomendaciones: 

  • Pagar al contado antes de la entrega. 
  • Abono de anticipado parcial. Como ejemplo, abonar el 30% al firmar y el resto a la entrega.
  • Acordar plazos cortos y claros para minimizar los riesgos. 

Exigir garantías adicionales 

También recomienda, en contratos de alto valor o con clientes de solvencia dudosa, incorporar garantías que permitan reclamar a terceros o ejecutar bienes en caso de morosidad. Por ejemplo, avales personales, avales bancarios, garantías reales o seguros de caución.