Las pequeñas y medianas empresas españolas empiezan a mostrar claros síntomas de agotamiento. Así lo advirtió la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) en su último Indicador sobre la Situación de la pyme, donde alerta de que el aumento constante de los costes laborales, energéticos y financieros está empujando a miles de negocios a una situación cada vez más delicada.
Según el informe, la actividad de las pymes -y especialmente de las microempresas- se estancó durante la segunda mitad de 2025, en un contexto marcado por el encarecimiento acumulado de los costes operativos y la incertidumbre derivada del escenario geopolítico internacional. La patronal advierte además de que la situación podría empeorar todavía más durante este año por el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre la energía, los combustibles y las materias primas.
El deterioro llega además tras varios años consecutivos de incrementos de costes para los pequeños negocios. Desde la pandemia, las empresas han tenido que asumir subidas salariales continuadas, aumentos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), mayores cotizaciones sociales, incremento de los precios energéticos y dificultades de financiación. Aunque muchas compañías han conseguido mantener sus ventas, CEPYME sostiene que cada vez resulta más difícil absorber estos costes sin comprometer márgenes, rentabilidad o incluso la viabilidad del negocio.
Los costes de las pymes han subido más de un 25% en los seis últimos años
El informe identifica precisamente el incremento de costes como el principal factor de deterioro de la situación económica de las pequeñas empresas. Según CEPYME, los costes operativos de las pymes han aumentado un 25% desde 2019, convirtiéndose en el “talón de Aquiles” del tejido empresarial más pequeño.
La presión más fuerte procede del ámbito laboral. Desde 2021, los costes salariales crecen a un ritmo medio del 4,3% anual, muy por encima de los niveles previos a la pandemia. Y este incremento está afectando especialmente a las microempresas y pequeños negocios, que cuentan con menos margen financiero y menor capacidad para absorber subidas continuadas.
De hecho, entre 2021 y finales de 2025, los costes laborales crecieron cerca de un 29% en microempresas y pequeñas empresas, frente al 23,4% registrado por las compañías medianas. Es decir, los negocios de menor tamaño están soportando una presión proporcionalmente mayor.
La patronal vincula directamente esta evolución al fuerte incremento del Salario Mínimo Interprofesional. Desde 2016, el SMI ha aumentado un 86%, lo que equivale a un crecimiento acumulado medio del 6,4% anual. Según CEPYME, este impacto resulta mucho más intenso en pequeñas empresas porque sus niveles salariales y de productividad suelen ser inferiores a los de grandes compañías.
En otras palabras, el mismo incremento salarial pesa mucho más sobre un pequeño comercio, un bar o una microempresa que sobre una gran corporación con mayor volumen de negocio y productividad.
Otros costes que presionan la actividad de las pymes, más allá de los laborales
A ello se suman además otros costes que siguen presionando la actividad diaria de las empresas: electricidad, combustibles, alquileres, materias primas o financiación. La patronal advierte de que el conflicto geopolítico actual podría volver a disparar muchos de estos gastos durante los próximos meses.

El resultado es una pérdida progresiva de competitividad. Aunque la productividad de las pymes aumentó un 3,1% interanual, el avance sigue siendo insuficiente para compensar el incremento de costes acumulado durante los últimos años.
Según CEPYME, desde 2015 los costes laborales en las pymes han subido un 26,3%, mientras que la productividad apenas ha crecido un 6,2%. Esta diferencia está erosionando márgenes y reduciendo la capacidad de inversión de muchas empresas.
La situación empieza además a reflejarse en otros indicadores preocupantes. Los concursos de acreedores de pymes y autónomos aumentaron un 15% interanual en el último trimestre de 2025, alcanzando más de 3.200 procedimientos y situándose entre los niveles más elevados de la serie histórica.
Las ventas suben pero no lo suficiente para cubrir los costes de las pymes
A pesar de este escenario, las ventas de las pymes continúan creciendo. Sin embargo, CEPYME advierte de que este aumento ya no es suficiente para compensar el encarecimiento generalizado de la actividad.
En términos nominales, las ventas crecieron un 6,3% interanual durante el último trimestre de 2025. Pero si se descuenta el efecto de la inflación y se mide el volumen real de negocio, el incremento se reduce al 4,9%.
Además, la recuperación sigue siendo muy desigual según el tamaño empresarial. Mientras las empresas medianas han conseguido aumentar sus ventas un 20,9% respecto a los niveles previos a la pandemia, las pequeñas apenas han mejorado un 12,4%.
Las microempresas continúan siendo el eslabón más débil del tejido productivo. A finales de 2025 todavía existían más de 10.000 microempresas menos que antes de la pandemia, y su crecimiento sigue prácticamente estancado.
El empleo refleja también esta desaceleración. Aunque el empleo asalariado en las pymes aumentó un 1,8% interanual, las microempresas acumulan ya doce trimestres consecutivos con crecimientos inferiores al 0,9%.
Crece el empleo pero la mayor parte se concentra en las grandes empresas
Además, la mayor parte del empleo creado sigue concentrándose en las grandes compañías. De los casi 500.000 puestos de trabajo generados por el sector privado en el último año, dos tercios correspondieron a grandes empresas, mientras que las pymes apenas aportaron un tercio.
En el caso concreto de las microempresas, el dato resulta todavía más llamativo: más de un millón de pequeños negocios apenas generaron algo más de 14.000 empleos en todo el año.
CEPYME advierte de que este escenario refleja una creciente fragilidad del tejido empresarial más pequeño, que sigue teniendo muchas más dificultades para crecer, contratar o invertir.
La patronal teme además que el empeoramiento del entorno internacional termine agravando todavía más esta situación. El aumento de la incertidumbre, el encarecimiento energético y el riesgo de caída del consumo podrían frenar todavía más la actividad de miles de pequeños negocios durante los próximos meses.
Por ello, CEPYME insiste en la necesidad de adoptar medidas que permitan aliviar la presión de costes que soportan las pequeñas empresas, especialmente en materia laboral, fiscal y energética. Según la patronal, muchas pymes siguen creciendo en ventas, pero cada vez les cuesta más transformar esa actividad en rentabilidad real.





