Las pymes españolas “están al límite”. Así lo ha advertido la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) tras la aprobación en Consejo de Ministros de la nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Un incremento hasta los 1.221 euros mensuales en 14 pagas, esto es del 3,1%, pactado entre el Gobierno y los sindicatos, pero sin el respaldo de la patronal.

La organización empresarial sostiene que este nuevo aumento se suma a una escalada continuada de costes laborales que ya venían soportando las pequeñas y medianas empresas. Solo en los tres primeros trimestres de 2025, el coste laboral por trabajador se incrementó un 3,3% en las pymes, según los datos que maneja la confederación.

Para CEPYME, el problema no es únicamente la subida del salario mínimo en sí, sino el momento coyuntural en el que se produce: con aumentos de cotizaciones, nuevas obligaciones regulatorias y sin medidas de alivio fiscal que compensen el impacto en las microempresas. A su juicio, el resultado es una presión creciente que compromete la viabilidad de miles de negocios y, con ellos, el empleo que sostienen.

  1. La nueva subida pondrá en riesgo la supervivencia de la “economía real”, según CEPYME
  2. Han desaparecido más de 23.000 microempresas en los últimos cinco años

La nueva subida pondrá en riesgo la supervivencia de la “economía real”, según CEPYME

Las pequeñas y medianas empresas representan el 99,8% del tejido productivo español. Son, en palabras de CEPYME, la “economía real”: negocios de proximidad, microempresas familiares y pymes que operan con márgenes ajustados y una capacidad financiera limitada.

Desde la organización advierten de que la nueva subida del SMI, aprobada sin consenso con la patronal, añade “un peso más” a unas empresas que ya no pueden asumir más cargas. El incremento del salario mínimo no sólo implica un aumento del sueldo base, sino también de las cotizaciones sociales asociadas y de otros costes indirectos vinculados a las nóminas.

En los últimos años, el SMI ha experimentado una subida acumulada superior al 60%, lo que ha supuesto un incremento significativo del coste laboral mínimo por trabajador. Aunque el Gobierno defiende que estas alzas han mejorado el poder adquisitivo de los empleados con salarios más bajos, desde CEPYME insisten en que no se ha tenido en cuenta la heterogeneidad del tejido empresarial ni la distinta capacidad de absorción de costes entre grandes compañías y microempresas.

Ángela de Miguel, presidenta de CEPYME, trasladó el rechazo de las patronales al incremento: «subir salarios sin tener en cuenta la realidad de las empresas que los pagan es un atentado contra la supervivencia de pequeñas empresas y el empleo que generan”, afirmó.

La dirigente empresarial sostiene que legislar al margen de las microempresas y pymes no fortalece la economía, sino que la deja indefensa frente a decisiones que comprometen su existencia. En su opinión, continuar aumentando costes sin ofrecer alivio fiscal o medidas de apoyo supone debilitar estructuralmente el conjunto del tejido productivo.

CEPYME advierte de las consecuencias de subir el SMI sin tener en cuenta la realidad de las empresas
CEPYME advierte de las consecuencias de subir el SMI sin tener en cuenta la realidad de las empresas.

CEPYME recalca que muchas pequeñas empresas operan con márgenes muy estrechos, especialmente en sectores como el comercio, la hostelería o los servicios personales, donde el salario mínimo tiene un peso elevado en la estructura de costes. En estos casos, cada incremento del SMI impacta directamente en la cuenta de resultados.

Además, recuerdan que el aumento del coste laboral no llega aislado. A la subida del SMI se suman incrementos en las bases de cotización, nuevas obligaciones en materia laboral y mayores exigencias normativas. Para la organización, el problema es acumulativo: cada medida puede ser asumible por separado, pero el conjunto genera un escenario “asfixiante” para la pequeña empresa.

Han desaparecido más de 23.000 microempresas en los últimos cinco años

Uno de los datos que más preocupa a la patronal es la desaparición de más de 23.000 microempresas en los últimos cinco años. Para CEPYME, esta cifra es un indicador claro de que el tejido productivo más pequeño se está debilitando.

Las microempresas (menos de 10 trabajadores) son especialmente vulnerables a los incrementos de costes. Su capacidad de trasladar subidas salariales a precios es limitada, especialmente en entornos de fuerte competencia o de demanda debilitada. Además, suelen tener menor acceso a financiación y menos margen para absorber tensiones de tesorería.

Desde la confederación alertan de que la pérdida de microempresas no es un fenómeno neutro. Cada cierre implica la destrucción de empleo, la pérdida de actividad económica en barrios y municipios y un impacto directo en la cohesión territorial.

CEPYME considera que la presión constante sobre las pequeñas empresas está “vaciando el país de microempresas” y advierte de que, si no se corrige el rumbo, el proceso puede acelerarse. A su juicio, es imprescindible acompañar cualquier medida de mejora salarial con políticas que refuercen la competitividad y la sostenibilidad financiera de las pymes.

Entre las propuestas que habitualmente plantea la organización figuran la reducción de cargas fiscales, la simplificación administrativa y medidas que tengan en cuenta la realidad específica de las microempresas. También reclaman una mayor flexibilidad y diálogo social efectivo, donde se escuche a quienes “pagan las nóminas”, en referencia a la exclusión de la patronal en el acuerdo del SMI.

En este sentido, la patronal insiste en que el debate no debe plantearse como una dicotomía entre salarios dignos y supervivencia empresarial, sino como la búsqueda de un equilibrio que garantice ambas cosas. Sin empresas viables, subrayan, no hay empleo que sostener.