1. Las microempresas soportan el mayor golpe de costes y ya frenan su actividad
  2. Cepyme aprecia “cansancio estructural” en las pymes y pide menos presión sobre sus costes

Las pymes españolas, y en especial las más pequeñas, están entrando en una fase de claro desgaste. Así lo advierte el último Indicador Cepyme sobre la Situación de la Pyme, correspondiente al segundo semestre de 2025, que alerta de un “estancamiento” de la actividad y de un fuerte deterioro de la viabilidad de muchos negocios por el aumento acumulado de los costes. Según el informe, los costes operativos de las pequeñas empresas han subido un 25% desde 2019, mientras que los laborales crecen a un ritmo medio del 4,3% anual desde 2021.

La patronal presentó este lunes el indicador junto a Foment del Treball y puso el foco en las microempresas, que son las que más están sufriendo esta presión. Aunque las ventas siguen creciendo y el empleo no cae, Cepyme advierte de que el problema ya no es sólo cuánto venden las pymes, sino cuánto margen real les queda después de asumir salarios más altos, suministros más caros y una estructura cada vez más tensionada por la inflación y la incertidumbre internacional.

La fotografía que deja el informe encaja con la sensación que trasladan muchas pequeñas empresas desde hace meses: resisten, pero cada vez con más dificultad. La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, advirtió durante la presentación de que las pymes siguen mostrando “resiliencia”, pero también “cansancio estructural”. Y situó el principal riesgo en los costes, en un contexto en el que las tensiones geopolíticas, la energía y el encarecimiento laboral siguen presionando la cuenta de resultados.

Las microempresas soportan el mayor golpe de costes y ya frenan su actividad

El indicador confirma que las empresas más pequeñas están soportando peor que el resto la escalada de costes. Desde el primer trimestre de 2021 hasta finales de 2025, los costes laborales acumulados han aumentado un 29% en las microempresas y un 28,7% en las pequeñas, frente al 23,4% de las medianas. Es decir, las firmas de menor tamaño han asumido un encarecimiento de más de cinco puntos respecto a las medianas en apenas cuatro años.

Ese diferencial no es menor. Significa que los negocios con menos espalda financiera son también los que más rápido están viendo cómo se encarece su estructura. Cepyme subraya además que, en promedio, los costes laborales de las empresas más pequeñas han subido un punto más por año que los de las medianas durante el último lustro. A ello se suma el alza del salario mínimo, que según la patronal ha tenido un impacto especialmente intenso en las empresas de menor dimensión.

Las pequeñas empresas venden más, pero cada vez les cuesta más transformar esas ventas en margen

El deterioro no significa que la actividad se haya desplomado. De hecho, el informe refleja que las ventas nominales de las pymes crecieron un 6,3% en el último trimestre de 2025 y que, en términos reales, el aumento fue del 4,9%. El problema es que ese crecimiento ya no compensa el aumento de los costes con la misma facilidad que antes. La presión sobre salarios, suministros y servicios está erosionando la rentabilidad, especialmente en negocios muy pequeños que tienen menos capacidad para repercutir precios o ganar productividad.

Los costes de las empresas han subido un 25% en los últimos años, y los de las microempresas han aumentado casi un 30% desde 2019.
Los costes de las empresas han subido un 25% en los últimos años, y los de las microempresas han aumentado casi un 30% desde 2019.

Por eso, el mensaje de Cepyme no es tanto que las pymes estén cayendo, sino que están dejando de mejorar. El indicador general se situó en 6,1 puntos en el segundo semestre de 2025, ligeramente por debajo de los trimestres anteriores y lejos de los niveles superiores a 7 puntos que se registraban antes de la pandemia.

Cepyme aprecia “cansancio estructural” en las pymes y pide menos presión sobre sus costes

La patronal sostiene que el problema ya no es coyuntural. Las pymes siguen funcionando, contratando y vendiendo, pero lo hacen en un entorno cada vez más estrecho. La ocupación generada por las pymes aumentó un 1,8% interanual en el cuarto trimestre de 2025, aunque el informe aprecia una desaceleración progresiva, especialmente entre las microempresas, que llevan un año con incrementos de empleo inferiores al 0,9%.

Ese frenazo en la capacidad de crear empleo es una de las señales que más preocupan a la patronal. No porque implique una destrucción inmediata de puestos de trabajo, sino porque refleja que muchas empresas ya están entrando en una fase de prudencia defensiva: venden, pero no expanden; aguantan, pero no invierten con la misma intensidad; siguen abiertas, pero con menos margen de error.

La patronal pide estabilidad normativa, menos burocracia y medidas que alivien la presión sobre las pymes

Durante la presentación del indicador, tanto Cepyme como Foment reclamaron un entorno más favorable para las pequeñas empresas. Entre sus peticiones figuran más estabilidad normativa, menos burocracia y formación adaptada a las necesidades reales de las empresas. Pero el mensaje central fue otro: si no se frena la presión de costes, el deterioro de las microempresas puede acabar trasladándose a inversión, empleo y competitividad.