La Seguridad Social aún no habría corregido los errores en la regularización que el año pasado obligaron a miles de autónomos en pluriactividad a pagar más por sus cuotas. A pesar de que habían cotizado ya de sobra en en el Régimen General e incluso deberían tener derecho a devolución. Estos fallos también obligaron a muchos autónomos colaboradores y societarios a reducir su cotización, y sus futuras prestaciones, siendo que tenían derecho a mantener una base superior. 

Así lo lleva denunciando desde el año pasado la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), que intentó en varios momentos sentarse a la mesa de negociación con la Seguridad Social para solventar a tiempo todos estos errores y evitar que se vuelvan a repetir en esta nueva regularización de cuotas que acaba de arrancar. El problema es que la Tesorería mezcló estos encuentros con la polémica subida de cuotas para 2026, por lo que las negociaciones terminaron bloqueadas sin nada resuelto para este año. 

Ahora y tras haber anunciado la Tesorería el comienzo de la nueva regularización de cuotas que se va a hacer durante estos meses (sobre las cotizaciones que hicieron los autónomos en 2024), vuelve la preocupación en el colectivo por todos estos errores que ocurrieron el año pasado y que todavía no se han solventado. De hecho, según explicó la vicepresidenta de ATA, Celia Ferrero, las organizaciones representativas del colectivo no han vuelto a tener contacto con la Tesorería desde el pasado mes de octubre, cuando se paralizaron las negociaciones en plena polémica por las cuotas, que finalmente se prorrogaron.

  1. Seguridad Social aún no habría corregido errores en la regularización de miles de autónomos
  2. Para ATA, habría que cambiar la ley para solucionar la mayoría de los fallos en la regularización
  3. Errores que podrían afectar a los autónomos en esta nueva regularización 

Seguridad Social aún no habría corregido errores en la regularización de miles de autónomos

Según la vicepresidenta de ATA, la Tesorería no habría solventado ninguno de estos errores que se dieron el año pasado, al margen de otros problemas como los retrasos en la regularización, las notificaciones muchas veces a destiempo y con bases definitivas desde el principio u otros problemas técnicos que se detectaron.

Ahora mismo, apuntó Ferrero, las delegaciones territoriales de la Seguridad Social estarían solicitando reuniones con ATA para informar sobre el nuevo procedimiento. Encuentros a los que la asociación no acudirá hasta que se traten estos errores y se garanticen los cambios técnicos y normativos necesarios para que no vuelvan a ocurrir. 

Desde el año pasado, ATA viene denunciando algunas deficiencias en el sistema, más allá del retraso en la propia regularización. «Vimos que había aspectos que no estaban ni en el espíritu del acuerdo ni en el propio acuerdo, y que la Seguridad Social hizo  una interpretación que no tiene absolutamente nada que ver con lo que nosotros habíamos negociado y pactado. Por ejemplo, la forma en la que se establecieron las bases de los autónomos en pluriactividad, a los que se les puso  en el tramo más elevado del sistema a pesar de que ya pagan muchas veces lo máximo en el régimen general», explicó el presidente de la Federación, Lorenzo Amor, en una entrevista para este diario

También se detectaron problemas con los autónomos colaboradores y los societarios. Según Amor, la Seguridad Social interpretó que, como no hacen declaración de renta o no han declarado los rendimientos netos, inmediatamente se les debía implementar una base de cotización más baja de la que ellos estaban cotizando.

«Esto es una interpretación que ha hecho la Seguridad Social de la ley. Había una disposición adicional que establecía que se mantenía lo que los autónomos venían cotizando en el año 2022, aunque esa cotización estuviera por encima de lo que correspondiera por la regularización. Y eso no se ha respetado», añadió el presidente de ATA.

Para ATA, habría que cambiar la ley para solucionar la mayoría de los fallos en la regularización

De momento, según Celia Ferrero, sin un cambio normativo no sería posible solucionar la mayoría de estos problemas. Por ejemplo, para los errores con los autónomos en pluriactividad,  lo que habría que cambiar es el artículo entero para que se adecúe a lo pactado entre la Seguridad Social y las organizaciones. Es decir, que se tengan en cuenta todos los rendimientos de estos trabajadores por cuenta propia de cara a ajustar sus cuotas, y no sólo los que generan con su negocio.

En otros casos, según apuntó la vicepresidenta de ATA, se solventarían los errores con ciertos cambios de interpretación por parte de la Tesorería. Para el mantenimiento de las bases de cotización que tenían en 2022 los autónomos colaboradores y societarios «podría bastar» con que la Tesorería simplemente les de la posibilidad como al resto de conservar sus antiguas bases, aunque «lo ideal sería incluirlos expresamente por Ley».

Errores que podrían afectar a los autónomos en esta nueva regularización 

ATA identificó el año pasado al menos tres errores que se repitieron a lo largo del proceso de regularización y habrían afectado a miles de autónomos. Especialmente a los que están en pluriactividad, que muchas veces tuvieron que pagar más por sus cuotas, o a los societarios y colaboradores.

Autónomos en pluriactividad

Los autónomos en pluriactividad cotizan a través de dos regímenes. Por un lado, en el RETA, como trabajadores por cuenta propia, y por otro en el Régimen General, como asalariados. El problema es que la regularización se hizo como si muchos de estos autónomos sólo cotizaran como autónomos, sin descontar correctamente lo aportado por su empleo por cuenta ajena.

El resultado fue que miles de autónomos en pluriactividad recibieron regularizaciones a pagar, cuando en realidad deberían haber mantenido su cuota o incluso haber recibido una devolución.

Por poner un ejemplo, sería el caso de un autónomo que ganó 28.000 euros brutos en un año como asalariado. Además, generó 14.500 euros netos como autónomo. En realidad, parte de su esfuerzo contributivo ya estaba cubierto por el Régimen General. Sin embargo, en la regularización, Seguridad Social calculó su cuota como si los 14.000 euros fueran su única fuente relevante.

En este caso, si pagaba una cuota por debajo de 290 euros, se le habría asignado un tramo superior. El resultado sería que tuvo que hacer un pago adicional de varios cientos de euros, pese a haber cotizado ya lo suficiente en conjunto.

Autónomos colaboradores

Durante la transición al nuevo sistema, se permitió por Ley que algunos autónomos mantuvieran la base de cotización de 2023 si así lo deseaban, para evitar saltos bruscos de cuota y que esto afectara a sus futuras prestaciones.

Miles de autónomos en pluriactividad, colaboradores o societarios fueron regularizados con bases distintas a las que correspondían
Miles de autónomos en pluriactividad, colaboradores o societarios fueron regularizados con bases distintas a las que correspondían.

La normativa no impedía que los autónomos colaboradores (familiares que trabajan en el negocio) también se acogieran a esta opción.

Sin embargo, en la pasada regularización, no se habría permitido a los colaboradores conservar la base anterior. Al no haber declarado ellos mismos su renta –puesto que sus ingresos van con los del titular–, se les aplicó directamente la cotización según ingresos estimados o mínimos.

Autónomos societarios

Los autónomos societarios habrían sufrido varios errores a lo largo de la regularización del año pasado. Como ya explicó este diario, la Seguridad Social no calculó correctamente, al principio, los rendimientos netos de este colectivo, que puede percibir a la vez nómina como administrador, dividendos o retribuciones variables.

Además, estos autónomos también se vieron afectados por el mismo problema que los colaboradores. La Seguridad Social interpretó que como no hacían declaración de renta o no se declaraban claramente sus rendimientos netos, inmediatamente se les debía imponer una base de cotización más baja de la que ellos estaban cotizando. En este caso el problema era que se vieron obligados a reducir su cotización y, por lo tanto, las aportaciones para futuras prestaciones.