- Un error habitual es no revisar si toca ajustar la base de cotización
- Otro fallo es no calcular si se deberá devolver el segundo año de Tarifa Plana
- Empezar el año sin un sistema de archivo de facturas y gastos
- Aplicar mal las retenciones en facturas, alquileres o nóminas
- Mezclar cuentas personales y profesionales desde el inicio del año
- No revisar si siguen cumpliendo requisitos de módulos o estimación directa
- Confiar en que “si el año pasado salió a devolver, este también”
- No cuadrar cobros de pasarelas con las ventas declaradas puede generar discrepancias
- Olvidar integrar el calendario fiscal en el móvil o en Google Calendar
- Dejar todo en manos de la gestoría, sin revisar nada
El inicio del año fiscal es uno de los momentos más delicados para los autónomos y pequeños negocios. No en vano, es cuando se revisan cotizaciones, se ajustan impuestos, se actualizan datos administrativos y se toman decisiones que pueden tener un impacto directo en la liquidez y en la economía del negocio durante los siguientes meses.
Sin embargo, muchos profesionales repiten una serie de errores que no siempre son los mismos de un año a otro, ya que dependen de los cambios normativos y de las nuevas obligaciones que entran en vigor. En 2026, por ejemplo, cobran especial relevancia la regularización de cuotas, el control sobre la Tarifa Plana, la renuncia o permanencia en módulos, o el mayor seguimiento de los cobros a través de plataformas de pago como Bizum.
Descuidos como no revisar la base de cotización, no prever posibles devoluciones de la Tarifa Plana, no cuadrar los ingresos, no planificar la liquidez o confiar en que “todo lo gestionará la asesoría” pueden traducirse en pagos inesperados, pérdida de deducciones, problemas de tesorería o incluso sanciones.
Según los expertos consultados, el comienzo del año es el momento idóneo para anticiparse a estos riesgos, revisar la situación fiscal y administrativa del negocio y evitar sorpresas económicas en un contexto de mayor control por parte de Hacienda y la Seguridad Social.
Un error habitual es no revisar si toca ajustar la base de cotización
Uno de los errores más habituales que cometen los autónomos al inicio del año fiscal es no revisar si su base de cotización sigue siendo la adecuada a sus ingresos reales. Con el sistema de cotización por rendimientos, este ajuste ya no es una cuestión opcional, sino un elemento clave que puede afectar tanto a la cuota mensual como a las prestaciones futuras.
Según explicó la fiscalista María Orea, CEO y fundadora de Tuplanfiscal.org, uno de los fallos más graves es no actualizar la base cuando los ingresos han aumentado. Aunque la Tesorería termina reclamando la diferencia más adelante, ese ajuste llega tarde para corregir el importe de prestaciones ya cobradas, como una baja por maternidad, una incapacidad temporal o el cese de actividad.
En la práctica, esto significa que un autónomo puede acabar pagando cuotas más altas tras la regularización, pero haber cobrado prestaciones más bajas de lo que le habría correspondido si hubiera ajustado su base a tiempo.
Además, algunos profesionales marcan opciones como “mantener una base superior” sin hacer números, pensando que siempre es mejor cotizar más. El problema es que esta decisión puede incrementar la cuota mensual sin que exista un beneficio proporcional, y no siempre se corrige si se dejan pasar los plazos.
Otro fallo es no calcular si se deberá devolver el segundo año de Tarifa Plana
Otro error habitual al inicio del año fiscal es no comprobar si se cumplen los requisitos para haber disfrutado correctamente del segundo año de Tarifa Plana. A diferencia del primero, esta prórroga sólo se mantiene si los rendimientos netos anuales no superaron el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vigente.
Como ya explicó la Seguridad Social en comunicaciones recogidas por este medio, en 2024 el umbral estaba fijado en 15.876 euros anuales. Quienes lo superaron deberán devolver la diferencia entre la cuota reducida y la que les habría correspondido pagar por ingresos reales.
Muchos autónomos no hicieron este cálculo y ahora, con la regularización de cuotas en marcha, pueden encontrarse con reclamaciones de entre 1.700 y más de 5.000 euros, según sus rendimientos y los meses afectados.
El problema no es sólo la devolución en sí, sino el impacto que puede tener en la liquidez del negocio. Recibir una reclamación inesperada puede desajustar la planificación financiera del primer trimestre, justo cuando muchos autónomos ya afrontan otros gastos fiscales y administrativos.
Muchos autónomos empiezan el año sin revisar que incentivos y deducciones fiscales les corresponden. Como ya explicó a este medio María Orea, no comprobar el tipo de entidad, la facturación o las deducciones por reinversión, empleo o determinados gastos puede suponer pagar más impuestos de los necesarios.
Empezar el año sin un sistema de archivo de facturas y gastos
Contar con un sistema mínimo para archivar facturas emitidas y recibidas, tiques y justificantes es fundamental porque luego llegan los modelos trimestrales y es cuando aparecen los descuadres.
Hacienda exige conservar las facturas con su contenido original, de forma ordenada y durante el plazo marcado por la Ley General Tributaria, que con carácter general es de cuatro años.
Además, en IVA existen obligaciones de llevanza de libros registro (por ejemplo, facturas recibidas). No tener ese archivo desde enero puede traducirse en deducciones perdidas, errores en declaraciones y, sobre todo, en estrés y pérdidas de tiempo justo antes de los plazos.
Aplicar mal las retenciones en facturas, alquileres o nóminas
Otro fallo frecuente al inicio del año es no revisar si las retenciones aplicadas en facturas, alquileres y nóminas siguen siendo correctas. Como explicó a este medio Juan José Ortega, cofundador de la asesoría Ortega y Pedraza, aunque los tipos no hayan cambiado, conviene comprobarlos cada enero.
En las facturas con retención debe aplicarse el 15%, en los alquileres el 19%, y en las nóminas es imprescindible recalcular el IRPF. Para ello, los autónomos con empleados deben solicitar de nuevo el Modelo 145, actualizar los datos personales de los trabajadores y ajustar las retenciones, sobre todo si hay incentivos, horas extra o ingresos variables. No hacerlo puede provocar desajustes en la Renta y pagos inesperados más adelante.
Según explicó Ortega, los autónomos deberían calcular con antelación qué importes les saldrán a pagar en IVA, IRPF u otros impuestos trimestrales para asegurarse de que tendrán liquidez cuando lleguen los vencimientos.
No planificar estos pagos puede obligar a recurrir a aplazamientos o generar problemas de caja en los primeros meses del año, cuando ya se concentran muchos gastos fijos del negocio.
Mezclar cuentas personales y profesionales desde el inicio del año
Usar la misma cuenta bancaria para gastos personales y del negocio sigue siendo uno de los errores más comunes. Como advirtió María Orea, esta práctica dificulta el control de la facturación, complica las declaraciones de impuestos y puede generar problemas en una inspección. Separar las finanzas desde enero facilita la gestión y evita errores contables.

No revisar si siguen cumpliendo requisitos de módulos o estimación directa
Muchos autónomos continúan en el régimen de módulos sin comprobar si siguen cumpliendo los límites exigidos o si les conviene renunciar. Como ya informó este medio, Hacienda ha ampliado el plazo para renunciar a la estimación objetiva hasta el 31 de enero de 2026, tras la aprobación del Real Decreto Ley 16/2025.
Además, la renuncia también puede realizarse presentando el primer pago fraccionado en estimación directa entre el 1 y el 20 de abril. La prórroga mantiene los límites de facturación: hasta 250.000 euros con particulares y 125.000 euros con empresas.
No revisar estos requisitos puede obligar a tributar en un régimen inadecuado, con mayor carga fiscal o sin margen de planificación, especialmente en sectores como hostelería, comercio o transporte.
Confiar en que “si el año pasado salió a devolver, este también”
Cada ejercicio fiscal es distinto. Variaciones en ingresos, gastos, ayudas o deducciones pueden cambiar por completo el resultado de la Renta o de los trimestrales. Dar por hecho que el resultado será favorable puede provocar problemas de liquidez si finalmente toca pagar.
Por otro lado, los pagos, préstamos o servicios entre familiares deben quedar correctamente documentados. Como recordó Orea, estas operaciones pueden ser revisadas por Hacienda y, si no están justificadas, generar ajustes fiscales o sanciones.
Además, cada año pueden aparecer nuevos modelos o cambios en los ya existentes. No revisar estas novedades puede llevar a incumplimientos formales, sanciones económicas o requerimientos de la Agencia Tributaria.
Mantener los mismos precios cuando aumentan los costes, las cuotas o los impuestos reduce la rentabilidad del negocio. Revisar tarifas al inicio del año ayuda a proteger el margen y evitar que la presión fiscal se coma los beneficios.
Y no conservar facturas y justificantes con los requisitos formales puede impedir deducir gastos. Como explicó Orea, perder un documento válido es perder dinero. Tener un sistema de archivo desde enero evita errores en las declaraciones.
No cuadrar cobros de pasarelas con las ventas declaradas puede generar discrepancias
Como ya informó este medio, a partir de febrero de 2026 la Agencia Tributaria empezará a recibir datos mensuales de todas las operaciones realizadas por autónomos mediante Bizum y de los movimientos de sus cuentas bancarias, a través de los modelos 170 y 196. Esto permitirá a la Administración conocer con detalle de dónde proceden los ingresos, por qué canales se cobran y cuánto se mueve cada mes.
No cuadrar estos cobros con las ventas declaradas puede generar discrepancias, requerimientos e incluso inspecciones. Revisar los ingresos procedentes de pasarelas de pago y conciliarlos con la facturación es clave para evitar problemas fiscales en un contexto de mayor control.
También es frecuente el error de no haber actualizado el CNAE a la nueva clasificación de 2025 puede salir caro a los autónomos con empleados. Desde enero de 2026, la Seguridad Social aplica automáticamente el tipo de cotización más alto por contingencias profesionales a quienes no hayan comunicado su código correcto.
Como ya explicó en su momento a este medio el graduado social Juan José Carmelo, la Tesorería asigna por defecto el porcentaje más elevado de Incapacidad Temporal (IT) e Incapacidad Permanente, Muerte y Supervivencia (IMS) cuando no consta el CNAE actualizado.
Esto implica pagar más por la cotización de los trabajadores sin que exista un motivo real. Además, aunque el autónomo corrija ahora su código, el cambio no se aplica hasta el primer día del mes siguiente. Si bien, María Orea recordó que “si no ha habido cambios, no es un error no revisarlo”.
Olvidar integrar el calendario fiscal en el móvil o en Google Calendar
Como ya explicó la Agencia Tributaria en información recogida por este medio, los autónomos pueden integrar en pocos minutos los vencimientos de impuestos como el IVA, el IRPF o el Impuesto sobre Sociedades en Google Calendar u otras aplicaciones, y configurar avisos automáticos en el móvil.
No hacerlo aumenta el riesgo de olvidos, recargos y sanciones por presentar declaraciones fuera de plazo.
Muchos autónomos tienen servicios de seguros, suministros, suscripciones a herramientas digitales o cuotas periódicas que se cobran automáticamente, y no siempre se revisan ni se ajustan según las necesidades reales del negocio.
Cambios en la actividad, en el domicilio fiscal, en los epígrafes del IAE o en el régimen de IVA que no se comunican a Hacienda pueden generar errores en las declaraciones, problemas con notificaciones oficiales o incluso sanciones.
Dejar todo en manos de la gestoría, sin revisar nada
Delegar la gestión fiscal en una asesoría es necesario, pero desentenderse por completo de los impuestos es un error habitual entre muchos autónomos. Como explicó María Orea, “el gestor presenta los modelos, pero quien responde ante Hacienda y sufre el impacto en la caja es siempre el propio autónomo”.
No entender lo básico sobre IVA, Sociedades o los resultados a pagar puede provocar problemas de liquidez, perder deducciones o asumir pagos elevados sin haberlos previsto.





