- Díaz asegura que el control horario digital está en su última fase antes de aprobación
- Tramitación acelerada del nuevo registro de jornada
- ¿Cómo funcionará el nuevo control horario digital para autónomos y pymes?
- Un coste extra de hasta 1.000 euros al año para muchos pequeños negocios
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aseguró este lunes que el nuevo registro horario digital obligatorio para empresas ya se encuentra en su recta final de tramitación. La titular de Trabajo afirmó que la reforma “está culminando sus trámites administrativos” y dejó claro que “será aprobada”, aunque evitó fijar una fecha concreta para su entrada en vigor.
De salir adelante en las próximas semanas, seguramente antes del verano, la medida afectará directamente a miles de autónomos y pymes con empleados.
La reforma del control horario formaba parte inicialmente del proyecto para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Sin embargo, después de que esta iniciativa quedara bloqueada en el Congreso tras el rechazo de PP, Vox y Junts, el Ministerio de Trabajo decidió seguir adelante con el endurecimiento del registro de jornada en una norma separada. El objetivo: reforzar el control sobre las horas extraordinarias y limitar los abusos laborales.
Todo ello en un momento especialmente delicado para los pequeños negocios. Al incremento de costes laborales derivado de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), las cotizaciones o futuras exigencias en prevención de riesgos laborales, se sumará ahora la obligación de implantar nuevos sistemas digitales de control horario. Según estimaciones del sector, el coste de adaptación podría oscilar entre los 400 y los 1.000 euros anuales para muchos pequeños negocios.
Díaz asegura que el control horario digital está en su última fase antes de aprobación
La ministra de Trabajo confirmó este lunes que el Ejecutivo ya se encuentra prácticamente en la fase final de la reforma del registro horario digital.
En declaraciones a los medios durante una visita a la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo del Instituto de Salud Carlos III, Yolanda Díaz insistió en que el texto saldrá adelante pese a las dificultades políticas que han afectado a otras medidas de su departamento.
Según aseguró la ministra, «el registro horario está culminando sus trámites administrativos y será aprobado. Nunca digo fecha exacta porque depende de los departamentos administrativos, pero será aprobado».
Las declaraciones llegan apenas unas semanas después de que Díaz ya adelantara públicamente que la medida estaba “a nada” de convertirse en una realidad. Ahora, el mensaje del Ministerio parece aún más claro: el control horario digital seguirá adelante aunque haya quedado paralizada la reducción de jornada.
El Gobierno decidió desvincular ambas iniciativas después del bloqueo parlamentario sufrido por la jornada de 37,5 horas. De este modo, Trabajo pretende salvar al menos una de las principales piezas de su agenda laboral, reforzando el control sobre el tiempo efectivo trabajado en las empresas.
Tramitación acelerada del nuevo registro de jornada
De hecho, el pasado 30 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó la tramitación urgente del proyecto de Real Decreto para reducir a la mitad los plazos habituales de aprobación. Aunque el Consejo de Estado ha mostrado reparos sobre algunos aspectos de la reforma, el dictamen no es vinculante y el Ministerio mantiene intacta su intención de aprobar la norma.

Si se cumplen los tiempos previstos por el Ejecutivo, el nuevo sistema podría ver la luz antes del verano, previsiblemente mediante Real Decreto y sin necesidad de pasar por una compleja tramitación parlamentaria.
Desde Trabajo justifican la urgencia de esta reforma en el volumen de horas extraordinarias no remuneradas que se realizan en España. Según denunció la propia ministra, cada semana se hacen alrededor de 2,8 millones de horas extra sin pagar, un fenómeno que calificó como un importante problema laboral y social.
¿Cómo funcionará el nuevo control horario digital para autónomos y pymes?
Más allá del calendario, el verdadero impacto de la medida llegará cuando autónomos y pequeñas empresas tengan que adaptarse a un nuevo sistema mucho más exigente que el actual.
La principal novedad es que desaparecerán definitivamente los registros en papel o sistemas básicos fácilmente modificables. El nuevo modelo obligará a utilizar plataformas digitales verificables, objetivas y trazables, que permitan comprobar en tiempo real cuándo comienza y termina la jornada laboral.
Además, el sistema deberá estar disponible en remoto para la Inspección de Trabajo, que podrá consultar la información sin necesidad de desplazarse físicamente a la empresa. También tendrán acceso automático los representantes sindicales y los propios trabajadores.
Otra de las novedades relevantes es que serán los empleados quienes realicen directamente los fichajes, de modo que las empresas no podrán introducir cambios sin el consentimiento del trabajador. El objetivo, según Trabajo, es impedir manipulaciones posteriores o alteraciones de los horarios registrados.
Asimismo, el nuevo control deberá recoger todos los tipos de jornada: ordinaria, extraordinaria, flexible o complementaria en contratos a tiempo parcial. Con ello, el Ministerio busca verificar si realmente se respetan los límites legales de jornada y los descansos obligatorios.
Un coste extra de hasta 1.000 euros al año para muchos pequeños negocios
La implantación de este sistema no será gratuita para autónomos y pequeñas empresas. Diversas estimaciones del sector apuntan a que muchos negocios deberán asumir un gasto anual de entre 400 y 1.000 euros para implantar programas de registro horario compatibles con las nuevas exigencias.
En microempresas con pocos empleados, el coste mensual podría situarse entre los 30 y los 70 euros, mientras que en pymes de mayor tamaño el gasto anual superaría con facilidad los 1.000 euros entre licencias, mantenimiento y adaptación de procesos internos.
A ello se sumarán otros costes indirectos, como la formación de trabajadores, la reorganización de horarios o la integración del software con otros sistemas de gestión ya utilizados por la empresa.
Precisamente por este motivo, desde distintos sectores empresariales y organizaciones de autónomos se ha pedido que el Gobierno conceda un amplio periodo transitorio para facilitar la adaptación. Incluso desde el Ministerio de Economía se llegó a plantear la posibilidad de establecer un margen de al menos un año para que los pequeños negocios puedan cumplir con las nuevas obligaciones.
Sin embargo, Trabajo todavía no ha concretado qué calendario tendrá finalmente la entrada en vigor ni cuánto tiempo tendrán autónomos y pymes para adaptarse. Una incógnita importante, especialmente teniendo en cuenta que el anteproyecto manejado inicialmente por el Ministerio planteaba que el sistema estuviera plenamente operativo ya a finales de este año.





