1. Díaz propone dos posibles subidas del SMI, dependiendo de si tributa o no en IRPF
  2. El SMI que propone Díaz subiría hasta 1.050 euros al año los costes de autónomos y pymes 

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, recibió este viernes el informe que lleva varios meses elaborando la mesa de expertos, seleccionados por ella misma, a quienes ha encargado estudiar cuánto debería subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que pagarán las pymes en 2026.

Según confirmó este viernes la propia ministra, los expertos designados por el Gobierno han llegado a la conclusión de que el SMI debería subir un 3,1% o un 4,7% a partir del próximo mes de enero. Estos dos posibles escenarios dependerán únicamente de si Hacienda decide que el sueldo mínimo tribute en IRPF o, por el contrario, continúa dejándolo exento. 

Al margen del impacto que esto tendría para los empleados, según los expertos consultados por este diario, el incremento de hasta un 4,7% del SMI que están obligados a pagar los autónomos a sus empleados volvería a disparar un año más sus costes laborales. Esta vez, de llevarse a cabo el incremento que propone Díaz, los pequeños negocios tendrían que pagar hasta 1.050 euros más al año por cada uno de sus empleados, contando salario, cotizaciones y pagas extra. 

La propuesta que va a llevar Díaz a la mesa de negociación triplica la subida que propusieron recientemente las patronales CEOE y CEPYME. Ambas organizaciones pidieron en un comunicado conjunto que se aumente el salario mínimo un 1,5%, que es exactamente el mismo aumento que van a tener los trabajadores del sector público.

Díaz propone dos posibles subidas del SMI, dependiendo de si tributa o no en IRPF

De momento, parece que la ministra de Trabajo va a llevar a la mesa de negociación con la patronal y los sindicatos una propuesta que, seguramente, no contentará a ninguna de las dos partes. Los sindicatos han pedido uno de los mayores incrementos de la historia reciente, de un 7,5%, casi el triple de lo que ha subida la inflación. 

Por el contrario, las patronales han solicitado un incremento del 1,5%, lo mismo que el Gobierno ha decidido subir a los trabajadores del sector público. Es más, según argumentaron las patronales, para cumplir el objetivo del Gobierno de que el SMI alcance el 60% del sueldo medio en España, no sería ni si quiera necesario elevar el sueldo mínimo. Según sus cálculos, nuestro salario mínimo ya es un 4,9% superior a lo que correspondería.

Al margen de las posturas de patronal y sindicatos, parece que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, propondrá una subida del 3,1% o del 4,7%, dependiendo tan sólo de lo que diga el Ministerio de Hacienda. Estos incrementos dejarían el SMI en 1.220 euros al mes en 14 pagas -para el tramo más bajo- o 1.239 euros mensuales, para el más elevado.

En cualquier caso, no se descarta que Díaz imponga su subida al margen de lo que digan los agentes sociales, como ha hecho ya en anteriores ocasiones. Más aún cuando este mismo viernes, tan sólo unas horas después de recibir el informe de su mesa de expertos aseguró que el SMI subirá «un 4,7% en los casos que tributan y un 3,1% si no hay tributación de IRPF». Y que además lo hará a través de un orden, por lo que no pasaría ni si quiera por el Parlamento.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, criticó esta práctica que ya ha aplicado en distintas ocasiones la ministra de aprobar subidas que afectan directamente a las empresas sin exponerlas a votación parlamentaria.

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante una intervención en la Asamblea General de ATA.
La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante su intervención en la Asamblea General 2025 de ATA.

A esto se suma que la ministra también pretende aprobar en una Ley aparte la prohibición de que las empresas puedan usar pluses como el de nocturnidad para absorber el incremento y alcanzar la cuantía que marca la norma. Esto no sólo es legal y está recogido en el Estatuto de los Trabajadores, sino que además el propio Tribunal Supremo lo ha respaldado en distintas sentencias.

Según explicó Díaz, “si un trabajador cobra un plus de peligrosidad, este plus no puede desaparecer cuando sube el SMI”. Este otro de los temas que le enfrenta a la patronal, que ha advertido que recurriría a la justicia si se lleva a cabo un cambio de este tipo a través de un simple reglamento y no a través de una Ley que pase por el filtro parlamentario.

El SMI que propone Díaz subiría hasta 1.050 euros al año los costes de autónomos y pymes 

Tal y como avanzó este medio, desde 2018 hasta 2024 se produjo un incremento bruto en el SMI de 398,1 euros, es decir, una subida del 54,1%. Con el último aumento de este 2025, la subida del salario mínimo ya supera un 60% en sólo siete años.

Para 2026, la mesa de expertos seleccionada por el Ministerio de Trabajo ha planteado dos posibles subidas del SMI, en función de si finalmente tributa o no en el IRPF. Ambas opciones supondrían un nuevo incremento para los trabajadores con jornada de 40 horas semanales.

Si se aplicara la subida del 3,1%, en caso de que el Ministerio de Hacienda decida que el SMI no tribute en IRPF, los actuales 1.183 euros brutos al mes en 14 pagas pasarían a situarse en torno a 1.220 euros mensuales, elevando el salario anual desde los 16.562 euros actuales hasta aproximadamente 17.075 euros al año.

Si finalmente el SMI sí tributara en IRPF, la subida sería del 4,7%, lo que situaría la cuantía mensual en torno a 1.239 euros, alcanzando un salario anual cercano a los 17.340 euros.

Pero el impacto real no se limita al sueldo. A esa cantidad hay que añadir las cotizaciones sociales que asume el empleador, así como el equivalente a las pagas extra y otros costes asociados. Con el SMI actual, el coste total por empleado ya supera los 23.000 euros anuales.

Con las subidas planteadas, estos gastos también aumentarían. Con un incremento del 3,1%, el coste total para un autónomo empleador podría situarse en torno a 23.700 euros al año, mientras que con la subida del 4,7% el coste podría elevarse hasta unos 24.050 euros anuales. En ambos casos, el aumento rondaría entre 700 y 1.050 euros más al año por trabajador contratado al salario mínimo.