El Boletín Oficial del Estado (BOE) del pasado 19 de febrero publicó oficialmente la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 hasta los 1.221 euros mensuales en 14 paga. Este incremento del 3,1% ya supondrá por sí solo un sobrecoste cercano a 700 euros anuales por trabajador para autónomos y pymes. Sin embargo, este no va a ser el único incremento vinculado al sueldo mínimo que deberán afrontar las pequeñas empresas este año.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ya estaría preparando un nuevo Real Decreto para prohibir que las empresas puedan utilizar pluses o complementos salariales para alcanzar el nuevo SMI. Es decir, impedirá la llamada “absorción y compensación” de complementos, una práctica que hasta ahora ha permitido a muchas pymes cumplir con el salario mínimo sin elevar el coste estructural de sus nóminas.
La propia Díaz ha reconocido que esta segunda reforma puede suponer un incremento medio de hasta 3.000 euros anuales por trabajador en algunos casos. De confirmarse en los términos anunciados, el impacto real para miles de pequeños negocios podría multiplicar por cuatro el coste directo derivado de la subida oficial del 3,1%.
- Díaz quiere prohibir pronto que las pymes usen pluses para alcanzar el nuevo SMI
- Las pymes tendrían que pagar 3.000 euros más de media a sus empleados, aparte de la subida del SMI
Díaz quiere prohibir pronto que las pymes usen pluses para alcanzar el nuevo SMI
Tras la aprobación del nuevo SMI en Consejo de Ministros y su publicación en el BOE, el Ministerio de Trabajo ya dejó claro que considera insuficiente la subida si las empresas pueden «neutralizarla» mediante mecanismos de compensación salarial.
Actualmente, algunas pymes estructuran los salarios con un salario base inferior al SMI, al que se suman complementos de convenio o pluses de transporte o antigüedad, entre otros.
Cuando el SMI sube, la empresa puede cumplir la norma si la suma total supera el mínimo legal, aunque el salario base no alcance esa cifra. Esto es lo que Trabajo quiere impedir.
Según avanzó la ministra en su momento, un nuevo Real Decreto se aprobará en las próximas semanas y se tramitará de forma independiente a la subida ya publicada. Su objetivo será que el salario base, por sí solo, alcance el nuevo SMI, sin posibilidad de absorber los complementos.
El Estatuto de los Trabajadores prevé la absorción de complementos
El actual marco legal, recogido en el Estatuto de los Trabajadores, permite la compensación y absorción salarial salvo que el convenio colectivo establezca lo contrario. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha respaldado históricamente este mecanismo.

Esto significa que, hasta ahora, la subida del SMI no obligaba automáticamente a incrementar el coste total si el trabajador ya cobraba por encima del mínimo legal sumando todos los conceptos salariales.
El cambio que plantea Trabajo supondría una modificación sustancial del equilibrio normativo. No se trataría solo de subir el salario mínimo, sino de alterar la forma en la que se estructura la nómina.
En sectores como comercio, hostelería, limpieza, seguridad o agricultura, donde el salario base suele ser reducido y se complementa con pluses históricos, el impacto puede ser especialmente significativo.
Sólo el nuevo SMI ya subiría 700 euros al año los costes por cada empleado
Hay que tener en cuenta que la subida del SMI hasta 1.221 euros mensuales ya supone un incremento de 37 euros al mes en salario bruto.
Además, si se suman cotizaciones empresariales a la Seguridad Social y pagas extraordinarias el impacto para un autónomo empleador se situaría en torno a 700 euros anuales por trabajador, según estimaciones realizadas por este diario.
El coste total anual de un empleado que cobre el SMI podría acercarse a los 23.700 euros anuales en 2026. Pero esta cifra podría quedarse corta si se aprueba la prohibición de absorción.
Las pymes tendrían que pagar 3.000 euros más de media a sus empleados, aparte de la subida del SMI
La ministra de trabajo se refirió en un comunicado a la absorción de los complementos como «una mala praxis» de los negocios, a pesar de que esta práctica está regulada en el Estatuto de los Trabajadores y avalada en distintas sentencias por el Tribunal Supremo.
Díaz puso el ejemplo de un trabajador que «tiene el salario base y un complemento por antigüedad, disponibilidad o antigüedad. Cuando sube el SMI los empresarios usan el complemento para amortizar la subida, y aunque el sueldo mínimo sube, pero el empleado cobra lo mismo».
A partir de ahora, aseguró la ministra, «esto ya no va a volver a pasar. Los trabajadores tendrán las dos cosas. Por un lado, el SMI de 1.221 euros al mes y por otro lado los complementos que tengan. Esto supondría en términos medios un incremento de unos 234 euros al mes, cuando antes prácticamente no subía«, apuntó Díaz.
En términos anuales, el impacto supera los 3.000 euros por trabajador, una cifra muy relevante para los pequeños empleadores.
También hay que contar que, lo más probable, es que la ministra no haya incluido en estas cifras las cotizaciones que tendrán que pagar de más los autónomos a sus empleados, por lo que el incremento realmente sería mayor.





