Recordarium es un negocio funerario alternativo, creado por dos emprendedoras, que ofrece un espacio natural para la dispersión de cenizas y la celebración de ceremonias personalizadas. Un sector muy regulado y con fuertes barreras de entrada, que no echó para atrás a Ana González Alonso y a Fernanda Matoses.
Quienes, cinco años después de su puesta en marcha, han hecho crecer el negocio hasta lograr una facturación que se aproxima ya a los 500.000 euros, con crecimientos anuales de doble dígito y grandes posibilidades de replicarse en otros territorios sin perder su esencia.
“No somos solo un servicio funerario ecológico, somos un lugar donde el adiós se convierte en nacimiento; donde cada vida honrada da lugar a nueva vida”, explicó a este diario Ana González. Así resume su cofundadora la filosofía de un proyecto que empezó a tomar forma en octubre de 2020, en plena pandemia y con restricciones sanitarias.
El contexto no fue casual. El aumento de las cremaciones y las limitaciones a los rituales tradicionales dejaron al descubierto carencias en el modelo funerario existente. “Muchas familias no quieren enfrentarse a la incertidumbre de las urnas guardadas en casa indefinidamente, ni a los costes y limitaciones temporales de los columbarios”.
- Funerales alternativos en un bosque: idea, inversión y límites legales
- El modelo se enfoca a clientes comprometidos con la sostenibilidad
- Ceremonias personalizadas alejadas del modelo tradicional
Funerales alternativos en un bosque: idea, inversión y límites legales
Detectar ese problema fue el primer paso, pero convertirlo en negocio llevó tiempo, inversión y paciencia. El proyecto exigía una localización concreta, permisos complejos y una planificación a largo plazo antes de poder operar con normalidad, en un sector sumamente regulado.
“La creación de este bosque tan especial ha requerido una inversión considerable, tanto en recursos económicos como en tiempo de desarrollo”. La cofundadora resume así el principal reto del arranque, marcado por unas barreras de entrada que condicionaron todo el proceso inicial.
Buena parte del esfuerzo económico se concentró en el espacio físico. Tras una larga búsqueda, las emprendedoras optaron por un entorno forestal que pudiera adaptarse a un uso funerario respetuoso con el entorno. “La mayor parte de la inversión se ha destinado a la transformación y acondicionamiento del bosque original”.
Ese proceso implicó adaptar un entorno natural para un uso continuado, cumpliendo con los requisitos legales y técnicos exigidos. El resultado es un recinto con distintas zonas y servicios, preparado para un mantenimiento a largo plazo.
Se han plantado más de 3.000 árboles desde la puesta en marcha del proyecto, un dato que refleja el volumen de actividad alcanzado. “En estos cinco años, la acogida ha superado todas nuestras expectativas, tanto por parte de las familias como del propio sector”.
Un negocio con potencial de desarrollo
Con el modelo ya en funcionamiento y una base estable de clientes, las fundadoras comenzaron a plantearse el crecimiento del proyecto. No como una expansión acelerada, sino como una consecuencia natural de la demanda y de la validación del concepto, una vez probado que el modelo funciona.

“Con una cuota todavía minoritaria dentro del segmento de incineraciones, el potencial de desarrollo es considerable”, señaló Ana González al referirse a la posibilidad de replicar el proyecto en otros territorios, manteniendo el mismo enfoque. Tal vez incluso a través del sistema de conceder franquicias de su saber hacer.
La escalabilidad del negocio se apoya en la estandarización del modelo y en la experiencia acumulada durante estos años. La captación de nueva financiación anunciada ya por estas emprendedoras busca reforzar el proyecto actual y preparar su expansión.
En el plano económico, el proyecto ha alcanzado una estabilidad poco habitual en iniciativas de este tipo. “Desde 2022, el crecimiento anual supera el doble dígito, aproximándose a una facturación cercana a los 500.000 euros, tras varios ejercicios de consolidación”.
El modelo se enfoca a clientes comprometidos con la sostenibilidad
Ese crecimiento se apoya en un perfil de cliente muy definido, más allá de la edad o el nivel de ingresos. “Más allá de los datos sociodemográficos, principalmente mujeres mayores de 50 años, el verdadero factor diferenciador es su filosofía de vida”, reconoció Ana González.

Dirigido a familiares con una fuerte conciencia ambiental, que buscan coherencia hasta el final. “Son personas comprometidas con la sostenibilidad, que rechazan las alternativas funerarias tradicionales, porque no encajan con sus principios personales”, señaló la cofundadora de Recordarium.
Para este público, el atractivo del proyecto no está solo en el entorno natural, sino en la ausencia de plazos, renovaciones o concesiones temporales, frente a los modelos funerarios convencionales.
Esa combinación de valores y servicio ha permitido fidelizar a un cliente que entiende el proyecto como algo más que una prestación puntual, sino como una decisión coherente a largo plazo.
Ceremonias personalizadas alejadas del modelo tradicional
El carácter personalizado de las ceremonias es otro de los pilares del negocio. “Cada ceremonia es única y profundamente emotiva”, explicó Ana González, que destaca la libertad con la que las familias configuran cada despedida, sin formatos cerrados ni guiones preestablecidos.
Algunas de esas ceremonias han tenido un impacto especial en el equipo. “Las que más nos conmueven son aquellas dedicadas a personas jóvenes, niños o bebés no natos, por la carga emocional que suponen”.
A lo largo de estos años, el proyecto ha acogido despedidas muy alejadas del imaginario funerario tradicional. “Desde una ceremonia mixta hasta un brindis con 60 botellines de cerveza, cumpliendo el deseo de la persona homenajeada, con la música que había pedido”, concluyó su cofundadora
Esa diversidad de actos refleja el tipo de relación que las familias establecen con el espacio, para que el recuerdo se adapte a la historia personal de cada caso, sin imposiciones externas, ni rituales obligados.





