La internacionalización es un paso importante para el crecimiento de muchas pequeñas empresas que quieran ampliar su clientela fuera de nuestro país. De hecho, según la Comisión Europea, las pymes que exportan por toda Europa generan, en la actualidad, más de 13 millones de puestos de trabajo dedicados específicamente a la exportación de sus productos.

España no es una excepción, sobre todo teniendo en cuenta que las pymes conforman la práctica totalidad de nuestro tejido empresarial. Acceder a mercados exteriores permite a los negocios, además de incrementar su facturación, aumentar su competitividad, a la par que generan nuevos empleos.

Dar el paso a vender fuera de nuestras fronteras es difícil para cualquier negocio, pero especialmente para las pequeñas empresas de zonas rurales. Muchas de estas pymes buscan alternativas más allá del mercado local, pero se encuentran con decenas de trabas y dificultades para exportar: desde el transporte o la logística, hasta la calidad de la fibra de Internet.

A pesar de estos obstáculos, numerosos emprendedores han conseguido abrirse camino fuera de sus localidades, utilizando herramientas digitales y estrategias innovadoras para llevar sus productos a mercados internacionales y lograr así sobrevivir.

  1. Los problemas de exportar desde municipios pequeños y aislados
  2. La escasez de profesionales cualificados es otro de los retos a los que se enfrentan estas empresas
  3. Por qué es importante la exportación para el crecimiento de las pymes españolas

Las pymes rurales también exportan pero soportan más dificultades que el resto

Exportar desde municipios de menos de 2.000 habitantes implica retos que no se encuentran en las grandes urbes. Por eso, este diario se ha puesto en contacto con dos negocios situados en pequeños pueblos cercanos a Zamora, para conocer de primera mano cuáles han sido las herramientas que les han llevado a poder vender su producto fuera de nuestras fronteras.

Fernando Fregeneda, dueño de Quesería la Antigua, ha dedicado su vida a dar valor añadido a la producción de leche de oveja y quesos. Originario de Fuentesauco, un municipio de 1.600 habitantes en la provincia de Zamora, Fernando comenzó su trayectoria como ganadero hasta los 25 años.

Exportar leche de oveja a diferentes países europeos como Grecia, Portugal, Holanda o Bélgica, entre otros, fue el principio. Pero desde 2002 puso en marcha su negocio de quesos artesanales que ha llegado a tener clientela fija en la Unión Europea e incluso en Rusia. Las redes sociales, el marketing digital y la apuesta por invertir en la estética de su marca han sido, bajo su punto de vista, elementos importantes, aunque complejos en muchas ocasiones.

“La conexión a Internet llega con cortes frecuentes y la fibra es limitada. Cada vez que se va, se desconfiguran los sistemas de control y gestión de la producción”, explicó. Esta falta de infraestructura digital obliga a invertir más tiempo y recursos para mantener operativas las ventas y la logística internacional.

De hecho, el transporte y la logística también se convierten en un problema. Porque en la España vaciada, las carreteras secundarias, los baches y los accesos limitados aumentan los costes de traslado de productos y dificultan la llegada de proveedores.

Para minimizar estas dificultades, Quesería La Antigua ha buscado alianzas con distribuidores locales y ha centralizado sus operaciones en una web propia, que permite manejar pedidos internacionales y coordinar el tráfico de clientes desde distintos países.

El transporte y la logística son algunos de los retos que afrontan para exportar las pymes de la España vaciada
El transporte y la logística son algunos de los retos que afrontan para exportar las pymes de la España vaciada.

La escasez de profesionales es otro de los retos a los que se enfrentan estas empresas

Manuel Fariña, de la bodega con el mismo nombre en Casaseca de las Chanas, con menos de 400 habitantes censados, recuerda que su empresa ha sido exportadora desde 1981, cuando la dirigía su padre, que a su vez la heredó de su abuelo.

Sin embargo, mantener la continuidad del negocio en una zona despoblada tiene sus complicaciones. Manuel Fariña explica que encontrar personal formado, con conocimientos de idiomas y capacidad para manejar comercio exterior, es cada vez más difícil. Los jóvenes capacitados suelen emigrar a grandes ciudades, dejando un déficit absoluto de profesionales para las empresas rurales.

A pesar de estos obstáculos, ambos empresarios han encontrado formas de adaptarse. Fernando ha apostado por la innovación digital y el marketing internacional: centralizar sus redes sociales en una web multilingüe, desarrollar alianzas con universidades y talleres educativos para dar a conocer la cultura quesera, y organizar eventos como ferias y congresos de queso para atraer atención sobre sus productos han sido sus pasos a seguir.

Manuel Fariña, por su parte, combina la experiencia adquirida durante décadas con nuevas herramientas digitales que facilitan la gestión de exportaciones y la presencia, cada vez mayor, en mercados internacionales; incluso en Estados Unidos y Asia.

En ese sentido, ambos demuestran que, aunque la España vaciada presenta limitaciones importantes, la creatividad y la planificación estratégica permiten que las pymes rurales puedan competir y crecer también más allá del entorno que les rodea.

¿Por qué es importante la exportación para el crecimiento de las pymes rurales?

La internacionalización se ha consolidado como una estrategia fundamental para garantizar la competitividad y sostenibilidad de las pequeñas y medianas empresas en España. Es más, según un estudio realizado por la Universidad Pontificia de Comillas, las pymes que exportan al menos una parte de su producción logran un crecimiento promedio superior al de aquellas que operan exclusivamente en el mercado nacional.

La apertura a mercados internacionales no solo aumenta la facturación, sino que también favorece la innovación, la diversificación de productos y la capacidad de adaptación frente a fluctuaciones económicas globales.

Así, más del 60% de las pymes que logran internacionalizarse experimentan mejoras en productividad y eficiencia.

Sin embargo, para que la internacionalización sea efectiva, es necesario que las políticas públicas apoyen a las pymes en este proceso. Precisamente éste es uno de los aspectos que más echas en falta los emprendedores de zonas rurales, que muchas veces no cuentan ni si quiera con acceso estable a Internet desde su municipio.

Programas de asesoramiento, acceso a financiación, simplificación de trámites y formación específica son herramientas necesarias para que las empresas, especialmente las ubicadas en la España vaciada, puedan competir en igualdad de condiciones.