Menos del 18% de los autónomos y pequeños empresarios españoles comprende correctamente los principales indicadores financieros de su negocio, como el balance, la rentabilidad sobre activos (ROA) o la relación entre capital y propiedad.

Así lo revela un informe pionero, elaborado por la Fundación del Instituto de Empresa (IE) y NTT Data a partir de más de 1.200 entrevistas con autónomos al frente de sus negocios, que analiza el comportamiento financiero de las pymes en España, con especial atención a las microempresas. El estudio confirma que las limitaciones en capacitación financiera son un obstáculo estructural que condiciona tanto el acceso a la financiación como la capacidad de planificación y gestión.

El 52% de los autónomos entiende conceptos generales como inflación o riesgo-rentabilidad, pero se pierde con los números de su empresa. Esta desconexión entre la teoría financiera básica y la realidad de la gestión empresarial puede traducirse en decisiones poco eficaces o directamente perjudiciales, especialmente cuando se trata de solicitar financiación, evaluar la viabilidad de una inversión o prever flujos de caja. Según Laura Núñez Letamendia, directora del Observatorio de Finanzas de los Hogares y las Pymes, “no se trata sólo de los conocimientos, sino de cómo se aplican y de si se dispone del entorno adecuado para decisiones financieras acertadas«.

Uno de cada tres autónomos no realiza ningún tipo de planificación financiera formal

Aunque el 78% dice establecer objetivos económicos y hacer previsiones de rentabilidad, un 37% reconoce que gestiona su negocio “a ojo”; esto es, sin elaborar presupuestos estructurados ni revisar regularmente sus cuentas. Además, un 19% ni siquiera compara las condiciones entre distintas fuentes de financiación, y un 34% no busca información sobre productos financieros antes de tomar decisiones.

La confianza subjetiva de los empresarios en sus conocimientos contrasta con la realidad. Más del 75% de los encuestados considera que sería capaz de conseguir financiación si la necesita, y casi la mitad cree que sus conocimientos financieros están por encima de la media. Sin embargo, como subraya Patricia Sánchez Ruiz, coautora del informe, esta confianza no se traduce en un uso eficiente de los instrumentos disponibles.

Un 37% de los autónomos reconoce que gestiona sus finanzas “a ojo”
Un 37% de los autónomos reconoce que gestiona sus finanzas “a ojo”.

Por otra parte, más del 30% de los autónomos no cuenta con ninguna cobertura para imprevistos. Aunque el 66% afirma tener un seguro de responsabilidad civil y el 49% uno de daños materiales, solo el 16% ha contratado seguros específicos para interrupciones del negocio o pérdidas de ingresos.

Un dato especialmente alarmante si se considera la fragilidad financiera de muchos autónomos y microempresas ante accidentes, averías o situaciones inesperadas. Además, menos del 3% utiliza instrumentos financieros derivados para cubrir riesgos como las variaciones de precios o los impagos.

En términos de digitalización, la brecha es, si cabe, todavía más visible

Apenas el 15% de los negocios declara tener un volumen alto de ventas online a través de su propia web, y sólo un 8% utiliza plataformas compartidas como Amazon. Aunque la mitad cuenta con una página web, muchas la usan únicamente como escaparate. El uso de redes sociales para promocionar productos o gestionar relaciones comerciales apenas alcanza al 30% de los encuestados. Según Bárbara Alcántara de Mullenheim, responsable de banca para empresas de NTT Data, la digitalización sigue siendo un reto pendiente: en las operaciones, y también en las finanzas.

El asesoramiento profesional está infrautilizado y mal orientado. Seis de cada diez autónomos buscan asesoría externa, principalmente en temas fiscales y contables, pero sólo un 42% la solicita para cuestiones de financiación o tesorería.

Más preocupante aún, la digitalización y la internacionalización –ámbitos clave para el crecimiento– son objeto de asesoría en menos del 20% y 6% de los casos, respectivamente. Además, apenas un 0,8% recurre a organismos públicos como fuente de orientación, lo que revela una desconexión con los servicios gratuitos que podrían estar a su disposición.

La diversificación de fuentes de financiación es casi inexistente en la mayoría de pequeños negocios. El 48% de los autónomos no emplea ningún instrumento de deuda a corto plazo, y el 40% tampoco a largo. La mayoría se limita al préstamo bancario o la línea de crédito.

Sólo un 42% lde los autónomos solicita asesoría externa para cuestiones de financiación o tesorería
Sólo un 42% lde los autónomos solicita asesoría externa para cuestiones de financiación o tesorería.

Así, el leasing, el factoring o el descuento de facturas son minoritarios, y el capital riesgo, el crowdfunding o los bonos son testimoniales. Según Almudena Herranz, manager de banca para empresas de NTT Data, la baja sofisticación en la financiación limita la capacidad de respuesta de los negocios ante cambios del entorno.

Las empresas que más diversifican sus fuentes de financiación son las del sector manufacturero y aquellas con mayor tamaño o facturación. También influye positivamente haber recibido formación financiera específica. Por el contrario, las empresas exportadoras sorprendentemente presentan menor diversificación, quizá porque utilizan productos financieros específicos no captados por el estudio. El entorno de gestión también influye: quienes cuentan con asesoramiento externo o están más digitalizados tienden a tener una estructura financiera más sólida y diversificada.

Solo uno de cada diez autónomos entiende conceptos financieros clave

Apenas el 18% de los pequeños empresarios comprende los cuatro conceptos clave sobre la rentabilidad y la estructura financiera de su negocio. Esto incluye el balance, la rentabilidad sobre activos (ROA), la relación capital-propiedad y la calificación crediticia. De estos, el menos comprendido es el ROA, identificado correctamente solo por el 45%. La falta de comprensión de estos indicadores impide una lectura adecuada de la salud financiera del negocio y frena la toma de decisiones estratégicas.

Otro dato interesante es que un 60% de los autónomos tiene en cuenta criterios medioambientales y sociales al invertir, aunque sólo un 41% los aplica a sus proveedores. Este enfoque ESG, más habitual en empresas grandes, empieza a calar en los pequeños negocios, en parte como respuesta a la presión de clientes y financiadores. Integrar criterios ESG no es solamente una cuestión de reputación, sino que mejora también el acceso a financiación y reduce riesgos operativos.

El informe confirma que la falta de formación financiera, además de ser una cuestión de conocimientos, se ve afectada por falta de actitud y entorno. Las habilidades de planificación y el uso de herramientas digitales, así como el acceso a asesoramiento de calidad, son elementos clave para que un autónomo gestione de forma eficaz su negocio. Y aunque muchos confían en su instinto, los datos demuestran que actuar sin base técnica ni apoyo profesional puede convertirse en un riesgo estructural.