El comercio digital supera en nuestro país un volumen de negocio récord de 110.000 millones de euros anuales, según los datos más recientes de Red.es. No obstante, ese crecimiento contrasta con las cifras de Eurostat, que muestran que apenas el 20% de las pequeñas empresas consiguen ventas a través de los canales digitales de forma efectiva.
De hecho, una firma de investigación de mercados respetada en el sector, como Gitnux, estima que alrededor del 80% de los ecommerce fracasa durante los primeros años de actividad. Algo que reflejan los propios registros de plataformas como Shopify, que muestran que menos del 10% de las tiendas creadas logra tener éxito.
La clave, según comentó Moncho Padrón, jefe de Comunidades de Habla Hispana y Crecimiento de Automattic, a este diario, es que muchos proyectos fallan no cuando están ya en marcha, sino antes incluso de salir al mercado. “Cuando un comercio electrónico nace sin una propuesta de valor bien definida, sin una estructura pensada para escalar o sin una visión clara de cómo va a comportarse el cliente o qué experiencia vamos a proporcionarle, la ejecución solo acaba poniendo de relieve las carencias iniciales”.
- La gran mayoría de los autónomos falla en la concepción de sus negocios digitales
- Los errores más frecuentes que cometen los emprendedores
- Poner en marcha una tienda digital conlleva un esfuerzo
- Aspectos fundamentales antes de lanzar una tienda ‘online’
La gran mayoría de los autónomos falla en la concepción de sus negocios digitales
En opinión de este experto, los autónomos caen frecuentemente en el error de pensar en las tiendas online como meras páginas web que hay que construir. En lugar de sistemas que deben dar respuesta a diversos aspectos, ya sea al modelo de negocio, al cliente, a los recursos disponibles o al uso real.
Algo que coincide con la experiencia de Automattic, la firma que está detrás de WordPress.com y del gigante del comercio digital WooCommerce. No en vano, se calcula que su plataforma es empleada por aproximadamente un tercio del total de tiendas online que existen en el planeta, con más de cuatro millones de sitios activos en internet; la mayoría de ellos pertenecientes a pequeños negocios.
En no pocos casos, el problema del fracaso de un ecommerce se origina antes de la fase de ejecución, ya en su planteamiento. Y es que, los planes que se diseñan en un primer momento se suelen plasmar como un listado de ideas y no como un plan de negocio con objetivos reales y requisitos que será necesario cumplir. Es decir, una tienda puede parecer que está muy bien pensada sobre el papel y, sin embargo, no estar diseñada para generar ventas.
“Antes de pensar en elegir la plataforma, el diseño o el catálogo hay que resolver cuestiones mucho más profundas como el posicionamiento, el modelo de negocio, la logística, el margen o la captación de clientes”, afirmó Moncho Padrón. Quien añadió que, cuando esos elementos no están claros, y “aunque la página que se ponga en marcha esté correctamente construida desde el punto de vista técnico, lo más probable es que no esté preparada para vender de manera sostenible”.
Los errores más frecuentes que cometen los emprendedores
Moncho Padrón identifica tres fallos recurrentes que suelen cometer los autónomos al crear un negocio digital y que explican buena parte de los fracasos que suceden en apenas unos meses.

En concreto, esos errores se pueden resumir así:
Pensar que abrir una tienda online es solo una cuestión tecnológica
Antes de elegir un software o plantilla, conviene definir qué se vende, con qué margen, a quién y cómo llegará el producto. Si esa base no está resuelta, la tienda acabará siendo un gran escaparate sin nada detrás que la haga funcionar.
Dar más importancia a la apariencia que a la estructura interna
Dicho de otra forma, diseñar pensando en el aspecto visual y no en la navegación. Padrón insiste en que elementos como la arquitectura del catálogo, la jerarquía de los contenidos y la facilidad para localizar un producto suelen quedar en un segundo plano cuando son precisamente los que marcan la diferencia para decidir si el usuario compra o no.
Subestimar la confianza que el usuario debe percibir
Ya en el primer momento en el que se visita la web. El visitante debe entender de inmediato qué se vende, por qué va a serle beneficioso comprar ahí y cómo será el proceso; sino, lo más probable es que salga de la página.
En palabras de Padrón, “en internet, el tráfico y las ventas no llegan por inercia. Todo requiere estrategia, consistencia y trabajo continuo”.
Poner en marcha una tienda digital conlleva un esfuerzo
A esos tres errores se suma otro de fondo: no ser consciente del esfuerzo real que representa poner en marcha un ecommerce.
El experto de Automattic apuntó que, si bien es cierto que las herramientas disponibles para los autónomos en la actualidad han rebajado la barrera de entrada, no han eliminado la necesidad del mantenimiento constante.

Esto es, de ocuparse de las posibles actualizaciones, resolver incidencias, asegurar la estabilidad de la página y revisar su rendimiento. Más aún ante las crecientes amenazas de ciberseguridad que experimentan empresas de todo tipo.
Aspectos fundamentales antes de lanzar una tienda ‘online’
A la hora de pensar en crear por primera vez un comercio electrónico, la primera condición es, a decir de Padrón, tener claro el modelo de negocio: “saber qué se vende, a quién, con qué margen, cómo se entrega y cómo se capta al cliente”. La segunda, contar con una base técnica fiable que permita funcionar desde el primer día, pero sin sobredimensionar el proyecto. Y la tercera, asegurar que la experiencia resulte sencilla para el usuario, especialmente en los móviles, tratando de que no haya que esforzarse para encontrar lo que se busca.
En este sentido, Padrón aclaró que no hace falta “empezar con algo complejo, pero sí asegurarse de que lo esencial funciona perfectamente. Que el usuario entienda rápido qué se ofrece en la tienda, lo encuentre con facilidad y pueda completar la compra de forma ágil y segura”.
A partir de ahí, el plan de acción básico para la puesta en marcha puede resumirse en estos pasos:
- Comprobar la existencia de demanda antes de invertir en exceso.
- Ordenar los productos con una lógica comprensible.
- Lanzar una primera versión de la tienda simple y rápida.
- Tener presentes desde el principio los esfuerzos necesarios para el mantenimiento técnico.
Moncho Padrón defendió precisamente este desarrollo progresivo, donde la base técnica y la experiencia de usuario evolucionen juntas, porque solo así se reduce la complejidad inicial y se permite ajustar el proyecto a partir del comportamiento real de los usuarios.
Algo que, asegura, pasa por la elección de un sistema que no obligue a “pelearse” con un programa y permita combinar gestión, seguridad, rendimiento y escalabilidad.





