1. Los clientes tienden a comprar más pero a precios más ajustados
  2. Presión de la marca blanca sobre los precios de los comercios
  3. La proximidad gana peso y ayuda a las pymes a fidelizar clientes
  4. Los pequeños negocios controlan más el desperdicio y aumentan su eficiencia
  5. Digitalización y nuevos hábitos de compra

El encarecimiento de la cesta de la compra y el cambio en los hábitos de los españoles a la hora de comer están obligando a los autónomos con negocios de alimentación y hostelería a reajustar precios, surtido y forma de vender. Al menos, según recoge el informe Food Trends 2025, elaborado por Trescom, que analiza la evolución reciente del consumo alimentario en España.

El precio medio de los alimentos creció un 1,8% en el último año y el gasto anual por persona aumentó en 22,35 euros, lo que explica por qué la mayoría de los consumidores reconoce comprar ahora de forma distinta. Este giro en el consumo no implica que los hogares gasten menos, sino que compran con mayor cautela y comparan más.

El 81% de los españoles ha modificado sus hábitos buscando precios más competitivos, un comportamiento que está impulsando con fuerza a la llamada marca blanca, que ya concentra en España el 48,5% de las ventas en valor: el nivel más alto de Europa.

Al mismo tiempo, el consumo mantiene un fuerte vínculo con lo local; un dato especialmente relevante para autónomos y pequeños negocios. De hecho, el 36% de su gasto mensual se destina al comercio de proximidad.

Los clientes tienden a comprar más pero a precios más ajustados

El aumento de precios ha cambiado la forma de comprar incluso en negocios de confianza. Los consumidores acuden más veces a los establecimientos, pero realizan compras más pequeñas y ajustadas, lo que reduce el margen de error en la fijación de precios y en la gestión del stock.

Para los pequeños comercios y la hostelería, este comportamiento se traduce en una menor tolerancia a cualquier subida que no esté bien explicada. El precio se ha convertido en el principal criterio de decisión, incluso por delante de la marca o del establecimiento habitual, lo que obliga a justificar mejor el valor de cada producto o servicio.

La tensión es especialmente visible en la alimentación saludable. Aunque el interés por el bienestar sigue creciendo, el consumo per capita de fruta fresca cayó un 0,9% y el de hortalizas un 0,7% el último año, coincidiendo con subidas de precios cercanas al 3% en estos productos.

Presión de la marca blanca sobre los precios de los comercios

El avance de la marca blanca no afecta solo a fabricantes y grandes cadenas, sino que establece un nuevo marco de precios de referencia para todo el sector alimentario. Con casi la mitad de las ventas concentradas, el consumidor interioriza qué considera un precio razonable y traslada esa expectativa al resto de canales.

La llamada marca blanca ya concentra en España el 48,5% de las ventas en valor: el nivel más alto de Europa
La llamada marca blanca ya concentra en España el 48,5% de las ventas en valor: el nivel más alto de Europa.

Para los autónomos con tiendas de alimentación, esta tendencia supone una presión indirecta sobre los márgenes; incluso aunque no compiten directamente con supermercados. La comparación es constante y obliga a diferenciar la oferta a través de la calidad, el origen, la especialización o la experiencia de compra.

Esta coyuntura está llevando a muchos pequeños negocios a revisar formatos, raciones y surtido, buscando mantener precios contenidos sin comprometer la rentabilidad. La competencia ya no es solo el comercio de la misma calle, sino un mercado mucho más amplio y transparente para el consumidor.

La proximidad gana peso y ayuda a las pymes a fidelizar clientes

Frente al factor precio, la proximidad surge como uno de los pocos elementos capaces de sostener la fidelidad del cliente, según el informe de Trescom. Más de un tercio del gasto mensual se destina al comercio local y el 71% de los consumidores sigue optando por la compra física, un comportamiento clave para tiendas de alimentación, mercados y bares de barrio.

Sin embargo, esta preferencia no es automática. El consumidor valora el origen del producto, la temporada y la cercanía con proveedores, pero exige coherencia entre el discurso y la oferta real. La proximidad funciona como argumento cuando se traduce en producto diferenciado y en una propuesta clara.

La nueva forma de comer de los españoles obliga a los autónomos de comercio y hostelería a reajustar la oferta
La nueva forma de comer de los españoles obliga a los autónomos de comercio y hostelería a reajustar la oferta.

Para muchos autónomos, reforzar este posicionamiento no implica grandes inversiones, sino una mejor comunicación en el punto de venta y una oferta más ajustada a los hábitos reales de su clientela, en un momento en el que cada euro cuenta.

Los pequeños negocios controlan más el desperdicio y aumentan su eficiencia

La reducción del desperdicio alimentario se está consolidando como una palanca directa de eficiencia, según el informe Food Trends 2025. A nivel global, el 30% de los alimentos producidos se desperdicia cada año, lo que equivale a 1.300 millones de toneladas, aunque en los hogares españoles se detecta una ligera mejora en este ámbito.

En pequeños negocios, controlar mermas, planificar mejor las compras y ajustar la producción tiene un impacto inmediato en costes. Dos de cada tres consumidores consideran importante que las empresas del sector trabajen con criterios de sostenibilidad, lo que conecta eficiencia interna y percepción externa.

Además, un 26% de los consumidores afirma comprar habitualmente envases sostenibles, un dato que refuerza la idea de que reducir desperdicio y ajustar formatos no solo es una cuestión ambiental, sino también comercial.

Digitalización y nuevos hábitos de compra

La transformación digital está consolidando nuevos hábitos que también afectan a los pequeños negocios. El mercado del delivery y la compra de comida online alcanzó los 8.000 millones de euros en ingresos en España tras crecer un 40% en un solo año, con los domingos y las mañanas como los momentos de mayor demanda.

Aunque no todos los autónomos deben apostar por plataformas de reparto, estos datos reflejan una expectativa clara del consumidor en términos de rapidez y facilidad de pedido. Para muchos negocios, la respuesta pasa por canales digitales sencillos, como pedidos directos o una presencia online básica.