Las pymes españolas que venden en Amazon aportan ya 2.400 millones de euros al producto interior bruto y sostienen más de 45.000 empleos, según un informe de PwC presentado este lunes en un acto organizado junto a Cámara de Comercio de España y Cámara de Comercio de Madrid. El dato más llamativo para los autónomos y pequeños negocios es que el 75% de estas pymes exporta sus productos, frente al 9% del conjunto total de pequeñas y medianas empresas españolas.
La noticia tiene interés para miles de pequeños negocios porque apunta a una vía concreta para crecer fuera de España sin necesidad de desplegar una estructura comercial propia en otros países. En 2024, las exportaciones de las pymes españolas que venden en Amazon superaron los 1.200 millones de euros, con la UE como principal destino, al concentrar el 80% de esas ventas internacionales.
El mensaje que trasladaron tanto las instituciones como la propia plataforma es que la internacionalización ya no depende únicamente del tamaño, sino también de la digitalización, de la logística y de la capacidad para llegar a clientes de otros mercados por canales online. Para muchos autónomos, fabricantes pequeños, marcas artesanas o negocios familiares, ese cambio puede marcar la diferencia entre limitarse al mercado nacional o abrir una nueva línea de ingresos en el exterior.
- La venta ‘online’ se consolida como una vía real para empezar a exportar o vender más fuera
- No basta con vender fuera: hacen falta menos trabas y más apoyo
La venta ‘online’ se consolida como una vía real para empezar a exportar o vender más fuera
El acto, celebrado bajo el lema De España, para el mundo, reunió a representantes de la Secretaría de Estado de Comercio, ICEX, CEOE, Adigital, el Real Instituto Elcano y las dos Cámaras de Comercio, junto a varias pymes que ya operan fuera de España. El objetivo declarado era formar a las pequeñas y medianas empresas en los retos y oportunidades de la expansión internacional en un contexto marcado por la fragmentación del comercio global y por la creciente presión competitiva.
Para los pequeños negocios, uno de los datos más útiles del informe es que la internacionalización, además de aumentar el volumen de ventas, hace crecer también el valor de los productos. PwC sostiene que los precios medios en el exterior están más de un 30% por encima de los del mercado doméstico, lo que sugiere que vender fuera puede traducirse en mejores márgenes para muchas marcas españolas.
Ese diferencial de precio resulta especialmente relevante en categorías donde el origen español funciona como un valor añadido, como la alimentación, la moda, la artesanía o el diseño. En esos segmentos, la percepción de calidad, singularidad o autenticidad puede permitir a un pequeño negocio colocarse en franjas de mayor valor sin necesidad de competir exclusivamente por precio.
La propia Amazon fijó además un objetivo cuantificado que sirve para medir el tamaño de la apuesta: duplicar hasta 2.000 millones de euros las exportaciones anuales de las pymes que venden en su tienda antes de 2030. La empresa defendió que, cuando una pyme accede a herramientas digitales, a una infraestructura logística eficiente y a canales de venta dentro y fuera de España, mejora su competitividad y refuerza también la de la economía en su conjunto.
No basta con vender fuera: hacen falta menos trabas y más apoyo
Junto a los buenos datos, el encuentro también dejó claro que el salto internacional no depende solo de abrir una cuenta en un marketplace. Los participantes coincidieron en que todavía hay cinco grandes frenos que limitan el potencial exportador de muchas pymes: la digitalización insuficiente, las dificultades de acceso a financiación, la complejidad administrativa, una regulación que no siempre incorpora perspectiva pyme y la falta de formación especializada.

Ese diagnóstico conecta con una realidad muy conocida por el pequeño negocio español: muchas veces el problema no es de falta de producto, ni de demanda, sino de acumulación de trámites, costes y barreras para escalar. Salir al exterior exige tiempo, conocimiento fiscal y logístico, adaptación comercial y, en bastantes casos, una inversión previa que no todos los autónomos pueden asumir con facilidad.
La Cámara de Comercio de España y la Cámara de Comercio de Madrid insistieron, por su parte, en que muchas empresas familiares siguen mostrándose prudentes o incluso reacias a dar ese paso, a pesar de que las oportunidades no han desaparecido.
Esa prudencia es comprensible en un momento actual de tensiones arancelarias, incertidumbre geopolítica y competencia global más intensa, pero el mensaje del acto fue que el inmovilismo también tiene un coste. En un mercado interior maduro, vender fuera ya no aparece sólo como una opción ambiciosa para compañías grandes, sino como una herramienta de diversificación que puede ayudar a reducir riesgos, ganar volumen y mejorar la rentabilidad.
Para algunos pequeños negocios, el gran cambio es que exportar ya no exige necesariamente abrir tiendas, contratar redes comerciales o negociar con distribuidores en cada país. Casos como los de Pisamonas, Creators Co. o Create, citados durante el encuentro, se presentaron precisamente como ejemplos de pymes españolas que han utilizado la venta online y la visibilidad que ofrecen estas plataformas para conectar con millones de clientes y acelerar su expansión por Europa.
En términos económicos, el informe añade otro argumento de peso: por cada euro generado por estas pymes que venden en Amazon, el efecto multiplicador sobre la economía española se eleva hasta 2,8 euros. Ese impacto ayuda a explicar por qué la internacionalización digital empieza a verse no sólo como una cuestión empresarial, sino también como una palanca de crecimiento, empleo y resiliencia para un tejido productivo formado en su mayoría por pequeñas empresas.





