Miles de autónomos y pequeños negocios podrían volver a asumir un incremento de costes energéticos a partir de julio. El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) prevén que el Gobierno suprima el próximo 30 de junio las rebajas extraordinarias del IVA aplicadas a electricidad, gas, gasolinas y gasóleos, coincidiendo con el vencimiento del primer paquete anticrisis aprobado frente a la escalada de precios derivada del conflicto en Oriente Medio.
De confirmarse, muchos negocios volverían a pagar el tipo general del 21% en suministros energéticos y combustibles que hasta ahora estaban bonificados temporalmente. El impacto podría sentirse especialmente entre transportistas, agricultores, hostelería, comercio, talleres o pequeños negocios muy dependientes del consumo energético.
La previsión de Gestha llega además en un momento clave: la Comisión Europea acaba de publicar nuevas recomendaciones para proteger a consumidores e industria durante la transición energética, apostando por ir eliminando rebajas fiscales generalizadas sobre combustibles fósiles y sustituirlas por ayudas más focalizadas a sectores vulnerables y actividades estratégicas.
- Miles de autónomos pagarían más por la factura de la luz o el carburante a partir de julio
- ¿Qué rebajas del IVA podrían desaparecer?
- Transportistas, agricultura y hostelería, entre los sectores más afectados
- Los técnicos de Hacienda piden ayudas directas para algunos autónomos si desaparecen las rebajas
Miles de autónomos pagarían más por la factura de la luz o el carburante a partir de julio
El posible final de estas rebajas fiscales supondría un cambio importante para miles de autónomos que llevan meses amortiguando parte del impacto energético gracias a la reducción temporal del IVA.
En el caso de la electricidad, la rebaja actualmente beneficia a determinados suministros de baja potencia, especialmente pequeños negocios, despachos, comercios modestos o autónomos que trabajan desde casa. La medida rebajó el IVA desde el 21% hasta el 10% en ciertos contratos eléctricos, reduciendo de forma inmediata el coste final de la factura.
Sin embargo, si el Gobierno no amplía el «paquete anticrisis», el tipo volvería al 21% desde julio.
Esto implicaría que muchos pequeños negocios volverían a asumir un incremento automático de la carga fiscal sobre la electricidad, precisamente en plena temporada de verano, cuando la climatización dispara el consumo energético de muchos establecimientos.
La situación sería similar para el gas natural. Actualmente, el IVA reducido del 10% se aplica de forma generalizada y beneficia especialmente a negocios intensivos en consumo, como restaurantes, cafeterías, lavanderías, pequeños obradores o industrias ligeras. De desaparecer la medida, estos suministros volverían a tributar al tipo general, elevando otra vez el coste energético de muchos negocios.
¿Qué rebajas del IVA podrían desaparecer?
Según el análisis de Gestha, el Gobierno podría dejar caer varias de las medidas aprobadas para aliviar el impacto de la inflación energética.

Entre ellas se encuentran:
- Electricidad.
- Fin de la rebaja temporal del IVA del 10%.
- Vuelta al tipo general del 21%.
- Gas natural.
- Recuperación del IVA ordinario del 21%.
- Incremento del coste para negocios intensivos en consumo.
- Gasolinas y gasóleo.
- Desaparición de las rebajas fiscales temporales ligadas al «paquete anticrisis».
- Incremento del coste del combustible profesional.
El golpe sería especialmente sensible en actividades donde el carburante representa una parte esencial del gasto operativo. Un transportista, repartidor, taxista, agricultor o comercial que realiza cientos de kilómetros semanales podría notar rápidamente el encarecimiento.
Aunque el impacto exacto dependerá del consumo de cada negocio, el efecto podría ser acumulativo: electricidad, combustible y climatización volverían a soportar un mayor gravamen al mismo tiempo.
Además, muchos pequeños negocios todavía operan con márgenes reducidos tras varios años de inflación, subida de salarios, incremento de cotizaciones y encarecimiento financiero. Por ello, cualquier aumento en los costes fijos energéticos puede tener consecuencias directas sobre la rentabilidad.
Transportistas, agricultura y hostelería, entre los sectores más afectados
El impacto no sería homogéneo entre todos los autónomos. Hay actividades donde la factura energética representa un porcentaje mucho mayor del gasto empresarial y donde la desaparición de las rebajas podría sentirse de forma inmediata.
Uno de los sectores más expuestos es el transporte. Conductores profesionales, repartidores, autónomos de logística o pequeñas flotas dependen directamente del gasóleo para mantener su actividad diaria.
Precisamente por ello, Gestha considera compatibles con las recomendaciones europeas algunas ayudas específicas como la bonificación de 20 céntimos por litro dirigida a transportistas, agricultores y pescadores, frente a las rebajas generalizadas del IVA.
También la agricultura y ganadería podrían verse especialmente afectadas. El uso intensivo de maquinaria, sistemas de riego, transporte o climatización en explotaciones agrarias convierte el coste energético en un elemento central de la rentabilidad del negocio.
En hostelería, el impacto también podría ser considerable. Restaurantes, bares y cafeterías son especialmente vulnerables a los costes energéticos por el elevado uso de electricidad, gas, cámaras frigoríficas, hornos, cocinas industriales o climatización.
Comercios y talleres figuran igualmente entre los negocios que podrían notar un encarecimiento de costes si finalmente se eliminan las rebajas. Además, el momento del año no sería menor. Julio y agosto suelen coincidir con picos de consumo eléctrico derivados del aire acondicionado, especialmente en sectores de cara al público.
Los técnicos de Hacienda piden ayudas directas para algunos autónomos si desaparecen las rebajas
Pese a defender el posible final de las rebajas generalizadas del IVA energético, Gestha no apuesta por retirar completamente el apoyo a los sectores más afectados. Los Técnicos de Hacienda consideran que Bruselas está orientando correctamente las ayudas hacia sistemas más focalizados, especialmente dirigidos a actividades vulnerables y consumidores con menores recursos.
En esa línea, Gestha cree que España debería reforzar las ayudas directas a determinados sectores estratégicos, especialmente transportistas, agricultores, ganaderos y actividades pesqueras.
La organización también considera compatibles con las recomendaciones europeas medidas ya implantadas como:
- Incentivos a vehículos eléctricos.
- Ayudas al autoconsumo energético.
- Bonificaciones al transporte público.
- Impulso a instalaciones renovables.
- Apoyo a la rehabilitación energética.
Además, proponen profundizar en incentivos fiscales dirigidos a empresas y trabajadores que utilicen cheques o tarjetas de transporte público, así como reforzar el teletrabajo allí donde sea posible para reducir costes energéticos y de movilidad.
Gestha insiste en que las rebajas fiscales generalizadas son “medidas coyunturales y paliativas”, útiles en momentos de crisis aguda, pero poco eficientes a largo plazo.
Según defienden, la solución estructural debería centrarse más en abaratar costes energéticos permanentes, reducir peajes eléctricos, mejorar las redes y acelerar inversiones en eficiencia energética.
En cualquier caso, por ahora no existe una confirmación oficial de que el Gobierno vaya a dejar caer las medidas el próximo 30 de junio. Se trata de una previsión de los técnicos de Hacienda basada en el nuevo enfoque energético impulsado por la Comisión Europea.





