1. El modelo de apoyo en la creación de empresas es ya un referente para Europa
  2. En Barcelona, el foco está puesto en la logística industrial del futuro
  3. Estos emprendedores animan a otros científicos con buenas ideas a lanzarse a intentarlo

España lidera hoy una infraestructura sin precedentes en el contexto europeo: una red nacional de incubadoras, viveros y coworkings para pymes y emprendedores que ha sido reconocida y felicitada por la propia Comisión Europea.

En total, el sistema impulsado por la Fundación Incyde (auspiciada por la Cámara de Comercio de España) está formado por 26 Incubadoras de Alta Tecnología (IAT), 143 viveros de startups y 43 espacios de coworking digital. Con una tasa de supervivencia superior al 80% entre las empresas emergentes incubadas en las IAT, lo que ha supuesto, por ejemplo, algo más de 150.000 empleos generados.

La Fundación Incyde presentó esta semana su red de infraestructuras para el emprendimiento, la mayor del continente en su categoría, que ya ha acompañado a más de 45.000 emprendedores y startups en su puesta en marcha, consolidación o salto al mercado.

Y el presidente de la fundación y de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, no podía mostrarse más orgulloso al hacer público el impacto del ecosistema emprendedor que la red de 84 Cámaras de Comercio repartidas por todo el territorio nacional, complementadas por 44 delegaciones en el extranjero, han conseguido tejer con Fondos Europeos de Desarrollo Regional FEDER desde hace más de una década.

El modelo de apoyo en la creación de empresas es ya un referente para Europa

“Las incubadoras son espacios donde la innovación se materializa, donde las ideas se aceleran, donde se crean empleos y se fortalece el tejido empresarial”, afirmó Bonet. Durante el acto de presentación, titulado “Donde nacen las ideas”, también destacó que este modelo es ya un referente para Europa y que ha demostrado ser una herramienta estructural para el desarrollo económico y social del país.

Cinco proyectos reales presentados en el acto institucional ilustraron cómo esta iniciativa, este modelo está permitiendo transformar ideas en empresas de alto impacto. Cada uno de ellos ejemplifica el valor de una red que además de poner espacio e infraestructuras al servicio del emprendedor, le acompaña con formación, tecnología, mentores y acceso a financiación en cada etapa del proceso.

Uno de esos casos es AGforest, una startup especializada en inteligencia artificial geoespacial aplicada a la regeneración urbana y la adaptación climática. “Lo que hacemos es dotar a las ciudades de herramientas reales para adaptarse al cambio climático”, explicó a este diario su CEO, Guillermo De Santiago.

“Sin el apoyo de la incubadora, no podríamos haber desarrollado ni testeado esta tecnología de forma eficaz”, aseguró este emprendedor. Y es que, gracias al entorno tecnológico de la IAT Metaverso de Málaga, su equipo ha conseguido acelerar el desarrollo del producto y acercarse a clientes institucionales que buscan soluciones climáticas medibles.

En Murcia, otro caso destacado es el de INTECC, surgido en el entorno de la UCAM HiTech, una de las incubadoras con mayor conexión universidad-empresa de España. “Éramos científicos sin competencias transversales como marketing, estrategia o gestión”, reconoció su fundador, Julián Aguilera.

De izda. a dcha. Carlos Pérez, Guillermo De Santiago y Julián Aguilera
De izda. a dcha. Carlos Pérez, Guillermo De Santiago y Julián Aguilera.

“La incubadora nos permitió formarnos, conectar con el mercado y dar el salto del laboratorio al cliente real”. Gracias a ese acompañamiento, su aplicación diagnóstica de lesiones musculoesqueléticas basada en algoritmos científicos ya ha sido lanzada al mercado internacional y ha iniciado sus primeras alianzas con el sector sanitario.

En Barcelona, el foco está puesto en la logística industrial del futuro

La incubadora Logistics 4.0, especializada en tecnología aplicada a la cadena de suministro, ha apoyado a 59 startups, generado más de 450 empleos directos y prevé una facturación conjunta de 46 millones de euros el pasado año.

Grasshopper Air Mobility, una de las empresas emergentes alojadas, está desarrollando drones autónomos capaces de transportar cargas de hasta 350 kilos. “El reto no era tecnológico, era regulatorio. La incubadora nos dio espacio, contactos, apoyo técnico y una comunidad emprendedora”, señaló su cofundador Jakob Saalfrank.

“Gracias a eso hoy estamos liderando el desarrollo de una solución logística revolucionaria a nivel europeo”. Y es que su dron eléctrico eVTOL ya está siendo probado en operaciones de logística médica y emergencias en zonas de difícil acceso.

La IAT Matriz, en Jaén, también fue protagonista del acto. En sus primeros nueve meses de vida ha incubado 35 proyectos, movilizado más de 2,4 millones de euros en presupuestos de I+D y trabajado con sectores como la agroindustria, la defensa o la energía.

De izda. a dcha. Luis Fernández y Jakob Saalfrank
De izda. a dcha. Luis Fernández y Jakob Saalfrank.

Uno de ellos es CEX Eco Energy, una plataforma de optimización energética que combina inteligencia artificial e IoT para reducir consumos en entornos industriales. “La incubadora nos ha dado formación, red de contactos y acceso a instalaciones que nos han permitido consolidarnos y trabajar con grandes empresas en proyectos reales de descarbonización”, explicó a este medio Luis Fernández, uno de sus socios fundadores. Hoy, su tecnología está siendo evaluada por grandes grupos industriales para integrarla en sus estrategias de eficiencia energética.

Estos emprendedores animan a otros científicos con buenas ideas a lanzarse a intentarlo

La quinta experiencia compartida fue la de Córdoba Biotech, una incubadora centrada en biotecnología aplicada a la salud, la agroindustria y el medioambiente. Entre sus residentes se encuentra Cobiomic, una spin-off [una nueva empresa que surge a partir de otra entidad] del Instituto de Investigación Biomédica de Córdoba y la Universidad de Córdoba especializada en medicina de precisión.

“Recomendaría a cualquier científico con una buena idea que se lance a emprender”, señaló su director, Carlos Pérez. “Nosotros éramos investigadores y, gracias a la incubadora, dimos el salto al mercado”. Su startup ha cerrado contratos de colaboración con multinacionales farmacéuticas y ha incrementado su facturación un 35% en el primer semestre del año.

Todas las incubadoras presentadas tienen en común su capacidad para generar conexiones útiles, abrir puertas al exterior y formar a perfiles técnicos con vocación emprendedora. Algunas están integradas en universidades, otras promovidas por gobiernos locales o por asociaciones empresariales, pero todas comparten este modelo de acompañamiento, que va más allá del espacio físico y que pone a disposición del emprendedor herramientas reales para escalar su proyecto.

José Luis Bonet destacó que, más allá de la tecnología, estas incubadoras han contribuido a reforzar el tejido empresarial en todos los rincones del país, y puso como ejemplo a la incubadora del agua de Almería, reconocida por la Comisión Europea como el mejor proyecto financiado con fondos europeos en España.

Esta presentación de resultados demostró el valor de un modelo basado en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la biotecnología, la transición energética o la economía circular. Aunque no todas las incubadoras tienen el mismo nivel de desarrollo o recursos, la apuesta por la especialización y la colaboración interinstitucional ha permitido multiplicar su impacto.