1. Los economistas encuentran dos grandes bloques de competitividad dentro de España
  2. Un índice para mediar la economía real en cada comunidad autónoma
  3. Así afecta la competitividad regional a los autónomos y pymes
  4. Las regiones españolas tienen margen para mejorar su competitividad

El lugar donde se decide emprender en España marca diferencias relevantes en las condiciones para abrir y mantener un negocio. Algunas de las claves que pueden hacer más fácil o más difícil montar una empresas son los costes laborales, la fiscalidad, la calidad de las infraestructuras, o la carga administrativa a la que se enfrentan los autónomos y pymes.

Así se desprende del último Informe de la Competitividad Regional en España 2025, elaborado por el Consejo General de Economistas, que sitúa solo tres comunidades autónomas en el nivel alto de competitividad, mientras que siete permanecen a gran distancia. 

Los economistas encuentran dos grandes bloques de competitividad dentro de España

Según la clasificación elaborada por el Consejo General de Economistas (CGE), la Comunidad de Madrid, la Comunidad Foral de Navarra y el País Vasco, se mantienen como los únicos territorios que alcanzan el nivel de competitividad relativa alto. 

Durante la presentación del estudio, los autores describieron esta concentración como la consolidación de un “triángulo competitivo”, liderado por la capital.

Por detrás se sitúa Cataluña, como única comunidad en el nivel de competitividad media-alta, mientras que el resto de territorios se reparte entre los niveles medio-bajo y bajo. 

En el grupo de competitividad baja aparecen Extremadura, Andalucía, Islas Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Región de Murcia, donde los niveles bajo y medio-bajo son los más frecuentes en al menos seis de los siete ejes que componen el índice.

Así, aunque el estudio presenta un mapa territorial  que mantiene dos grandes bloques bien definidos, el director del Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas, Salvador Marín, precisó a este medio que este patrón no implica inmovilidad entre territorios. 

Según explicó este experto, al analizar la evolución desde 2013 se constata un proceso de convergencia, aunque todavía insuficiente para cerrar las brechas entre regiones.

Diferencias detectadas por el Índice de Competitividad Regional 2025. (Fuente: CGE)
Diferencias detectadas por el Índice de Competitividad Regional 2025 (Fuente: CGE).

Un índice para mediar la economía real en cada comunidad autónoma

A diferencia de otros rankings centrados en la fiscalidad, el informe no se limita a medir el crecimiento económico ni la presión fiscal, sino que analiza todos los factores que influyen en la actividad que realizan autónomos y pymes.

De esta forma, el Eje 1 (Entorno económico) recoge variables como el PIB por habitante, la productividad, la tasa de actividad o el grado de apertura exterior. Por su parte el Eje 2 (Mercado de trabajo) analiza indicadores relacionados con el desempleo total y juvenil, el paro de larga duración, la temporalidad o el empleo a tiempo parcial involuntario.

El Eje 3 (Capital humano) incorpora variables vinculadas a la formación, el nivel educativo, la cualificación de los ocupados y el uso de tecnologías digitales. A estos factores se suman otros con impacto directo en el funcionamiento de los negocios. El Eje 4 (Entorno institucional) incluye indicadores como el déficit de las administraciones públicas, la deuda por habitante, el esfuerzo fiscal, la desigualdad o el índice de calidad del gobierno. 

El Eje 5 (Infraestructuras básicas) evalúa la disponibilidad y calidad de redes de transporte, la densidad de autopistas, el tráfico aéreo, el acceso a banda ancha o la inversión en protección ambiental.

Muy relacionado con lo anterior según Marín, el Eje 6 (Eficiencia empresarial) analiza el comportamiento del tejido productivo mediante variables como el dinamismo empresarial, la productividad real, los costes laborales unitarios, el peso de la industria manufacturera o el porcentaje de empresas exportadoras regulares. 

Finalmente, el Eje 7 (Innovación) recoge el gasto en I+D, el número de investigadores, la implantación de herramientas digitales en las empresas y la concesión de patentes.

Los responsables del estudio insistieron en que este enfoque permite evaluar la competitividad regional como un fenómeno estructural y no como el resultado exclusivo del crecimiento del PIB, integrando de forma conjunta factores económicos, laborales, institucionales, empresariales y tecnológicos.

Clasificación Comunidades Autónomas por ejes. (Fuente: CGE).
Clasificación Comunidades Autónomas por ejes (Fuente: CGE).

Así afecta la competitividad regional a los autónomos y pymes

Para Salvador Marín, el valor del índice está en observar la evolución de cada eje y no solo la posición final en el ranking que calificó “como inevitable” aunque no tan relevante.

De este modo, el economista señaló que si la comunidad “mejora en entorno económico, con menos trabas, se hace más fácil a los autónomos y a las pymes montar un negocio, que haya infraestructuras a su lado, que puedan contratar a gente y que la gente quiera trabajar con ellos”.

El informe confirma que los mayores avances se produjeron precisamente en los ejes de entorno económico, mercado de trabajo y capital humano, que fueron los que más contribuyeron al crecimiento medio del índice ese año.

Además, Marín apuntó a los costes laborales como otro de los factores que condicionan la capacidad de las pequeñas empresas para crecer y contratar.

En este sentido, matizó que el problema «no está tanto en el coste laboral que se lleva el trabajador, que es justo y necesario, sino en los costes laborales vía Seguridad Social o vía impuestos que deben moderarse algo más; sobre todo para las pymes y para los autónomos”.

De hecho, en cuanto a la eficiencia empresarial, el experto recordó que las instituciones crean el el marco normativo y de seguridad jurídica que permite que se puedan abrir y consolidar negocios.

Precisamente otro de los factores que mayor implicación tienen según este estudio es el entorno institucional y que Marín destacó debido a la importancia de la estabilidad regulatoria para el funcionamiento de los negocios, señalando que si hay “mucho ruido en el entorno institucional, a las empresas les cuesta moverse y la propia sociedad se retrae”. 

También se refirió a la carga administrativa que afrontan los pequeños negocios, apuntando que no debería haber “20 o 30 ventanillas para las pymes y los autónomos, ni hasta cuatro administraciones pidiendo el mismo papel”.

El balance que hacen los economistas detectó en este sentido una evolución menos favorable al señalar que el entorno institucional ha empeorado en varias comunidades autónomas durante el último ejercicio analizado.

Las regiones españolas tienen margen para mejorar su competitividad

El informe también sitúa el desempeño de las comunidades autónomas en comparación con Europa, utilizando como referencia indicadores como la renta y la productividad.

Según estos datos, solo seis comunidades superan el PIB por habitante medio de la Unión Europea, encabezadas por la Comunidad de Madrid, seguida de País Vasco y Navarra. En el extremo opuesto, Andalucía, Extremadura, Canarias, Región de Murcia y Castilla-La Mancha se sitúan por debajo del 75% de la media comunitaria.

No obstante, el estudio señala que la distancia entre la región española con mayor renta por habitante y la de menor nivel es inferior a la que se observa en otros grandes países europeos como Francia, Italia o Alemania. 

En este sentido, el director del Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas advirtió de que la convergencia con Europa avanza, pero no al ritmo esperado.

Por todo ello, Marín destacó que el índice también permite identificar qué políticas y condiciones están funcionando mejor en las regiones con mayor competitividad. A su juicio, las comunidades con peor posicionamiento “tienen margen para aprender de las que lo han hecho bien”, ya que cuestiones como infraestructuras, entorno institucional, mercado laboral o innovación son ámbitos sobre los que las administraciones autonómicas pueden actuar.