La reciente escalada bélica en Oriente Medio, marcada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula casi el 20% del petróleo mundial, está teniendo un efecto directo y rápido en los precios del petróleo a nivel internacional y, por ende, en el coste de los carburantes en España.

En concreto, según el último Boletín Petrolero de la Unión Europea, el precio medio de la gasolina se situaba en nuestro país antes del inicio de las tensiones en torno a 1,65 euros por litro, subiendo en las últimas semanas hasta los 1,78 euros por litro. 

Estas subidas afectan de forma directa a miles de trabajadores autónomos en España que utilizan el vehículo como herramienta esencial de trabajo. Transportistas, taxistas, repartidores, comerciales o profesionales de servicios a domicilio ven cómo el encarecimiento del carburante eleva de forma inmediata sus costes de explotación, lo que reduce márgenes y dificulta, aún más, la planificación económica en un contexto ya marcado por la inflación y el aumento generalizado de gastos.

  1. Los sectores de autónomos más expuestos a la subida de los precios del carburante
  2. ¿Qué impacto está teniendo la subida del carburante entre los autónomos y pymes?

Los sectores de autónomos más expuestos a la subida de los precios del carburante

El colectivo del taxi es uno de los más perjudicados por el encarecimiento del carburante y la tensión geopolítica. La Asociación Nacional del Taxi ha señalado que la gasolina y el diésel se han convertido nuevamente en un factor crítico para la rentabilidad del sector.

Con tarifas reguladas y escaso margen de actualización inmediata, cada céntimo adicional por litro reduce el ingreso neto diario de los autónomos, lo que afecta también de forma directa a sus otros gastos fijos como el mantenimiento, los seguros o la amortización del propio vehículo.

También los repartidores y autónomos vinculados a la distribución de última milla sufren este impacto. Y la lista todavía se agranda más si se tiene en cuenta el transporte de pasajeros por carretera, desde donde se avisa de que la subida del combustible amenaza la viabilidad económica de todos los operadores y autónomos que trabajan en el mismo. En concreto, desde Confebus han reclamado la revisión de tarifas y la adopción de medidas que eviten que el aumento del carburante termine trasladándose de forma desordenada a los precios finales.

Pero lo cierto es que el impacto del aumento del precio del carburante se está dejando sentir con especial intensidad en el transporte de mercancías por carretera, como ya adelantó este diario recientemente. Y es que desde organizaciones territoriales del sector, como es el caso de la Federación del Transporte de Alicante (FETRAMA), señalan que en tan solo diez días los costes de explotación han aumentado entre un 30% y un 40%, con el precio del diésel incrementándose más de 25 céntimos por litro, hasta el punto en que un solo repostaje puede implicar un sobrecoste importante para cualquier camión.

Por su parte, la Confederación Española de Transportes de Mercancías ha señalado que el carburante representa, de forma generalizada, uno de los principales costes estructurales del sector y que estas subidas se trasladan de manera inmediata a la rentabilidad de los autónomos transportistas, especialmente en rutas nacionales que suelen tener tarifas cerradas. Por eso, la organización reclama la aplicación efectiva de la cláusula de revisión del precio del combustible contemplada en el Real Decreto-ley 3/2022, así como medidas fiscales que permitan aliviar el sobrecoste que están asumiendo los profesionales.

Y si hablamos del transporte internacional por carretera, desde la Asociación de Empresas del Transporte Internacional por Carretera advierten también de que la volatilidad del precio del gasóleo no sólo dificulta el día a día de los autónomos, sino la gestión de contratos, ya que agrava la presión financiera sobre pequeñas empresas que cuentan con menos margen para absorber estos incrementos bruscos de coste.

El colectivo del taxi es uno de los más perjudicados por el encarecimiento del carburante y la tensión geopolítica. La Asociación Nacional del Taxi ha señalado que la gasolina y el diésel se han convertido nuevamente en un factor crítico para la rentabilidad del sector
El colectivo del taxi es uno de los más perjudicados por el encarecimiento del carburante y la tensión geopolítica. La Asociación Nacional del Taxi ha señalado que la gasolina y el diésel se han convertido nuevamente en un factor crítico para la rentabilidad del sector

¿Qué impacto está teniendo la subida del carburante entre los autónomos y pymes?

Los datos ofrecidos por el Boletín Petrolero de la Unión Europea permiten realizar una estimación del impacto económico que estas subidas suponen para los autónomos que dependen de su vehículo para trabajar.  Así, antes del inicio de la escalada bélica, repostar gasóleo a un precio medio de 1,53 euros por litro implicaba que llenar un depósito de unos 90 litros de media costaba alrededor de 138 euros. Con los precios actuales en torno a los 1,72 euros por litro, el mismo repostaje supera los 154 euros, lo que supone un incremento aproximado de más de 16 euros por cada llenado.

Para los autónomos con vehículo que utilizan gasolina, el impacto es más o menos similar. Con un precio medio previo al conflicto cercano a 1,63 euros por litro, llenar un depósito de 60 litros suponía un coste aproximado de 98 euros. Con los precios actualizados en torno a 1,78 euros por litro, el mismo repostaje se acercaría a los 107 euros, casi nueve euros más por cada llenado. A lo largo de cada mes, esta diferencia se traduce, pues, en más de cien euros adicionales para quienes repostan con frecuencia, como es el caso de los autónomos del taxi u otros autónomos dedicados al transporte de personas.

Mientras tanto, el Boletín Petrolero de la Unión Europea refleja una tendencia al alza, vinculada a la inestabilidad geopolítica. Y el caso es que estas cifras adquieren aún mayor relevancia en un contexto en el que muchos autónomos no pueden trasladar de forma inmediata el aumento de costes a sus tarifas. La rigidez de precios en sectores regulados, los contratos cerrados o la fuerte competencia limitan la capacidad de repercusión del sobrecoste, lo que termina por erosionar, únicamente, los márgenes de beneficio.