El inicio del 2026 ha traído una buena noticia, ciertamente poco habitual entre pymes y los autónomos: el número de concursos de acreedores ha empezado a bajar de manera exponencial. Y es que tras varios ejercicios marcados por la incertidumbre, el encarecimiento de la financiación y el ajuste de márgenes, los datos del primer trimestre del año apuntan a un cambio de tendencia llamativo.

La reducción refleja, según el estudio Radar Empresarial de Concursos de Acreedores y Demografía Empresarial, desarrollado por Experian España, una mejora relativa del entorno económico. Aunque presupone también un aprendizaje progresivo de las empresas tras años de tensiones financieras.

No obstante, este descenso en el número de concursos no significa que el riesgo haya desaparecido. Por eso, conocer cuáles son los fallos que siguen penalizando los tribunales resulta clave para cualquier pyme o autónomo que quiera anticiparse y proteger su negocio.

  1. En 2026 se registran menos concursos de acreedores entre pymes de todos los sectores
  2. Cataluña sigue encabezando el número de concursos
  3. ¿Cuáles son los errores más comunes a la hora de solicitar un concurso de acreedores?

En 2026 se registran menos concursos de acreedores entre pymes de todos los sectores

Los datos que ha publicado el Radar Empresarial de Concursos de Acreedores y Demografía Empresarial confirman una caída interanual del 12,2% en los concursos de acreedores. Lo que rompe la tendencia alcista registrada durante una buena parte del año 2025. En concreto, entre enero y marzo se contabilizaron algo más de 1.560 procedimientos, frente a los cerca de 1.780 del mismo periodo del año anterior.

Más allá del porcentaje global, en Experian España resaltan que el dato relevante es que la caída se ha producido de forma sostenida durante todo el trimestre, lo que apunta a un ajuste estructural y no a un efecto puntual y específico. De hecho, la ratio de incidencia concursal también mejora: ahora se registran alrededor de 3,4 concursos por cada 10.000 empresas activas, frente a los 4 del año anterior.

De igual manera, el comportamiento por sectores muestra una fotografía desigual, pero con señales claras de alivio en actividades que tradicionalmente han estado muy expuestas al ciclo económico. Por ejemplo, el comercio mayorista y minorista, así como la reparación de vehículos, sigue concentrando a día de hoy el mayor número de concursos, pero registra también el descenso más acusado, cercano al 27%.

Por su parte, la construcción, uno de los sectores más vulnerables desde siempre, reduce los procedimientos en torno al 13%. Y también analizan a la industria manufacturera, que presenta una caída algo más moderada, lo que refleja una mayor resistencia del sector, pero también una incidencia concursal todavía elevada en términos relativos.

Cataluña sigue encabezando el número de concursos

En el plano territorial, el mapa concursal elaborado por Experian España también ofrece algunos matices relevantes: Cataluña sigue liderando el número total de concursos, pero reduce sus cifras más de un 16%, mientras que Madrid ocupa la segunda posición, con una caída cercana al 12%, en línea con la media nacional. Si bajamos, en cambio, Andalucía es la única gran comunidad donde los concursos han aumentado también este año ligeramente.

Otra clave es que el descenso de los concursos de acreedores se produce en paralelo a un récord histórico de creación de empresas. Y es que en este primer trimestre del 2026 se constituyeron según los datos del INE más de 38.000 sociedades, casi un 30% más que un año antes.

Estos son los errores más comunes que cometen pymes y autónomos al solicitar un concurso de acreedores
Estos son los errores más comunes que cometen pymes y autónomos al solicitar un concurso de acreedores.

¿Cuáles son los errores más comunes a la hora de solicitar un concurso de acreedores?

Pese a la mejora de datos, los juzgados de lo mercantil siguen detectando patrones de error muy similares en los concursos de acreedores que tramitan, aunque estos sean cada vez menos. Así se desprende de un informe técnico reciente analizado por el Consejo General del Poder Judicial, y que también es analizado por despachos especializados en Derecho Concursal, como es el caso de Polaris Abogados.

El fallo más habitual, y también el que tiene peores consecuencias, es la demora en la solicitud del propio concurso de acreedores. Y es que el Texto Refundido de la Ley Concursal obliga al deudor a solicitarlo en un plazo máximo de dos meses desde que conoce, o desde que debería conocer, su estado de insolvencia.

En ese sentido, retrasar la solicitud puede interpretarse como negligencia o mala fe, lo que puede acarrear responsabilidad personal para los administradores de la empresa. Según Polaris Abogados, la mejor forma de evitar esta situación es actuar con proactividad, monitorizando indicadores financieros y anticipando la presentación del concurso antes de que la situación sea irreversible.

Por su parte, desde el CGPJ también confirman que otro gran error es presentar un concurso con documentación contable desactualizada, desacertada o incompleta, algo que también se menciona en el Manual de Buenas Prácticas Concursales y Registrales, un documento elaborado por el Colegio de Registradores de España. Es el caso de las memorias económicas que no reflejan la realidad, o bien inventarios imprecisos o cuentas desactualizadas que dificulten el trabajo del juzgado y de la administración concursal.

Y también se habla en muchas sentencias sobre la mala gestión previa de los activos de una empresa, especialmente en los meses anteriores al concurso. Un buen ejemplo que ponen desde Polaris Abogados es el de las ventas a precios inferiores al mercado o los pagos selectivos a determinados acreedores, que son analizados con lupa y pueden dar lugar a acciones de reintegración. Así, según la experiencia del despacho de abogados, este tipo de decisiones suele comprometer seriamente la viabilidad del procedimiento desde el inicio.

También resulta frecuente el uso indebido del concurso sin masa, conocido como concurso exprés. Solicitarlo cuando existen bienes o tras haber vaciado patrimonialmente la empresa puede provocar la reapertura del concurso, y tras ello una investigación exhaustiva del comportamiento del administrador.

Es importante tener todo esto en cuenta, porque, según este mismo despacho y bajo su experiencia en el ámbito, la mayoría de los concursos de acreedores no fracasan por la insolvencia en sí, sino por cómo se gestionan. En ese sentido, anticiparse, actuar dentro de plazo y contar con asesoramiento especializado sigue siendo la mejor forma de proteger a la empresa y a sus responsables.