Muchos autónomos recurren a familiares o amigos para poner en marcha un negocio cuando necesitan ayuda económica. Sin embargo, estas transferencias de dinero no siempre están libres de impuestos. Todo depende de si se considera un préstamo o una donación, y de cómo se justifiquen ante Hacienda.
Fuentes oficiales de la Agencia Tributaria explicaron a este medio que el tratamiento fiscal que se da a cada una de estas operaciones es muy distinto. Mientras los préstamos se presumen retribuidos y requieren contrato y pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, las donaciones tributan por el Impuesto de Donaciones, cuya regulación y bonificaciones dependen por completo de cada comunidad autónoma.
Esa diferencia territorial puede ser enorme. Tal y como recoge el análisis del REAF sobre el Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral, publicado en marzo de este año, una misma donación de 800.000 euros entre padre e hijo puede costar desde cero euros en Cantabria hasta más de 200.000 en Extremadura.
- ¿Es préstamo o donación? La diferencia clave para Hacienda
- ¿Qué ocurre si el dinero se recibe como préstamo?
- ¿Qué impuestos se pagan si el dinero es una donación?
- Las diferencias entre comunidades pueden superar los 200.000 euros
- Cómo controla Hacienda estos movimientos de dinero
Hacienda diferencia entre préstamo y donación para reclamar impuestos
La Agencia Tributaria distingue estas operaciones en función de un elemento fundamental: la intención con la que se entrega el dinero. Si existe animus donandi, es decir, la voluntad de regalarlo sin esperar devolución, estamos ante una donación. En cambio, si el dinero se entrega con la obligación de devolverlo, se trata de un préstamo.
Esa diferencia es determinante, porque es la que marca el impuesto a pagar y el tipo de control que realizará la Administración. En un préstamo se aplican normas totalmente distintas que en una donación, y documentarlo correctamente es lo que evitará problemas posteriores con Hacienda.
¿Qué ocurre si el emprendedor recibe dinero como préstamo?
Según aclararon fuentes de la Agencia Tributaria, los préstamos tienen “presunción de onerosidad”, lo que significa que Hacienda entiende por defecto que generan intereses. Por ello, la persona que presta el dinero debe declarar esos intereses como rendimientos del capital mobiliario en su IRPF. En cambio, el autónomo que recibe el dinero no tiene que tributar por la cantidad prestada, ya que no constituye una renta para él.
Para que Hacienda considere válida la operación, es imprescindible documentarla correctamente. El organismo puede solicitar en cualquier momento el contrato de préstamo, así como la justificación de haber pagado el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP-AJD), que es un tributo autonómico que debe abonarse incluso cuando el préstamo no lleva intereses.
La Administración advierte de que, si no hay contrato o no se ha liquidado el ITP correspondiente, la operación puede llegar a considerarse una donación encubierta, con la consiguiente obligación de tributar por el Impuesto de Donaciones.
¿Qué impuestos debe pagar el emprendedor si recibe una donación?
Cuando el dinero que recibe el trabajador por cuenta propia no debe devolverse, Hacienda lo considera una donación, y automáticamente queda sujeta al Impuesto sobre Donaciones. A diferencia de los préstamos, cuya fiscalidad es estatal, las donaciones dependen por completo de la comunidad autónoma en la que resida el contribuyente. Esto implica que tanto el tipo impositivo como las reducciones y bonificaciones pueden variar enormemente entre territorios.
Según explicaron fuentes de la Agencia Tributaria, la carga fiscal cambia también en función del vínculo entre donante y beneficiario. En los supuestos más habituales -como donaciones entre padres e hijos o entre cónyuges- muchas comunidades contemplan bonificaciones elevadas, que pueden reducir o incluso eliminar el impuesto. Sin embargo, cuando la donación procede de un amigo o de alguien sin parentesco, no suele existir ningún beneficio fiscal, lo que incrementa considerablemente la cuota a pagar.
Estas diferencias autonómicas pueden tener un impacto enorme en el bolsillo del emprendedor. El análisis del REAF muestra que una misma donación puede pasar de estar totalmente bonificada en algunas regiones a superar los 200.000 euros en otras, como ocurre en el caso de Extremadura.

Las diferencias entre comunidades pueden superar los 200.000 euros
Residir en una u otra comunidad autónoma puede cambiar radicalmente los impuestos a pagar por una donación. Las diferencias son especialmente impactantes en este impuesto. Cada territorio aplica libremente sus propios tipos, reducciones y bonificaciones.
El análisis del REAF sobre el Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral, publicado en marzo de este año, ilustra bien esta brecha. En el ejemplo ilustrativo que aparece en el documento: una donación de 800.000 euros de un padre a su hijo de 30 años, el coste final varía desde cero euros en Cantabria hasta más de 200.000 euros en Extremadura.
También hay grises de muchos tonos entre ambos extremos: comunidades donde la carga fiscal es mínima -como Canarias, donde apenas superaría los 200 euros- y otras en las que la cuota puede situarse por encima de los 150.000 euros.
Estas diferencias muestran la importancia de conocer la normativa autonómica antes de recibir una donación para iniciar un negocio, ya que el lugar de residencia del emprendedor puede determinar si paga nada, poco o una cantidad muy elevada por la misma operación.
¿Cómo controla Hacienda el dinero que reciben los emprendedores?
Según explicaron fuentes de la Agencia Tributaria, el control que realiza el organismo depende de si la operación se trata de un préstamo o de una donación. En el caso de los préstamos, Hacienda puede solicitar al autónomo que justifique documentalmente la existencia del contrato que regula la operación y que acredite haber pagado el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, ya que este tributo debe liquidarse aun cuando el préstamo no tenga intereses.
Respecto a las donaciones, desde Hacienda recuerdan que su control corresponde a las comunidades autónomas, que son las competentes en este impuesto. Son ellas las que verifican si la donación se ha declarado y si se ha aplicado correctamente la normativa de cada territorio.
Lo que Hacienda sí puede exigir es que el contribuyente justifique el origen del dinero y la naturaleza de la operación. Si el autónomo afirma que se trata de un préstamo, el organismo pedirá el contrato como prueba. Si no se aporta documentación suficiente, la Administración puede entender que la operación no es un préstamo, sino una donación.





