La Unión Europea está preparando una Cartera Empresarial Europea, conocida como European Business Wallet, un pasaporte digital que pretende simplificar los trámites de las empresas dentro del mercado único. La herramienta permitirá identificar y autenticar digitalmente a los negocios, almacenar y compartir documentos verificados y delegar poderes de representación, entre otras funciones.
La Comisión Europea presentó la propuesta en noviembre de 2025 y el Consejo de la UE aprobó el pasado junio su posición negociadora. El objetivo de los Estados miembros es alcanzar un acuerdo político con el Parlamento Europeo antes de terminar 2026, por lo que el nuevo sistema podría empezar a desplegarse a partir de 2027 si se mantiene el calendario previsto.
La iniciativa está especialmente dirigida a facilitar la actividad de las pymes y microempresas, que podrán utilizar una identidad empresarial digital común para relacionarse con clientes, proveedores y organismos públicos de otros Estados miembros. La Comisión calcula que las Business Wallets podrían generar hasta 150.000 millones de euros anuales de ahorro para las empresas europeas.
- Una cartera digital para acreditar la identidad de la empresa en toda Europa
- Europa quiere reducir el coste de la burocracia para las pequeñas empresas
- El objetivo es que una empresa pueda operar en otros países sin repetir tantos trámites
Una cartera digital para acreditar la identidad de la empresa en toda Europa
La Business Wallet funcionará como una especie de pasaporte digital empresarial, aunque jurídicamente no sustituirá al registro mercantil ni a los sistemas nacionales de identificación. Su objetivo será crear una capa común que permita acreditar de forma segura quién es una empresa y qué puede hacer en nombre de ella una determinada persona.
Las pymes podrán compartir licencias, certificados y otros documentos verificados
Según la propuesta de la Comisión, las empresas podrán utilizar la cartera para crear, almacenar y compartir documentos digitales verificados, como licencias, permisos y certificados. También podrán comprobar la identidad de otras compañías y demostrar digitalmente la suya propia.
La herramienta permitirá además firmar, sellar y poner marcas de tiempo electrónicas a documentos. Las empresas podrán delegar en otras personas la capacidad de actuar en su nombre y comunicarse mediante un canal digital seguro con otras compañías y con las Administraciones públicas.
La utilidad para una pyme puede ser especialmente relevante cuando tenga que operar fuera de España. Una empresa que quiera contratar con un proveedor de otro Estado miembro podrá disponer de sus credenciales verificadas en un entorno digital común y compartir la información necesaria sin tener que repetir determinados procesos de identificación.

La Comisión pretende así reducir uno de los principales obstáculos del mercado único: que una empresa tenga que afrontar procedimientos distintos cada vez que cruza una frontera. La cartera se integrará además con el marco europeo de identidad digital, lo que permitirá conectar la identidad empresarial con otros servicios digitales existentes.
La propuesta no significa, sin embargo, que desaparezcan las normas nacionales. El Consejo ha dejado claro que la Business Wallet complementará los sistemas nacionales, en lugar de sustituirlos, y que seguirán siendo aplicables los requisitos administrativos y procedimentales de cada Estado.
Tampoco será obligatorio para las empresas utilizarla. La Comisión plantea que sean las compañías las que decidan si adoptan la cartera para sus operaciones, mientras que las Administraciones públicas deberán aceptar sus funciones básicas una vez implantado el sistema.
Europa quiere reducir el coste de la burocracia para las pequeñas empresas
El proyecto nace de la preocupación de Bruselas por el tiempo y los recursos que las empresas tienen que dedicar actualmente a demostrar su identidad, presentar documentación y cumplir requisitos administrativos.
La Comisión Europea señaló al presentar la propuesta que las pymes representan el 99% de las empresas de la Unión Europea y que la carga administrativa supone un coste especialmente elevado para los negocios de menor tamaño. Según sus estimaciones, las empresas pueden dedicar hasta el 2,5% de su facturación a determinadas tareas de cumplimiento y administración.
La Business Wallet pretende atacar precisamente esa parte de la burocracia. En lugar de enviar documentos por correo electrónico, aportar copias, realizar comprobaciones manuales o repetir identificaciones, la empresa podría compartir directamente una credencial digital verificable.
El objetivo es que una empresa pueda operar en otros países sin repetir tantos trámites
El objetivo es que una pyme española pueda, por ejemplo, demostrar quién es, acreditar una licencia, presentar un certificado o dar poderes a un representante ante una empresa o Administración de otro Estado miembro mediante procedimientos digitales comunes.
La Comisión calcula que esta infraestructura podría desbloquear hasta 150.000 millones de euros de ahorro anual para las empresas europeas. Se trata de una estimación del impacto económico potencial del sistema, no de un ahorro garantizado para cada empresa.
El proyecto también pretende dar valor a las inversiones digitales que ya han realizado los Estados miembros. La Business Wallet no está diseñada para sustituir automáticamente herramientas nacionales como los sistemas de identificación, registros empresariales o plataformas de firma electrónica, sino para hacer posible que puedan interoperar dentro de un marco europeo común.
El calendario todavía no está cerrado. El Consejo adoptó en junio de 2026 su orientación general y ahora deben continuar las negociaciones con el Parlamento Europeo. Los Estados miembros quieren alcanzar un acuerdo político antes de finalizar el año.
Una vez aprobada la norma, las Administraciones públicas dispondrán de hasta dos años para implementar la aceptación de las carteras empresariales, con medidas transitorias para aprovechar los sistemas similares que ya existen en cada país. Por ello, aunque el proyecto pueda quedar aprobado entre finales de 2026 y comienzos de 2027, el despliegue efectivo será progresivo y no supondrá que todas las pymes tengan que utilizar la herramienta inmediatamente.





