Los autónomos de temporada deben revisar sus obligaciones fiscales y administrativas antes de cerrar la actividad del verano. Según explicaron desde Declarando, darse de baja en Hacienda y en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) no elimina las obligaciones correspondientes al periodo en el que el trabajador por cuenta propia estuvo activo.

El problema afecta especialmente a empresarios de la hostelería, el turismo, el ocio, el deporte y los espectáculos. Entre ellos se encuentran hosteleros, guías turísticos, fotógrafos, monitores deportivos o patrones de embarcaciones. Pero también puede afectar a arquitectos, ingenieros o consultores tecnológicos cuya carga de trabajo se concentra durante los meses de verano.

Según explicó Declarando, los errores más habituales aparecen precisamente cuando el autónomo considera que la campaña ya ha terminado. Dejar servicios pendientes, olvidar declaraciones posteriores a la baja, cerrar la actividad sin valorar si realmente compensa o descuidar las facturas y justificantes puede generar problemas durante los meses de inactividad.

  1. Los cuatro errores con Hacienda que pueden cometer los autónomos al cerrar el verano
  2. El cierre de la temporada no significa que desaparezcan las obligaciones

Los cuatro errores con Hacienda que pueden cometer los autónomos al cerrar el verano

Uno de los primeros errores consiste en tramitar la baja cuando todavía quedan cuestiones relacionadas con la actividad por resolver.

Dar de baja la actividad antes de que realmente haya terminado

Según explicaron desde Declarando, antes de finalizar la actividad conviene comprobar si quedan servicios por prestar, facturas que emitir, cobros pendientes o gastos vinculados a trabajos realizados durante la temporada.

La situación puede producirse, por ejemplo, cuando un cliente recibe un servicio en agosto pero abona la factura semanas después. También puede ocurrir que un proveedor envíe una factura cuando la temporada ya ha terminado o que quede pendiente alguna gestión relacionada con un trabajo realizado durante el verano.

Por ello, el final de la actividad económica no debería confundirse con el último día de apertura del negocio o con el último servicio prestado. El autónomo debe revisar primero que no quedan gestiones pendientes y determinar correctamente cuándo ha terminado realmente la actividad.

Una baja presentada antes de tiempo puede complicar posteriormente la gestión de facturas, gastos o nuevas operaciones. Además, si el profesional vuelve a trabajar poco después, tendrá que realizar de nuevo los trámites necesarios para darse de alta.

Pensar que darse de baja elimina todas las obligaciones con Hacienda

Otro error habitual consiste en pensar que la baja acaba automáticamente con las obligaciones fiscales.

Según explicaron desde Declarando, el autónomo que cesa su actividad debe seguir presentando las declaraciones que correspondan al periodo durante el que estuvo de alta. La baja no borra las obligaciones tributarias que ya se hayan generado.

Esto puede afectar a las autoliquidaciones periódicas de IVA, a los pagos fraccionados del IRPF y a los resúmenes o declaraciones anuales que correspondan en cada caso.

Por tanto, que un autónomo deje de trabajar en septiembre no significa que pueda olvidarse de Hacienda desde ese momento. Todavía puede tener que presentar declaraciones relativas al último trimestre de actividad o cumplir otras obligaciones posteriores.

El calendario fiscal seguirá dependiendo de la situación concreta del profesional y del momento en el que se haya producido el cese. No cumplir estos trámites puede acabar generando recargos o sanciones, según las circunstancias del incumplimiento.

Darse de baja sin comprobar si realmente compensa

El tercer error consiste en asumir que darse de baja inmediatamente después de la temporada siempre es la opción más conveniente.

Según explicaron desde Declarando, existen situaciones en las que puede ser necesario o conveniente mantener el alta durante algunas semanas. Por ejemplo, cuando el profesional prevé nuevos trabajos a corto plazo, todavía tiene que emitir facturas relacionadas con servicios prestados o continúa soportando determinados gastos vinculados a su actividad.

Durante los meses de menor actividad pueden seguir existiendo costes relacionados con el negocio. Entre ellos pueden encontrarse seguros profesionales, programas y licencias de software, dominios web, almacenamiento, mantenimiento de equipos o embarcaciones y determinados gastos de formación.

Esto no significa que todos esos gastos sean automáticamente deducibles por el hecho de mantener el alta. Según explicó Declarando, su deducibilidad dependerá de que continúen vinculados a la actividad económica y de que cumplan los requisitos establecidos por la normativa tributaria.

Por eso, antes de tramitar la baja, el autónomo debe valorar qué gastos tendrá durante los meses siguientes, si prevé retomar la actividad próximamente y qué obligaciones quedan pendientes.

Cerrar una actividad de temporada antes de tiempo podría complicar la gestión de las facturas y los cobros pendientes.
Cerrar una actividad de temporada antes de tiempo podría complicar la gestión de las facturas y los cobros pendientes.

Una baja prematura puede obligarle a realizar una nueva alta si vuelve a trabajar poco después y puede dificultar la gestión de determinadas operaciones pendientes.

Dejar de guardar las facturas y justificantes al terminar la campaña

El cuarto error aparece cuando el autónomo considera que, una vez cerrada la temporada, ya no necesita prestar atención a la documentación del negocio.

Según explicaron desde Declarando, el final de la actividad no elimina la necesidad de conservar las facturas emitidas y recibidas, los justificantes de los gastos y el resto de documentación relacionada con el negocio durante los plazos legalmente establecidos.

Esta documentación puede ser necesaria para presentar declaraciones pendientes después de la baja. También puede resultar imprescindible si la Agencia Tributaria solicita posteriormente información sobre una operación, un ingreso o un gasto declarado durante la temporada.

Por eso, cerrar el negocio durante unos meses no debe implicar desordenar o eliminar la documentación fiscal. El autónomo debería dejar organizada la información de la campaña antes de comenzar el periodo de inactividad.

La conservación de las facturas y justificantes también permite acreditar el origen y la relación con la actividad de determinados gastos si posteriormente surge una comprobación.

El cierre de la temporada no significa que desaparezcan las obligaciones

El final del verano marca para muchos autónomos el inicio de varios meses de menor actividad. Sin embargo, según explicó Declarando, este momento requiere revisar las obligaciones que quedan pendientes antes de considerar cerrada la campaña.

El primer paso consiste en comprobar que la actividad ha terminado realmente y que no quedan servicios, facturas o cobros pendientes. Después, el autónomo debe identificar las declaraciones que todavía tendrá que presentar aunque ya no esté de alta.

También conviene valorar si la baja inmediata es la opción más adecuada cuando existen nuevos trabajos previstos o gastos que siguen vinculados al negocio. Finalmente, toda la documentación de la campaña debe quedar ordenada y conservada.

Según señaló Marta Zaragozá, CEO de Declarando, muchos de estos errores se producen cuando el autónomo cree que todo ha terminado con el final de la temporada. La experta explicó que revisar las responsabilidades fiscales, administrativas y económicas antes de cerrar la actividad permite evitar problemas posteriores.