El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, ha vuelto a poner el foco en uno de los problemas que más preocupa a las pymes: el absentismo laboral. Durante un acto celebrado en Toledo, el líder de la patronal calificó esta situación como “el gran drama” del mercado laboral actual y urgió a sindicatos y administraciones a sentarse para buscar soluciones.
Según explicó Garamendi, el impacto económico del absentismo es ya enorme. Solo para las empresas supone un coste cercano a los 16.000 millones de euros al año, una cifra que se eleva hasta los 33.000 millones si se tiene en cuenta también el gasto que asume el Estado. En términos globales, el fenómeno supera incluso los 100.000 millones de euros y condiciona de forma directa la productividad del tejido empresarial.
Este problema afecta especialmente a autónomos y pequeños negocios, donde cada ausencia tiene un impacto inmediato. “En un comercio con tres trabajadores, si falta uno, tienes un 33% de absentismo”, ejemplificó el presidente de la patronal. Una realidad que, según advierten los empresarios, pone en riesgo la viabilidad de muchos negocios con plantillas reducidas.
- La CEOE advierte del riesgo económico del absentismo para las pymes
- Sólo una de cada tres ausencias es por enfermedad
- La duración media de las bajas ronda ya los 38 días
La CEOE advierte del riesgo económico del absentismo para las pymes
Desde la patronal llevan tiempo alertando del crecimiento sostenido del absentismo laboral y de sus consecuencias para la economía. En España, cerca de 1,7 millones de personas faltan cada día a su puesto de trabajo, de las cuales alrededor de 1,2 millones se encuentran en situación de incapacidad temporal.
Aunque el fenómeno afecta a todo tipo de empresas, su impacto es especialmente severo en las pymes. A diferencia de las grandes compañías, los pequeños negocios cuentan con menos margen para reorganizar plantillas o absorber costes adicionales. Cada baja implica, en muchos casos, una reducción directa de la actividad o la necesidad de contratar sustitutos de forma urgente.

Además, el absentismo no sólo genera costes directos –como salarios o cotizaciones–, sino también indirectos. La pérdida de productividad, la sobrecarga del resto de la plantilla o el deterioro del servicio al cliente son algunas de las consecuencias más habituales. En sectores como el comercio o la hostelería, donde la presencia física es clave, estos efectos se multiplican.
Garamendi también puso sobre la mesa la necesidad de abordar este problema desde el diálogo social. Aunque la patronal está trabajando con el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social en posibles soluciones, echó en falta una mayor implicación de los sindicatos. “No tenemos la solución, pero hay que sentarse a hablar”, insistió.
En este sentido, el presidente de la CEOE apuntó que una reducción parcial del absentismo (de unos 5.000 o 6.000 millones de euros) permitiría liberar recursos suficientes para mejorar el funcionamiento del sistema, especialmente en ámbitos como la sanidad o las mutuas.
Sólo una de cada tres ausencias es por enfermedad
Uno de los datos más reveladores para entender este fenómeno es que la mayoría de las ausencias no se debe a problemas de salud. Según distintos estudios, apenas el 29% de las horas perdidas responde realmente a enfermedad, mientras que el resto tiene su origen en factores como la conciliación, la salud mental o las gestiones personales.
Esto significa que dos de cada tres ausencias no están relacionadas directamente con una baja médica, lo que obliga a replantear el enfoque con el que se está abordando el absentismo en España. Más que un problema sanitario, muchos expertos lo definen como un desajuste entre la organización del trabajo y la vida personal de los empleados.
Las obligaciones familiares representan el principal motivo de ausencia, con un 41% del total, seguidas de los problemas de salud mental (20%) y las gestiones personales (10%). Este reparto refleja un cambio profundo en las causas del absentismo, que ya no se explican únicamente por enfermedades físicas.
Para autónomos y pymes, esta realidad tiene implicaciones directas. A diferencia de las grandes empresas, los pequeños negocios cuentan con menos recursos para implementar políticas de conciliación o programas de bienestar laboral. Sin embargo, son precisamente estos factores los que pueden ayudar a reducir las ausencias.
Otro elemento clave es la recurrencia de las bajas. Más de la mitad de los trabajadores que se ausentan lo hacen de forma repetida, concentrando cerca del 65% de los días perdidos. Además, los procesos de larga duración -superiores a un año- se han duplicado en los últimos años, aumentando el impacto sobre las empresas.
La duración media de las bajas ronda ya los 38 días
A esto se suma la duración media de las bajas, que ya ronda los 38 días. Un periodo especialmente difícil de gestionar para pequeños negocios, donde sustituir a un trabajador durante más de un mes puede suponer un coste inasumible o incluso la paralización de la actividad.
Pese a todo, los datos también muestran que las microempresas registran tasas de absentismo inferiores a la media. La cercanía con los empleados y el conocimiento directo de sus circunstancias personales permiten, en muchos casos, anticipar problemas y buscar soluciones antes de que se conviertan en ausencias.
Sin embargo, esto no elimina el problema. La falta de tiempo personal, la sobrecarga de trabajo o la falta de apoyo organizativo siguen siendo factores determinantes. De hecho, sólo uno de cada cuatro trabajadores considera que dispone de tiempo suficiente para su vida personal, y más de un tercio ha pensado en ausentarse por motivos emocionales.
En este contexto, los expertos apuntan a medidas sencillas pero efectivas para reducir el absentismo en pequeños negocios: mayor flexibilidad en los horarios, mejor comunicación interna o un enfoque centrado en resultados en lugar de en la mera presencia física.
Como resumen, el absentismo laboral se ha convertido en un problema estructural que va más allá de las bajas médicas. Para las pymes, supone un reto doble: gestionar el impacto económico inmediato y adaptarse a una nueva realidad laboral en la que la conciliación y el bienestar del trabajador son claves para garantizar la continuidad del negocio.





