La irrupción de la inteligencia artificial está transformando la manera en la que trabajan las empresas, toman decisiones y se relacionan con sus clientes. Sin embargo, más allá del entusiasmo generado por herramientas como ChatGPT, todavía existe una gran distancia entre experimentar con la IA y convertirla en una auténtica ventaja competitiva.
Para Gerardo Ordás, Director General de IA y Data en Atmira, el verdadero reto no es incorporar inteligencia artificial por moda, sino construir organizaciones capaces de aprovechar el valor de los datos, garantizar un uso responsable de la tecnología y preparar a las personas para convivir con una nueva forma de trabajar.
Durante esta conversación comparte su visión sobre el futuro de la inteligencia artificial, el impacto que tendrá en el tejido empresarial y los desafíos que deberán afrontar tanto grandes compañías como pymes en los próximos años.
La IA ya no es una opción estratégica
La conversación parte de una idea clara: la inteligencia artificial ya no pertenece al futuro. Está presente en prácticamente todos los sectores y las empresas que retrasen su adopción corren el riesgo de perder competitividad.
No obstante, Ordás insiste en que implantar IA no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas. El verdadero cambio pasa por rediseñar procesos, formar a las personas y comprender qué problemas reales puede resolver esta tecnología dentro de cada organización.
Según explica, muchas compañías siguen centrando el debate en la herramienta cuando el verdadero diferencial está en la estrategia.
Sin datos de calidad no existe inteligencia artificial útil
Uno de los mensajes más repetidos durante la entrevista gira alrededor del dato.
La inteligencia artificial aprende, razona y genera respuestas a partir de la información que recibe. Por ello, disponer de datos fiables, organizados y correctamente gobernados resulta imprescindible para obtener resultados de calidad.
Ordás explica que muchas organizaciones quieren acelerar la implantación de soluciones de IA sin haber resuelto antes la gestión de sus propios datos, lo que limita enormemente el potencial de estas tecnologías.
La calidad del dato, afirma, seguirá siendo uno de los principales activos competitivos de cualquier empresa.
La regulación también será una ventaja competitiva
Europa ha apostado por convertirse en uno de los territorios más avanzados en regulación de la inteligencia artificial.
Lejos de verlo como un obstáculo, Ordás considera que establecer normas claras permitirá aumentar la confianza tanto de empresas como de ciudadanos y facilitará una adopción más segura de estas tecnologías.
El reto será encontrar el equilibrio entre fomentar la innovación y proteger aspectos fundamentales como la privacidad, la transparencia o el uso ético de la inteligencia artificial.
El talento será el verdadero motor del cambio
Aunque gran parte del debate gira alrededor de la tecnología, Gerardo Ordás insiste en que el elemento decisivo seguirá siendo el factor humano.
Las empresas necesitarán profesionales capaces de trabajar junto a la inteligencia artificial, interpretar sus resultados y utilizarla para mejorar la toma de decisiones.
Más que sustituir empleos, considera que la IA transformará la mayoría de profesiones, obligando a desarrollar nuevas competencias y adaptarse a un entorno mucho más dinámico.
La formación continua será, en este escenario, uno de los grandes desafíos para empresas y trabajadores.
La inteligencia artificial como oportunidad para las empresas
Lejos de los discursos más alarmistas, Ordás defiende una visión práctica y optimista sobre la IA.
Bien utilizada, puede ayudar a automatizar tareas repetitivas, aumentar la productividad, mejorar la experiencia del cliente y facilitar decisiones más informadas. Sin embargo, recuerda que ninguna herramienta sustituirá la estrategia, el conocimiento del negocio o el criterio humano.
La ventaja competitiva no estará simplemente en utilizar inteligencia artificial, sino en saber integrarla de forma responsable y alineada con los objetivos de cada organización.
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