La Agencia Tributaria ha aclarado qué tipos tendrán que aplicar las pymes y microempresas en la próxima declaración del Impuesto de Sociedades, que se presentará a partir de julio de 2026. Por primera vez, los pequeños negocios verán reflejada en su liquidación anual la última rebaja fiscal aprobada por el Gobierno, que introduce tipos diferenciados en función de la facturación.
Según han confirmado fuentes de la AEAT a este diario, la reducción comenzará a aplicarse en esta campaña y afectará a los beneficios obtenidos durante 2025. De este modo, las empresas más pequeñas –las que facturan menos de un millón de euros– podrán tributar por tramos a tipos más bajos; mientras que el resto de pymes mantendrán un tipo reducido frente al general.
Esta rebaja forma parte de un calendario progresivo aprobado en 2024, que irá reduciendo la carga fiscal de los pequeños negocios hasta 2029. En la práctica, supone consolidar un cambio relevante en el Impuesto de Sociedades: por primera vez se distingue claramente entre microempresas y pymes, con ventajas fiscales adicionales para las primeras.
- Nuevos tipos que aplicarán las pymes en el Impuesto de Sociedades a presentar en 2026
- Tipos que ya se están aplicando en los pagos fraccionados de este año
- Otras empresas que pagarán menos impuestos en la declaración de 2026
Nuevos tipos que aplicarán las pymes en el Impuesto de Sociedades a presentar en 2026
La principal novedad de esta campaña es la entrada en vigor efectiva de los nuevos tipos reducidos para micropymes. Es decir, negocios con una facturación inferior a un millón de euros anual.
Estas empresas tributaban ya a un tipo reducido del 23%, dos puntos por debajo del general. Sin embargo, con la reforma aprobada a finales de 2024, el sistema cambia y pasa a aplicarse una escala progresiva en función de los beneficios.
Tipos para micropymes
En concreto, en la declaración del Impuesto de Sociedades que se presentará en 2026, los tipos serán los siguientes:
Micropymes (menos de un millón de euros de facturación):
- 21% por los primeros 50.000 euros de base imponible.
- 22% por el resto de beneficios hasta el millón.
Para entender mejor el impacto, se puede tomar como referencia una micropyme con 80.000 euros de beneficios en 2025.
Por los primeros 50.000 euros tributará al 21%. Es decir, pagará 10.500 euros.
Por los 30.000 restantes tributará al 22%. Es decir, por esa parte pagará 6.600 euros.
En total, pagará 17.100 euros en el Impuesto de Sociedades. Hay que tener en cuenta que esto no se abona en un único pago, ya que la mayoría de pequeños negocios han ido adelantando los impuestos a Hacienda a través de los pagos fraccionados.

En cualquier caso, la rebaja es significativa. Si este mismo negocio hubiera tributado con el antiguo tipo del 23%, habría pagado 18.400 euros. Es decir, el ahorro fiscal supera los 1.300 euros en un solo ejercicio.
Tipos para pymes
Por otro lado, las pymes (entre 1 y 10 millones de euros de facturación) tributarán en esta declaración por un tipo fijo del 24%
En el caso de una pyme con una facturación superior al millón de euros, el efecto sería más moderado. Por ejemplo, una empresa con 200.000 euros de beneficios aplicaría directamente el 24%, lo que supondría una factura fiscal de 48.000 euros.
Tipos que ya se están aplicando en los pagos fraccionados de este año
Otra de las claves de esta reforma es que sus efectos no se limitan a la declaración anual. Desde 2026, los nuevos tipos también se están aplicando ya en los pagos fraccionados que realizan las empresas a lo largo del año.
Estos pagos -que se presentan en abril, octubre y diciembre– funcionan como adelantos del Impuesto de Sociedades. Y, en este caso, ya incorporan una nueva bajada adicional dentro del calendario de reducción fiscal.
Para los ejercicios iniciados en 2026, los tipos en estos pagos fraccionados son aún más bajos:
Para las micropymes:
- son del 19% por los primeros 50.000 euros
- Y del 21% por el resto
Para las pymes (entre 1 y 10 millones):, el tipo se reduce hasta el 23%
Esto significa que muchos negocios ya están notando una menor presión fiscal en sus adelantos trimestrales, lo que mejora su liquidez durante el ejercicio.
No obstante, hay que tener en cuenta que estos pagos son provisionales. La regularización definitiva se producirá en la declaración anual de 2026, donde se aplicarán los tipos correspondientes al ejercicio 2025 (21%-22% para micropymes y 24% para pymes).
Este doble sistema -con tipos distintos en pagos fraccionados y en la liquidación final- responde al calendario progresivo de la reforma, que irá reduciendo gradualmente los tipos en los próximos años.
De hecho, el objetivo es que las micropymes lleguen a tributar al 19% y 21% en la declaración anual en ejercicios posteriores, mientras que las pymes irán bajando hasta el 20% en 2029.
Otras empresas que pagarán menos impuestos en la declaración de 2026
Además de las micropymes y pymes tradicionales, hay otros perfiles de empresas que también podrán beneficiarse de tipos reducidos en esta campaña.
Uno de los casos más relevantes es el de las empresas de nueva creación. Gracias a la Ley de Startups, estos negocios pueden aplicar un tipo reducido del 15% en el Impuesto de Sociedades durante el primer año en que obtienen beneficios y los tres siguientes.
Este incentivo está diseñado para facilitar el arranque de nuevos proyectos empresariales, especialmente en sectores innovadores o tecnológicos.
También pueden beneficiarse de este tipo reducido las denominadas “empresas emergentes”, siempre que cumplan ciertos requisitos:
- Tener un carácter innovador.
- No superar determinados límites de facturación.
- No distribuir dividendos.
- No cotizar en mercados regulados.
Sin embargo, la normativa también establece límites. Por ejemplo, no podrán acogerse a este régimen los negocios que sean una continuación de otra actividad previa o aquellos en los que uno de los socios haya desarrollado la misma actividad anteriormente con una participación significativa.
Más allá de estos casos, la reforma también incluye otras medidas que pueden reducir la factura fiscal de las pymes, como la mejora de incentivos a la reinversión o el mantenimiento de deducciones existentes.





