- El sistema fiscal actual obliga a muchos autónomos a adelantar cientos de euros al mes a Hacienda
- Cuando los ingresos son altos sucede al revés y los autónomos adelantan menos de lo que deben
- Los expertos avisan que las devoluciones repetidas son señal de estar financiando el Estado
- No hay atajos: sólo planificación para evitar sustos fiscales
Miles de autónomos están pagando a Hacienda cada trimestre o en cada factura cantidades que no se ajustan a lo que después les corresponderá realmente en la Declaración de la Renta. De hecho, un estudio de la plataforma Declarando calcula que cerca de dos tercios de los autónomos (en torno al 60%) se ve obligado a adelantar mal el IRPF mediante retenciones en factura o a través del Modelo 130. Lo que, sin duda, reduce su liquidez durante todo el año o puede provocar un pago inesperado cuando llega la campaña de la renta.
Este desajuste es especialmente grave en los autónomos con ganancias más bajas, porque pueden estar anticipando a Hacienda mucho más dinero del que finalmente deberían abonar. “El caso más llamativo es el de los autónomos con rendimientos netos de entre 6.000 y 12.000 euros anuales”, explicó a este diario Mónica Serra García, abogada fiscalista de la plataforma de gestión fiscal.
En ese tramo, según la fiscalista, el tipo efectivo real medio es del 5,6%, pero los adelantos pueden rondar el 20%. “Eso significa que están anticipando más de cuatro veces lo que les correspondería”, señaló Mónica Serra. Quien además puso como ejemplo a un autónomo con 10.000 euros de rendimiento neto: debería pagar unos 560 euros al año, pero puede adelantar más de 2.500.
Declarando analiza ya posibles soluciones técnicas para trasladar esta distorsión a la Administración tributaria, con el objetivo de mejorar el sistema de adelantos del impuesto. “Hemos detectado el problema y la manera en la que afecta a los autónomos. Y ahora, trabajamos en una solución que, desde el punto de vista técnico, dé respuesta a esta disfunción y sea justa para todo el colectivo”, explicó la fiscalista.
El sistema fiscal actual obliga a muchos autónomos a adelantar cientos de euros al mes a Hacienda
La clave no está sólo en cuánto paga el autónomo al final, sino en cuándo sale el dinero de su negocio. En las actividades con menos margen, adelantar impuestos por encima de la carga real puede dejar menos recursos para cuotas, proveedores, alquileres, suministros o pequeñas inversiones necesarias para seguir trabajando.
“Son casi 170 euros al mes retenidos innecesariamente de su tesorería”, advirtió Mónica Serra, sobre el ejemplo del autónomo con 10.000 euros de rendimiento neto. Una pérdida mensual de caja que puede ser decisiva para profesionales que facturan de forma irregular o que tienen gastos fijos aunque sus ingresos cambien de un mes a otro.
El mismo efecto aparece en el tramo de 12.000 a 20.000 euros de rendimiento neto, aunque con una intensidad algo menor. “Para alguien con 16.000 euros de rendimiento neto, implica adelantar unos 3.900 euros, cuando le corresponden unos 2.050. Esto es, más de 150 euros al mes de exceso”, detalló la fiscalista.
La distorsión se explica porque los autónomos no tienen un sistema de retenciones tan ajustado a sus ingresos como el de los asalariados. Muchos profesionales aplican un 15% en sus facturas; un 7% si acaban de iniciar la actividad o ingresan el 20% del rendimiento neto trimestral mediante el Modelo 130.
Cuando los ingresos son altos sucede al revés y los autónomos pagan menos de lo que deben
En los autónomos con rendimientos elevados, el problema funciona al revés: durante el año adelantan menos de lo que realmente tendrán que pagar. A partir de 45.000 euros de rendimiento neto, el tipo efectivo real puede superar claramente el porcentaje adelantado. De modo que el profesional conserva una liquidez que en realidad no debería de considerar disponible.

“Alguien con 80.000 euros de rendimiento neto tiene un tipo efectivo real del 29,2%, pero sólo está adelantando el 20%”, explicó Mónica Serra. En ese caso, el autónomo puede encontrarse después con “una factura diferida de más de 7.900 euros que aparece de golpe en la declaración”.
Uno de los errores más habituales es aplicar porcentajes por inercia, sin revisar si tienen sentido para el volumen real del negocio. “La mayoría de autónomos aplica un 15% fijo en sus facturas, o el 7% si son nuevos, sin valorar si ese porcentaje se ajusta a su tipo efectivo real”, afirmó la experta de Declarando.
El riesgo es mayor es para quienes comienzan una actividad y se acogen automáticamente al tipo reducido. “El error más frecuente en los nuevos autónomos es acogerse automáticamente al 7% sin plantearse si les conviene”, apuntó Mónica Serra. Porque, si sus rendimientos son elevados desde el inicio, pueden acumular una regularización importante.

Los expertos avisan que las devoluciones repetidas son señal de estar financiando el Estado
Los autónomos también pueden detectar el problema revisando lo que ocurre en sus declaraciones de la renta de forma recurrente. “Una devolución puntual puede ser razonable, pero si cada ejercicio Hacienda devuelve más de 1.000 o 2.000 euros, eso indica que el autónomo está financiando al Estado durante todo el año sin necesidad”, explicó la fiscalista.
Otra pista está en comparar el porcentaje que se retiene en las facturas con el tipo efectivo de la última declaración. “Si hay una diferencia significativa, más de 3 o 4 puntos porcentuales, conviene revisarlo”, añadió Mónica Serra.
En el Modelo 130, el porcentaje no se puede elegir, porque la ley obliga a ingresar el 20% sobre el rendimiento neto acumulado del trimestre. El problema aparece cuando ese rendimiento se calcula mal, por ejemplo, al dejar fuera gastos deducibles, imputar incorrectamente amortizaciones o no descontar bien las cotizaciones a la Seguridad Social.
No hay atajos: sólo planificación para evitar sustos fiscales
La experta descartó que haya una solución sencilla para esquivar estos porcentajes. “Realmente no existe ningún método mágico, ningún atajo fiscal, ni fórmula secreta que permita al autónomo escapar de unos porcentajes que fija la ley”, afirmó Mónica Serra.
Sí puede haber margen para planificar mejor dentro de la norma. “Quien le diga al autónomo que puede ‘optimizar’ esos tipos probablemente le está vendiendo humo”, concluyó la experta. No sin antes insistir en que las decisiones útiles pasan por elegir bien entre el 7% y el 15% cuando sea posible, reservar dinero desde que se genera el ingreso y revisar antes del cierre del año los gastos deducibles que puedan reducir el rendimiento neto computable.




