El negocio de los creadores de contenido no deja de crecer, pero también lo hacen las inspecciones fiscales. Muchos influencers y autónomos digitales que generan ingresos online cometen fallos que pueden acabar en sanciones por parte del Fisco.

Este sector ha dejado de ser algo marginal para convertirse en una actividad económica con peso propio en España. Solo la facturación de estas actividades supera ya los 400 millones de euros anuales, según las últimas cifras oficiales del Miteco, impulsado por el crecimiento de la inversión de las marcas. Pero, además, forma parte del nuevo Plan de Control Tributario, que ha incluido los modelos de negocio digitales como área prioritaria de vigilancia.

En la práctica, esto implica que Hacienda ha intensificado el control sobre los ingresos generados en redes sociales y plataformas digitales, poniendo en su radar a miles de influencers y autónomos digitales que operan en este entorno. “Y ojo, porque el resultado es un aumento de errores que pueden derivar en regularizaciones, recargos e incluso sanciones económicas relevantes, si no se corrigen a tiempo”, comentó a este diario Juan José Usaín Montero, fiscalista de la Confederación Nacional de Consultores Fiscales y Administrativos.

  1. Cuándo crear contenido digital deja de ser un ‘hobby’ y pasa a ser una actividad económica
  2. Más control y menos margen de error

Cuándo crear contenido digital deja de ser un ‘hobby’ y pasa a ser una actividad económica

Uno de los principales problemas es la percepción que tienen muchos autónomos creadores sobre su propia actividad. Mientras que consideran que subir contenido o colaborar con marcas es algo puntual, Hacienda lo interpreta de forma distinta.

En cuanto existen ingresos recurrentes, aunque no sean elevados, la Agencia Tributaria entiende que hay actividad económica. “Lo que implica que el contribuyente debería darse de alta en el censo de empresarios y, en muchos casos, también en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos”, recuerda el experto.

Un ejemplo habitual es el de un diseñador freelance que empieza a recibir productos gratuitos a cambio de promoción en redes. “Si esa colaboración se repite o tiene un valor económico, ya no se trata de algo ocasional, sino de una actividad sujeta a impuestos, aunque no se haya cobrado en dinero”, indicó Usaín Montero.

Error 1: no darse de alta cuando ya hay ingresos

El fallo más común es empezar a generar ingresos sin haberse dado de alta en Hacienda o en la Seguridad Social. Esto ocurre especialmente en perfiles que comienzan poco a poco y no perciben el momento en el que pasan a ser profesionales.

Por ejemplo, un autónomo que tiene una tienda online y empieza a hacer colaboraciones con marcas para promocionar productos puede pensar que esos ingresos son simplemente un extra. “Sin embargo”, puntualiza el experto, “si son recurrentes, Hacienda puede exigir el alta con carácter retroactivo, además de las cuotas correspondientes”.

Juan José Usaín Montero, consultor de la Confederación Nacional de Consultores Fiscales y Administrativos.
Juan José Usaín Montero es fiscalista de la Confederación Nacional de Consultores Fiscales y Administrativos.

Error 2: facturar mal o directamente no facturar

Otro problema frecuente es no emitir facturas por los servicios prestados o hacerlo de forma incorrecta. Esto incluye desde no aplicar el IVA cuando corresponde hasta no reflejar correctamente el concepto de la operación.

Un caso muy habitual es el de creadores que reciben pagos de empresas extranjeras o plataformas digitales. “En estos supuestos, la gestión del IVA puede complicarse”, continuó el fiscalista, “en especial, si no se conoce cómo funciona la tributación en operaciones internacionales”.

También es frecuente que no se facture el intercambio de productos o servicios, algo que Hacienda sí considera una operación económica sujeta a tributación.

Error 3: declarar mal los ingresos en el IRPF

Muchos creadores incluyen sus ingresos como rendimientos irregulares o los mezclan con otras categorías, lo que puede generar problemas en una inspección.

Por ejemplo, un profesional que combina su actividad principal con ingresos por redes sociales puede no saber cómo integrarlos correctamente en su declaración. “En estos casos, los errores en el IRPF pueden dar lugar a regularizaciones con recargos”, señala Usaín Montero, “incluso aunque no haya intención de fraude”.

Error 4: pensar que mudarse al extranjero lo soluciona todo

En los últimos años se ha popularizado la idea de trasladar la residencia fiscal a otro país para reducir la carga impositiva. Sin embargo, esta estrategia no siempre funciona.

Ya que, para que el cambio sea válido, según el experto “es necesario cumplir requisitos estrictos, como residir más de 183 días fuera de España o no mantener aquí el centro de intereses económicos”.

Un ejemplo claro es el de un creador que se traslada a otro país, pero sigue trabajando con marcas nacionales o mantiene la mayor parte de su audiencia en España. “En estos casos, Hacienda puede seguir considerándolo residente fiscal en territorio español, obligándole a tributar aquí”.

Hacienda intensifica el control sobre los autónomos que ganan dinero en redes: puede exigir miles de euros atrasados
Hacienda intensifica el control sobre los autónomos que ganan dinero en redes: puede exigir miles de euros atrasados.

Y además, existe el riesgo de doble imposición, es decir, tener que pagar impuestos en dos países por los mismos ingresos.

Error 5: una relación con marcas que puede rozar el falso autónomo

Otro foco de riesgo está en la relación con las marcas. Aunque la mayoría de los creadores están dados de alta como autónomos, no siempre existe una verdadera independencia en su actividad.

“Cuando una empresa fija qué contenido publicar, cuándo hacerlo y bajo qué condiciones, puede estar acercándose a una relación laboral encubierta”, hace constar Usaín Montero. “Lo cual es especialmente relevante en acuerdos de larga duración o con pagos fijos”.

En estos casos, la situación podría derivar en un conflicto laboral, con implicaciones tanto para el creador como para la empresa.

Más control y menos margen de error

La Agencia Tributaria ha incluido ya los nuevos modelos de negocio digitales entre sus áreas prioritarias de control. Esto supone un aumento de las comprobaciones, el cruce de datos y la detección de ingresos no declarados.

“Y en la práctica, esto significa que perfiles que antes pasaban desapercibidos ahora pueden recibir requerimientos o inspecciones, sobre todo si manejan volúmenes de ingresos relevantes”, concluyó el experto.

En todo caso, el mensaje para influcencers y autónomos que operan en el entorno digital está claro: la actividad en web y redes sociales ya no es un terreno sin regulación. Antes al contrario, cuanto antes se adapte la gestión a la realidad fiscal, menor será el riesgo de sanciones.