Las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) están golpeando directamente a pymes y autónomos con empleados, los más expuestos al incremento de los costes salariales.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) constata en una nueva evaluación de esta medida, que “el porcentaje de trabajadores que cotizan por la base mínima ha aumentado significativamente”, lo que implica una “concentración salarial” en torno al mínimo.
El organismo concluye que incrementar el SMI ha tenido un impacto “negativo y significativo sobre la afiliación” por lo que expone “la necesidad de dar un seguimiento continuo”.
- El informe de la AIReF detalla los efectos del SMI en la economía real
- Subir por ley el salario mínimo ha supuesto la pérdida de 150.000 empleos en 2019 y 2023
- Estos son colectivos y sectores más expuestos a las subidas del SMI
- La autoridad fiscal coincide con análisis independientes previos
El informe de la AIReF detalla los efectos del SMI en la economía real
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) recuerda que “en España, el SMI ha experimentado un incremento notable desde 2018”, al pasar de 735,9 a 1.184 euros mensuales entre 2018 y 2025.
Esto se ha traducido en una subida acumulada del 61% que el organismo califica de “sensiblemente menor” en términos reales porque, al tener en cuenta los efectos de la inflación, el incremento se quedaría “en torno al 29%”.
En esta ocasión la AIReF se centra en los efectos microeconómicos de esta medida, es decir, en su impacto en la economía real, recordando que si el alza salarial se desvincula de la productividad “se produce un aumento del coste para las empresas” lo que además de “reducir la contratación podría reducir los incentivos de los trabajadores a invertir en su formación”.
En este sentido el organismo añade que “entre 2018 y 2024 ha aumentado la proporción de individuos de formación media y alta afectados por el SMI; de persistir este fenómeno, la educación podría dejar de actuar como señal, reduciendo así su rentabilidad”.
Así, la AIReF subraya que el alcance de su análisis cuantitativo “se centra exclusivamente en estimar el impacto directo de las subidas del SMI sobre el empleo” por lo que excluye “los posibles impactos indirectos, como los derivados de un mayor consumo, ni los efectos sobre la distribución salarial o la productividad”.

Subir por ley el salario mínimo ha supuesto la pérdida de 150.000 empleos en 2019 y 2023
Bajo estas premisas, la AIReF estima un efecto “ligeramente negativo y significativo sobre la afiliación”. En la subida de 2019 este impacto se habría traducido en una pérdida de entre 40.000 y 65.000 afiliados menos, mientras que en la de 2023 “el efecto estimado sería algo mayor” llegando hasta los 85.000 afiliados menos.
Para la autoridad fiscal independiente, “estos resultados confirman que el efecto del SMI sobre la afiliación es estadísticamente significativo y más acusado en 2023 que en 2019”.
De esta forma, el incremento del salario mínimo en estos dos años habría tenido un coste de alrededor de 150.000 afiliados menos al Régimen General de la Seguridad Social. Sin embargo, la AIReF precisa que estas cifras no incluyen los efectos de las subidas intermedias y hay que tener en cuenta que para 2026 Yolanda Díaz ya prepara una nueva subida por encima de los 1.184 euros actuales, como avanzó este medio..
Estos son colectivos y sectores más expuestos a las subidas del SMI
Junto a estas cifras, la AIReF documenta un ensanchamiento del grupo afectado “en magnitudes agregadas como por grupo sociodemográfico, territorial y sectorial”.
La intensidad sigue siendo mayor entre las mujeres, ampliándose la brecha del 3,5% en 2019 al 5,2% en 2023, frente al aumento del 2,8% al 3,9% en hombres.
En cuanto a la edad, el tramo de 16 a 25 años mantiene el nivel más elevado, con un 12,1% en ambos años, pero en 2023 se aprecia un crecimiento notable en las franjas de 26 a 35 años –que pasa del 3,9% al 5,2%– y de 36 a 45 años –que aumenta del 1,9% al 3,4%–, lo que sugiere un ensanchamiento del grupo afectado, más allá del perfil juvenil.
También la nacionalidad marca diferencias: sube del 6,8% al 8,2% en extranjeros y del 3,0% al 4,3% en españoles, reflejando su sobrerrepresentación en sectores de baja remuneración y empleos de menor estabilidad.
En términos territoriales, los mayores niveles se concentran en regiones con menor nivel salarial estructural; en 2023 Melilla alcanza un 14,1% y Ceuta, Canarias y Extremadura superan el 7%.
Por sectores, destaca el primario, que pasa del 6,3% al 8,6%, y también aumentan los servicios, que suben del 3,5% al 5,4%, así como el resto de actividades.
“En conjunto, estos resultados ponen de manifiesto un aumento de la exposición al SMI y un patrón más extendido del impacto y refuerzan la necesidad de dar un seguimiento continuo especialmente en colectivos vulnerables”, concluye la AIReF.
La autoridad fiscal coincide con análisis independientes previos
Para garantizar “la validez del análisis causal”, el documento de la AIReF explica que ha realizado “pruebas de robustez y de placebo” y que en todos los casos, “se obtiene un efecto negativo –y estadísticamente significativo– de la interacción entre intensidad y subida del SMI”.
La AIReF recoge también los resultados de otros estudios recientes que han analizado la correlación entre incremento del salario mínimo y pérdida de empleos, destacando que FEDEA confirmó que este impacto es “más pronunciado en las empresas de menor tamaño”.
Otros de los trabajos citados, como los de Lacuesta y Doménech, son incluso más pesimistas, pues estimaron que la subida de 2019 podría haber supuesto entre 75.000 y 195.000 empleos menos frente a un escenario sin subida.
Con todo, la AIReF insiste en que “las estimaciones se centran en los efectos directos sobre la afiliación y no incorporan posibles efectos indirectos”, y recomienda “dar un seguimiento continuo” dada la expansión del colectivo afectado y las nuevas subidas previstas.





