La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha advertido de los riesgos que puede suponer para las pymes la entrada en vigor de un nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases, que empezará a aplicarse a partir del próximo 12 de agosto. Este nuevo marco normativo –que, en algunos casos, colisiona con la legislación nacional– obliga a adaptar los modelos de gestión y responsabilidad ampliada del productor (RAP) de forma que todos los agentes de la cadena de valor asuman nuevas obligaciones medioambientales y operativas.
La adaptación a este reglamento supondrá desafíos importantes para miles de empresas que utilizan, comercializan o gestionan envases, desde productores y fabricantes hasta distribuidores y gestores de residuos. En concreto, la CEOE estima que más de un millón de empresas de toda la cadena de valor pueden verse afectadas directamente por las nuevas exigencias, lo que podría traducirse en un aumento de cargas burocráticas, incrementos de costes operativos y dificultades para mantener su competitividad, especialmente en el contexto de los mercados europeos.
Ante este panorama, la patronal ha elaborado un documento con cinco prioridades clave que considera esenciales para evitar que la nueva regulación europea perjudique a las empresas, en particular a las pymes, que suelen disponer de menos recursos para abordar cambios regulatorios complejos. El objetivo es lograr una transición eficiente y sostenible que permita avanzar hacia una economía circular sin obligar a las empresas a asumir cargas desproporcionadas o inseguridad jurídica.
- Las pymes podrían tener más cargas burocráticas desde agosto con el reglamento de envases
- Las cinco prioridades que marca la CEOE para evitar más trabas burocráticas para las empresas
Las pymes podrían tener más cargas burocráticas desde agosto con el reglamento de envases
El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases de envases no es una normativa aislada, sino parte de un conjunto de medidas impulsadas por la Unión Europea en el marco del Green Deal y de la economía circular con el objetivo de reducir residuos, aumentar la reciclabilidad y garantizar que todos los envases que se ponen en el mercado europeo sean sostenibles y gestionados adecuadamente a lo largo de su ciclo de vida.
En España, la normativa nacional sobre envases y residuos ya incluye obligaciones en el marco de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que exige a las empresas que introducen envases en el mercado la gestión y financiación de los residuos que generan. Con la entrada en vigor del nuevo Reglamento, estas obligaciones se refuerzan y amplían, generando la necesidad de adaptar sistemas de seguimiento, declaración de envases, gestión de residuos, verificación de materiales reciclables y cumplimiento de criterios técnicos más exigentes.
Nuevos requisitos técnicos y necesidad de ajustar procesos
Para una pyme con recursos limitados, este cambio normativo implica no solo la obligación de cumplir nuevos requisitos técnicos y ambientales, sino también la necesidad de ajustar procesos internos, sistemas de información y controles administrativos que hasta ahora podían operar con un marco legal más sencillo. Esto, según la CEOE, puede traducirse en cargas burocráticas adicionales que desvían tiempo y recursos de la actividad productiva principal.

Además, apunta la confederación, la coexistencia entre la normativa española vigente y el nuevo reglamento europeo puede generar inseguridad jurídica si no se armoniza de forma adecuada, al obligar a empresas a cumplir procesos paralelos o, en el peor de los casos, contradictorios. Esta duplicidad normativa puede dificultar, por ejemplo, la gestión uniforme de los envases en distintas comunidades autónomas o en mercados transfronterizos, lo que representa un reto añadido para las pymes que exportan.
Ante ello, la CEOE insiste en la necesidad de armonizar la regulación española con la europea y de dotar a las pymes de tiempos de adaptación y marcos normativos claros que no supongan una penalización por cumplir con objetivos de sostenibilidad ambiental.
Las cinco prioridades que marca la CEOE para evitar más trabas burocráticas para las empresas
Para afrontar la entrada en vigor de la nueva normativa sin perjudicar a las empresas, la CEOE ha identificado cinco prioridades que considera indispensables para ajustar la nueva Ley a la realidad productiva española.
La primera prioridad es reforzar la colaboración público-privada. La patronal considera que el diálogo entre la administración y las empresas es clave para resolver dudas técnicas, identificar soluciones prácticas y construir marcos de cumplimiento que generen seguridad jurídica.
En segundo lugar, la CEOE reclama flexibilidad en los tiempos de adaptación y armonización legislativa. Las capacidades de respuesta no son las mismas para las grandes compañías que para las pymes, ni tampoco entre sectores con distintas tecnologías o estructuras productivas. Una transición gradual, con plazos diferenciados y escalonados, permitiría que las empresas, sobre todo las de menor tamaño, actualicen sus procesos sin poner en riesgo su viabilidad.
El tercer punto es el mantenimiento de la Unidad de Mercado. La CEOE subraya la importancia de que la normativa nacional no entre en contradicción con las exigencias del mercado único europeo, evitando requisitos adicionales o duplicados. La patronal hace hincapié en que asegurar la coherencia con la normativa comunitaria evita barreras de entrada para las exportaciones.
La cuarta prioridad hace referencia a la necesidad de realizar estudios y análisis previos. Antes de implementar cambios normativos, las empresas necesitan conocer de forma detallada cómo afectarán estos a su estructura de costes, procesos productivos y actividades diarias. Este análisis debería incluir evaluación del impacto medioambiental y social para garantizar que los beneficios esperados no se vean compensados por cargas excesivas para los operadores económicos.
Finalmente, la CEOE pide que se respete la neutralidad tecnológica, permitiendo que las empresas utilicen todas las herramientas y enfoques disponibles para cumplir con los requisitos, sin imponer tecnologías específicas. Esta flexibilidad facilita que los sectores con distintos niveles de digitalización y capacidad de innovación puedan adaptar sus modelos sin obligación de recurrir a soluciones concretas que puedan resultar costosas o ineficientes para su escala.





