La Formación Profesional vive en la actualidad una transformación profunda. Cada vez hay más alumnos, más inversión pública y con ello un modelo cada vez más vinculado a la empresa, que está redefiniendo el papel de la FP en el mercado laboral. En este nuevo escenario, la FP Dual se consolida como una herramienta estratégica para las pequeñas y medianas empresas, en especial por la dificultad para encontrar perfiles adecuados y el elevado coste de equivocarse a la hora de contratar.

Así, el reciente impulso del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y Cámara de España refuerza este modelo con un objetivo claro: facilitar que más pymes y microempresas participen activamente en la formación de futuros profesionales, adaptando los perfiles a sus necesidades reales y reduciendo riesgos laborales y económicos.

  1. La FP Dual facilita una puerta de entrada de empleados para miles de pymes españolas
  2. Reducir el coste de una mala contratación es la clave de la FP Dual para las pymes

La FP Dual facilita una puerta de entrada de empleados para miles de pymes españolas

Ya desde el curso 2024/2025, la FP Dual se fue generalizando en todo el sistema educativo, pues la normativa establece que entre el 25% y el 50% del currículo debe desarrollarse en la empresa. Algo que va a seguir elevándose, lo que convierte al tejido empresarial en una pieza central del propio proceso formativo. 

Para reforzar esta participación, el Ministerio de Educación y la Cámara de España han lanzado en los últimos días el programa FP Pyme 2025-2027, dotado con más de 1,5 millones de euros, y cuyo objetivo es acompañar a las pequeñas y medianas empresas en su incorporación al modelo dual. El programa ya está, de hecho, operativo en 40 cámaras de comercio de 14 comunidades autónomas y ha asesorado a más de 2.000 empresas.

El enfoque, según argumentan en Cámara de España, es especialmente relevante para las pymes, que representan la mayor parte del tejido productivo español y concentran una gran parte del empleo. Sin embargo, muchas de ellas carecen de estructuras de recursos humanos amplias o de experiencia previa en formación reglada.

Los expertos en Formación Profesional han subrayado que la solidez del sistema de FP depende directamente de su vínculo con las empresas, y que ese vínculo debe reforzarse precisamente entre autónomos con empleados, microempresas y pymes, en las que el impacto de la formación es mucho más directo.

Por otro lado, la magnitud del sistema refuerza el alcance potencial de esta estrategia. En el pasado curso de 2024/2025, la FP superó los 1,18 millones de estudiantes, y las previsiones sitúan el próximo curso en torno a los 1,21 millones de alumnos. Desde 2018, según datos oficiales, el crecimiento del alumnado ronda el 45%, respaldado por una inversión pública acumulada superior a 7.400 millones de euros y la creación de más de 400.000 nuevas plazas formativas. 

Para las pymes, este crecimiento se traduce en mayor disponibilidad de perfiles formados. En especial, en sectores clave como la logística, la energía, la digitalización, la industria, los servicios técnicos o el comercio. En estas actividades, la falta de personal cualificado sigue siendo uno de los principales cuellos de botella, esto según algunos datos recopilados por CEPYME.

El impulso a la FP Dual abrirá nuevos espacios para pymes que quieran reducir las malas contrataciones
El impulso a la FP Dual abrirá nuevos espacios para pymes que quieran reducir las malas contrataciones

Reducir el coste de una mala contratación es la clave de la FP Dual para las pymes

Más allá de su valor formativo, la FP Dual responde a una de las grandes preocupaciones de las pequeñas empresas: el coste de equivocarse a la hora de contratar. Puesto que, en un mercado laboral con elevada rotación y contratos de corta duración, acertar en la selección se ha convertido en un auténtico desafío.

Los datos, de hecho, son contundentes. Según un informe de la consultora Synergie España, el coste de una mala contratación puede situarse entre 1,5 y 3 veces el salario bruto anual de un trabajador. Y en perfiles intermedios, este impacto puede superar los 100.000 euros, sumando costes de selección, formación, adaptación, pérdida de productividad y necesidad de repetir el proceso.

Además, el mismo estudio revela que un tercio de las empresas españolas reconoce haber contratado perfiles que no encajaban en el puesto de trabajo. Lo que pone de relieve la dificultad para ajustar talento a las necesidades reales de negocio.

Y, como sucede en muchas ocasiones, para las pymes este riesgo es especialmente elevado. Una contratación fallida no sólo tiene impacto económico, sino también organizativo, ya que afecta a la productividad, al clima laboral y, en muchos casos, a la viabilidad del propio proyecto empresarial.

Por ese motico, la FP Dual actúa como un mecanismo de reducción del riesgo. Permite a la empresa, según la información ofrecida por el Ministerio de Educación, formar al alumno durante meses, evaluar su evolución en condiciones reales de trabajo y comprobar su adaptación al puesto antes de plantear una contratación.

Además, según un informe elaborado por la plataforma Linkedin, los trabajadores que acceden a la empresa tras procesos de formación prolongados presentan mayores tasas de permanencia. Este mismo estudio asegura que la movilidad interna y el desarrollo desde dentro mejoran la retención de talento y reducen la rotación. 

La realidad del mercado laboral es compleja, con dificultades para ajustar oferta y demanda. Por eso, la educación dual, que combina teoría y práctica, se consolida como una vía eficaz para mejorar la competitividad de las pymes y crear relaciones laborales más estables y adaptadas a cada negocio.

Para las pymes, supone además una oportunidad para anticipar necesidades, adaptar la formación a procesos concretos y reducir la dependencia de procesos de selección externos, cada vez más costosos e inciertos.