La Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) volverá a poner el foco este verano sobre miles de autónomos y pequeños negocios expuestos al calor extremo. El Consejo de Ministros aprobó esta semana el plan especial de actuaciones para el periodo estival de 2026, que incluye campañas específicas de vigilancia sobre las condiciones laborales durante los episodios de altas temperaturas.
El nuevo plan llega a las puertas del verano, cuando se espera un aumento de las olas de calor y el endurecimiento de las obligaciones empresariales en materia de prevención de riesgos laborales. La inspección prevé reforzar especialmente los controles en sectores donde la exposición al calor resulta más elevada, como la agricultura, la construcción, la hostelería o determinados trabajos realizados al aire libre.
Además de las campañas informativas impulsadas por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los inspectores prestarán especial atención a las denuncias presentadas por trabajadores que sufran situaciones de estrés térmico. En los casos más graves, las sanciones pueden alcanzar importes cercanos al millón de euros cuando exista un riesgo grave para la salud de la plantilla.
- Los sectores de autónomos que estarán más vigilados por la Inspección este verano
- ¿Qué comprobará la Inspección de Trabajo en las empresas durante las olas de calor?
- Protocolos específicos en las pymes ante alertas amarillas, naranjas o rojas
- Las sanciones pueden alcanzar casi un millón de euros en los casos más graves
- Los inspectores recomiendan llamar ya al servicio de prevención
Los sectores de autónomos que estarán más vigilados por la Inspección este verano
El propio Ministerio de Trabajo identifica la agricultura, la construcción, la hostelería y el comercio como algunas de las actividades donde se concentrará buena parte de las actuaciones inspectoras durante los próximos meses.
La vigilancia se intensificará especialmente en los trabajos realizados al aire libre y en aquellos donde la exposición prolongada al calor puede incrementar significativamente el riesgo de sufrir golpes de calor, deshidratación o problemas cardiovasculares.
Según explicó Jesús Prieto, portavoz del Sindicato de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social (SITSS), la mayor parte de los problemas se detectan precisamente en actividades desarrolladas en exteriores.
Actividades al aire libre, hostelería o industria, entre otros
Dentro de este grupo destacan especialmente algunos trabajos como los agrícolas y las campañas de recolección o las obras de construcción y rehabilitación. También son sectores sensibles la limpieza viaria, la jardinería y mantenimiento urbano, el reparto y logística exterior o los mercados ambulantes.
Y aunque la hostelería no es un sector que se desarrolle normalmente al aire libre, también figura entre los más expuestos. La Inspección presta atención tanto a los trabajadores que desarrollan su actividad en terrazas como a aquellos que trabajan en cocinas sometidas a temperaturas especialmente elevadas.
Asimismo, los controles alcanzarán a talleres mecánicos, naves industriales, centros logísticos, desguaces, campas de vehículos y otros espacios donde la combinación de altas temperaturas y esfuerzo físico puede generar situaciones de riesgo.
Ana Ercoreca, presidenta del SITSS, recordó que las actuaciones no se limitan a trabajos al aire libre. También se realizan inspecciones en centros interiores «donde la temperatura puede ser más elevada«, como cocinas, talleres o determinadas actividades industriales.
¿Qué comprobará la Inspección de Trabajo en las empresas durante las olas de calor?
Uno de los errores más habituales entre autónomos y pequeños negocios es pensar que la Inspección únicamente comprueba si existe agua potable o si los trabajadores disponen de zonas de sombra.

Sin embargo, los inspectores revisan aspectos mucho más amplios relacionados con la prevención de riesgos laborales.
La principal cuestión que analizan es si la empresa ha evaluado correctamente el riesgo derivado del calor y si dispone de protocolos específicos para actuar cuando se activan alertas meteorológicas.
La guía de actuación inspectora establece que los negocios deben identificar previamente:
- Los puestos de trabajo afectados.
- Los trabajadores especialmente sensibles.
- Los riesgos asociados al calor.
- Las medidas preventivas que se aplicarán según el nivel de alerta.
Además, durante las visitas se revisan aspectos como la disponibilidad permanente de agua potable; las zonas de sombra y descanso; las pausas programadas; la rotación de tareas; los equipos de protección individual; la formación e información a los trabajadores o los sistemas de climatización en espacios cerrados.
Protocolos específicos en las pymes ante alertas amarillas, naranjas o rojas.
Según advirtió el inspector y portavoz del SITSS, «cuando hay una alerta, las empresas tienen que tener previsto qué protocolos van a aplicar. Si no se hace, levantamos actas».
Además, la Inspección también presta especial atención a colectivos vulnerables, como trabajadores con patologías previas, embarazadas o personas especialmente sensibles a las altas temperaturas.
Las empresas pueden verse obligadas a modificar jornadas o paralizar actividades
La normativa vigente obliga a las empresas a adoptar medidas específicas cuando las condiciones meteorológicas puedan poner en peligro la salud de los trabajadores.
Tras las reformas introducidas en los últimos años, cuando la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) emite avisos naranja o rojo y las medidas preventivas habituales resultan insuficientes, los negocios deben adaptar las condiciones de trabajo.
Esto puede implicar:
- Modificar horarios.
- Adelantar o retrasar jornadas.
- Reducir la exposición en horas de máxima insolación.
- Reorganizar tareas.
- Limitar determinados trabajos físicos.
- Suspender temporalmente algunas actividades.
En agricultura, por ejemplo, resulta habitual adelantar el inicio de la jornada para evitar las horas centrales del día.
En construcción también existen protocolos específicos que contemplan medidas como habilitar zonas de sombra, facilitar agua potable, proporcionar cremas solares o limitar determinados trabajos durante los episodios más intensos de calor.
Prieto recordó que la obligación no consiste únicamente en reaccionar cuando llega una ola de calor, sino en tener previamente planificadas todas estas actuaciones dentro de la evaluación de riesgos laborales.
Las sanciones pueden alcanzar casi un millón de euros en los casos más graves
El incumplimiento de las obligaciones preventivas relacionadas con el calor puede resultar extremadamente costoso para autónomos y pymes.
Según la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS), las infracciones graves pueden sancionarse con multas que oscilan entre 2.451 y 49.180 euros.
Cuando existe un riesgo grave para la seguridad y salud de los trabajadores, las infracciones pasan a considerarse muy graves y las sanciones pueden situarse entre 49.181 y 983.736 euros.
Además, cuando se produce un accidente laboral relacionado con las altas temperaturas, las consecuencias económicas pueden multiplicarse.
Si un trabajador sufre un golpe de calor con resultado grave o mortal, la Inspección abre una investigación específica para determinar si el negocio adoptó todas las medidas preventivas exigibles.
En estos casos pueden imponerse sanciones adicionales, así como recargos de prestaciones de entre el 30% y el 50%, que deben ser asumidos directamente por la empresa y no están cubiertos por los seguros.
Los inspectores recomiendan llamar ya al servicio de prevención
Ante el inicio de la campaña estival, los expertos recomiendan a autónomos y pymes revisar cuanto antes su sistema preventivo.
La principal recomendación es comprobar que la evaluación de riesgos contempla específicamente los episodios de altas temperaturas y que existen protocolos claros para cada nivel de alerta meteorológica.
También conviene revisar los sistemas de climatización, las zonas de descanso, el acceso a agua potable, la organización de horarios y las medidas previstas para trabajadores especialmente sensibles.
Prieto resumió la actuación más recomendable para cualquier negocio antes de la próxima ola de calor: «Lo primero que debería hacer cualquier empresa es llamar a su servicio de prevención y preguntar qué medidas concretas debe aplicar y si ese riesgo ya está correctamente evaluado».





