El Ministerio de Trabajo sacó a consulta pública las primeras líneas maestras del texto con el que se pretende modificar la normativa de Prevención de Riesgos Laborales (PRL). Las bases recogen como objetivo principal actualizar la normativa preventiva, modificando tanto la Ley de PRL como el Reglamento de los Servicios de Prevención, con el texto abierto a recibir aportaciones hasta el día 23 de enero.
Entre las propuestas del texto, se encuentra una mayor atención a diferentes ámbitos en los que ya se viene incidiendo por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) o que forman parte de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027, como son los riesgos vinculados a factores psicosociales, el trabajo a distancia o el cambio climático.
El cambio normativo buscaría acentuar las medidas de PRL que ya se implementan en estos aspectos del entorno laboral y que vienen tomando fuerza en los últimos años, debido al aumento del teletrabajo, la aplicación del derecho de desconexión digital o la implementación de los nuevos permisos por fenómenos meteorológicos.
Además, trataría de reforzar la adaptación de los puestos de trabajo en función de la edad, la protección de los autónomos que trabajan con otras empresas o pymes –como en la subcontratación–, y la creación de agentes territoriales dedicados a vigilar la prevención de riesgos en las pequeñas y medianas empresas en particular.
- La prevención de riesgos pone el foco en teletrabajo y desconexión digital
- Visibilizar los riesgos que se han incrementado en varios ámbitos
- Incluir la perspectiva de género en la PRL
- Añadir el “factor edad” en la gestión preventiva de las empresas
- Incrementar la protección a embarazadas o en lactancia
- Promover la sensibilización y prevención de determinados riesgos
- Aumentar la cultura preventiva de las empresas
- Incorporación de agentes que refuercen la prevención en las pymes
- Incrementar la protección de los autónomos
- Visibilizar los riesgos que se han incrementado en varios ámbitos
- Las actuaciones de la ITSS provienen sobre todo de campañas y no de denuncias
La prevención de riesgos pone el foco en teletrabajo y desconexción digital
Según explicó a este medio Jesús Prieto, vocal del Sindicato de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social, que recientemente señaló a este diario diferentes directrices que se encuentra aplicando actualmente la Inspección, ya se encuentran en marcha varias campañas enfocadas, en concreto, a la prevención de riesgos en el trabajo.
“Actualmente, tenemos abiertas campañas de todo. Solo en Seguridad Social, podemos tener abiertas en torno a 50 campañas; pues, en prevención, igual. Hay muchos tipos de campañas, y la planificada no deja de ser dos tercios de nuestra actividad”.
Como ejemplo, en el plan de acción diseñado para el bienio 2025-2027, de las 197 medidas que conforman el mismo, 84 van dirigidas al ámbito de la prevención de riesgos, ya que se encuentran enfocadas en evitar accidentes de trabajo y el desarrollo de enfermedades profesionales
Estos cuentan con medidas como la prevención en trabajos de altura, los temas ergonómicos, la integración de la cultura preventiva en las empresas, pero también se encuentra muy marcado ya en las pautas de trabajo de la ITSS para el bienio 2025-2027 el empleo a distancia. De esta forma, aunque la modificación de la normativa no salga adelante, la Inspección ya incide en el teletrabajo en la vigilancia que lleva a cabo con sus campañas.
“Ahora con mucha más presencia, porque tenemos a los subinspectores de prevención de riesgos laborales de seguridad y salud. Pero, por el momento, vamos a seguir haciendo lo que hacemos (…), ampliando, quizá, a los trabajadores que estén en su casa con el teletrabajo, como dice el plan estratégico. Y en ciertas actuaciones en las que no hacíamos tanto hincapié, como temas de acoso, o acoso por razón de sexo. Pero [un posible cambio normativo] no elimina lo que ya venimos haciendo”.
El peso del teletrabajo continúa aumentando en nuestro país, que repunta nuevamente desde 2023. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) elaborada por el INE al cierre de 2024, el 7,8 % de los ocupados en España trabajaron desde su propio domicilio durante más de la mitad de sus días de trabajo.

En términos absolutos, la cifra total de teletrabajadores habituales en España asciende a 1,69 millones. A estos, hay que añadir también un 7,6 % de ocupados que teletrabaja de manera ocasional, y que suponen 1,63 millones de empleados. Esta cifra de ocasiones ha aumentado en más 117.000 trabajadores frente a 2023.
Siguiendo esta línea de actuación ya vigentes, la reforma del texto plantea, por el momento, pautas como las que se describen a continuación, si bien la consulta pública solo es el primer escalón para su elaboración, que tendrá que pasar diferentes filtros antes de su andadura parlamentaria.
Visibilizar los riesgos que se han incrementado en varios ámbitos
Aumentar la visibilidad de ciertos riesgos cuya presencia se ha ido incrementando es uno de los primeros objetivos de la norma. Aquí se detallan los vinculados al trabajo a distancia, o los originados por las deficiencias en materia de desconexión digital.
Por el momento, el trabajo a distancia se está vigilando con campañas a los negocios de los que se conoce que tienen empleados a distancia. “Se hacen este tipo de campañas y se les pide la documentación, se les piden las nóminas, se les pide la prevención de riesgos, entre otros. La finalidad es que se dé al trabajador las condiciones adecuadas a distancia: por ejemplo, que se les dote de pantalla; un buen asiento; cascos, si los necesitan, etcétera. En definitiva, que tengan las condiciones necesarias para poder teletrabajar y que para ello tengan medios suficientes, adecuados y ergonómicos”.
También, aquellos relacionados con factores psicosociales —la Inspección ya pide planes de evaluación de riesgos psicosociales de empleados a los negocios— o con los riesgos derivados del cambio climático (fenómenos meteorológicos).
Incluir la perspectiva de género en la PRL
Integrar la perspectiva de género en la gestión de la prevención de riesgos laborales, para garantizar la protección “de todas las personas trabajadoras, hombres y mujeres, por igual”.
En ese sentido, Prieto recordó que la ITSS ya investiga y vigila la elaboración y cumplimiento de los Planes de Igualdad en las empresas, siendo una tarea obligatoria, en este caso, en las empresas de más de 50 trabajadores.
Añadir el “factor edad” en la gestión preventiva de las empresas
El texto señala la necesidad de incorporar la integración de la edad y la diversidad generacional en la gestión preventiva de las organizaciones, de forma que se garantice la adaptación del trabajo a la evolución de las aptitudes psicofisiológicas de los empleados.
Incrementar la protección a embarazadas o en lactancia
Reforzar la protección de las empleadas embarazadas o en situación de lactancia.
Promover la sensibilización y prevención de determinados riesgos
Prevenir los accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo, promoviendo la sensibilización y la gestión de los riesgos como los psicosociales y los ergonómicos. Aquí se añade una mayor presencia en los entornos de trabajo “con motivo de la tercerización y la digitalización de la economía”.
Aumentar la cultura preventiva de las empresas
Fortalecer la organización preventiva de la empresa, entre otras, a través de una mayor presencia y peso de las personas trabajadoras con funciones preventivas, de forma que se garantice una aplicación efectiva y control de la acción preventiva.
Incorporación de agentes que refuercen la prevención en las pymes
El texto incluye la creación de agentes territoriales de prevención para reforzar la prevención de riesgos en aquellas empresas y negocios que no cuentan con representación legal de los trabajadores. De esta forma, el mayor impacto de esta medida se centraría en las pymes.
Incrementar la protección de los autónomos
Aumentar la protección de los autónomos cuando llevan a cabo su actividad “de forma concurrente” con otras empresas o personas trabajadoras autónomas.
Las actuaciones de la ITSS provienen sobre todo de campañas y no de denuncias
Como apuntó Prieto, ahora mismo, la capacidad de la plantilla de la Inspección permite llevar a cabo muchos tipos diferentes de actuaciones y campañas durante el ejercicio.
De hecho, su estructura permite a la ITSS iniciar nuevas vías de actuación, de forma que se gestiona un mayor número de campañas que número de denuncias (de terceros o trabajadores de las empresas). Es decir, que las actuaciones de la SITSS vienen más por campañas ya planificadas del organismo que por las denuncias que llegan a la Inspección de Trabajo.
En 2024, el informe anual reveló que las denuncias presentadas fueron en torno a 118.000. El número de actuaciones que se llevaron a cabo fueron más 581.000, de las que 310.468 eran ya planificadas por la Inspección. “Una cuantía mucho mayor que las denuncias, y que el buzón de fraude, ambos anónimos, que son 11.351 denuncias”.





