- Muchos autónomos prefieren dejar de cobrar antes que pedir financiación
- El recelo a endeudarse sigue pesando en los pequeños negocios
- España busca financiación más sencilla cuando decide recurrir a ella
La mitad de los autónomos y pequeños empresarios españoles asegura haber reducido –e incluso dejar de pagarse, en alguna ocasión– su propio “sueldo”, por problemas de tesorería, durante el último año. Al menos, según un estudio elaborado entre casi 1.700 autónomos por Qonto, una plataforma de gestión financiera dirigida precisamente a las pymes y micropymes. El dato refleja una situación habitual en muchos negocios: cuando falta dinero en caja, el propietario suele ser el primero en dejar de cobrar.
El informe de esta fintech sitúa a España por encima de la media europea en este sacrificio personal, ya que el 50% de los gestores de negocios en nuestro país afirma haber renunciado alguna vez a su salario, frente al 46% registrado en el conjunto de los cuatro países analizados (Francia, Alemania e Italia, además de España). Además, el 57% de las pymes españolas reconoce que gestionar la tesorería es uno de sus mayores retos; el porcentaje más alto de todos los mercados incluidos en la encuesta.
La paradoja es que muchos autónomos y pequeños negocios soportan estos problemas sin recurrir a financiación externa, incluso cuando la falta de liquidez les impide crecer o aprovechar oportunidades comerciales. En España, la mitad de las pymes nunca ha utilizado financiación externa: una tasa que también se sitúa entre las más elevadas de Europa.
Muchos autónomos prefieren dejar de cobrar antes que pedir financiación
El estudio apunta a una desconexión entre las necesidades reales de caja y la disposición de los pequeños negocios a buscar apoyo financiero. A escala europea, el 46% de las empresas más pequeñas considera que el flujo de caja es uno de sus principales problemas recurrentes, pero el 45% nunca ha buscado financiación externa para aliviar esa presión.
Esa falta de financiación no siempre responde a que el negocio no tenga necesidades concretas, sino a una mezcla de prudencia, desconfianza y cultura empresarial. De hecho, el 57% de quienes no recurren a financiación afirma que no la necesita, pese a que una parte relevante de esos mismos negocios reconoce dificultades de tesorería o falta de capital para crecer.
El coste de esa decisión también aparece reflejado en la encuesta de Qonto. Más de una cuarta parte de los pequeños empresarios europeos, el 28%, admite haber perdido oportunidades de negocio por falta de acceso a financiación. Mientras que el 37% asegura que quiere crecer, pero no cuenta con el capital necesario para hacerlo.
En el caso de autónomos y microempresas, esa falta de capital puede traducirse en decisiones muy concretas: aplazar inversiones, no contratar a un trabajador, retrasar la compra de maquinaria o rechazar proyectos que obligarían a adelantar gastos. El problema no siempre es la falta de clientes, sino la imposibilidad de financiar el tiempo que transcurre entre pagar costes y cobrar ingresos.
El recelo a endeudarse sigue pesando en los pequeños negocios
Uno de los elementos más llamativos del informe es el peso del estigma asociado a pedir prestado. El 36% de los propietarios de pequeñas empresas en los cuatro países analizados considera que endeudarse es señal de una mala gestión financiera, una percepción que convierte la financiación en una especie de último recurso.

En España, ese porcentaje se eleva ligeramente hasta el 37%, por encima de la media europea y en línea con Italia. El informe también muestra que el 36% de las pymes españolas que no utilizan financiación asegura que no le gusta la idea de endeudarse. Por mucho que esa decisión pueda limitar su margen de maniobra cuando aparecen tensiones de caja.
A ese recelo se suma el miedo a perder autonomía en la gestión del negocio. El 39% de las pymes españolas teme que recurrir a financiación pueda comprometer su capacidad para tomar decisiones empresariales, el porcentaje más alto de los cuatro países analizados y seis puntos por encima de la media europea.
La encuesta de esta plataforma de gestión financiera refleja además un componente de orgullo empresarial muy extendido entre autónomos y pequeños empresarios. El 77% de los encuestados afirma sentirse orgulloso de gestionar su negocio por su cuenta, sin apoyo externo. Una idea que puede reforzar la resistencia a pedir financiación incluso cuando existen necesidades de liquidez.
España busca financiación más sencilla cuando decide recurrir a ella
Entre los negocios que sí que recurren a financiación, el préstamo bancario continúa siendo la fórmula más habitual en Europa. El 64% de las pymes europeas que utilizan financiación tiene al menos un préstamo bancario, aunque España presenta una menor dependencia de este producto, con un 55%, el mismo porcentaje que Alemania.
Los pequeños negocios españoles recurren más que la media a las líneas de crédito. Según el informe, el 37% de las pymes españolas que utiliza financiación dispone de este producto. Frente al 27% registrado en el conjunto de los cuatro países; lo que sitúa a España en el nivel más alto, empatada con Italia.
La sencillez del proceso también pesa especialmente en el mercado español. El 25% de las pymes españolas elige proveedor por la facilidad de la solicitud, el porcentaje más alto de Europa y cinco puntos por encima de la media. Lo que apunta a una demanda clara de trámites menos complejos y respuestas más ágiles.
Pese a las reticencias, el 31% de las pymes españolas prevé que probablemente necesitará apoyo financiero durante los próximos 12 meses, el mismo porcentaje que Francia y por encima de Alemania e Italia. Sin embargo, una parte de quienes anticipan esa necesidad afirma que no tiene previsto solicitar financiación, lo que prolonga la tensión entre la falta de caja y el rechazo a endeudarse.





