- Las pymes tendrán que pagar 3.000 euros más de media a sus empleados, aparte de la subida del SMI
- Así subirán los costes laborales de las pymes por la prohibición de absorber el SMI
- Ejemplos de cómo afectará la prohibición de usar los pluses para el SMI
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha puesto cifras al impacto real que tendrá para las pymes su nueva prohibición de absorber los complementos salariales para alcanzar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Según sus propios cálculos, los autónomos y pequeños negocios deberán incrementar de media en 234 euros más al mes el salario de los trabajadores que cobran el SMI, al margen de la subida pactada del 3,1%. Esto supone cerca de 3.000 euros adicionales al año por empleado para muchas pymes que hasta ahora no incrementaban de forma práctica el sueldo bases de sus trabajadores puesto que lo compensaban con los pluses que ya les están abonando.
Esta medida se sumará a la subida del SMI acordada la semana pasada únicamente con los sindicatos, sin el respaldo de la patronal y sin ninguna de las compensaciones reclamadas por empresarios y organizaciones de autónomos. Ni rebajas fiscales, ni indexación de los contratos públicos, ni mantenimiento de la posibilidad de absorber complementos: el acuerdo ignora todas las líneas rojas que planteó la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).
La ministra ha confirmado que el Gobierno aprobará dos reales decretos a mediados de febrero: uno para aplicar la subida del SMI de forma retroactiva desde enero de 2026, y otro específico para prohibir expresamente la absorción y compensación de complementos salariales. Una doble decisión que, según advierten los expertos, elevará de forma muy significativa los costes laborales en los pequeños negocios, donde se concentra la mayoría de los trabajadores que cobran el salario mínimo.
Las pymes tendrán que pagar 3.000 euros más de media a sus empleados, aparte de la subida del SMI
La ministra de trabajo se refirió en un comunicado a la absorción de los complementos como «una mala praxis» de los negocios, a pesar de que esta práctica está regulada en el Estatuto de los Trabajadores y avalada en distintas sentencias por el Tribunal Supremo.
Díaz puso el ejemplo de un trabajador que «tiene el salario base y un complemento por antigüedad, disponibilidad o antigüedad. Cuando sube el SMI los empresarios usan el complemento para amortizar la subida, y aunque el sueldo mínimo sube, pero el empleado cobra lo mismo».
A partir de ahora, aseguró la ministra, «esto ya no va a volver a pasar. Los trabajadores tendrán las dos cosas. Por un lado, el SMI de 1.221 euros al mes y por otro lado los complementos que tengan. Esto supondría en términos medios un incremento de unos 234 euros al mes, cuando antes prácticamente no subía«, apuntó Díaz.
La absorción y compensación salarial es un mecanismo legal que permite a las empresas ajustar los salarios cuando sube el SMI sin que el coste total aumente en la misma proporción. En la práctica, si un trabajador ya percibía complementos salariales –como pluses de convenio, antigüedad, nocturnidad o productividad- estos podían utilizarse para completar el salario hasta alcanzar el mínimo legal.
Este sistema está recogido en el Estatuto de los Trabajadores y ha sido avalado en numerosas ocasiones por el Tribunal Supremo. La doctrina judicial ha reiterado que, salvo que el convenio colectivo diga expresamente lo contrario, los complementos salariales son absorbibles cuando se produce una subida del salario mínimo.
Para los autónomos y pymes, esta posibilidad ha sido clave para poder asumir las sucesivas subidas del SMI sin tener que incrementar de golpe el coste salarial total. Especialmente en sectores como comercio, hostelería, limpieza, transporte o cuidados, donde los márgenes son reducidos y gran parte de la plantilla se sitúa en torno al salario mínimo.

Impacto medio de 3.000 euros al año por empleado, sin contar las cotizaciones
Sin embargo, el acuerdo alcanzado entre Trabajo y los sindicatos pone fin a esta práctica. El nuevo real decreto prohibirá que los complementos salariales puedan utilizarse para alcanzar el SMI, obligando a que el salario base se incremente hasta el nuevo mínimo legal, manteniendo además todos los pluses existentes.
Según explicó la propia ministra, este cambio supondrá que, además de la subida del 3,1% del SMI, los salarios crecerán de media 234 euros más al mes al sumar los complementos que antes podían absorberse. En términos anuales, el impacto supera los 3.000 euros por trabajador, una cifra muy relevante para los pequeños empleadores.
También hay que contar que, lo más probable, es que la ministra no haya incluido en estas cifras las cotizaciones que tendrán que pagar de más los autónomos a sus empleados, por lo que el incremento realmente sería mayor.
Así subirán los costes laborales de las pymes por la prohibición de absorber el SMI
Para entender el impacto real de la medida, basta con un ejemplo práctico. Hasta ahora, un trabajador que cobraba el SMI y percibía, por ejemplo, 200 euros en complementos salariales podía ver absorbidos esos pluses cuando subía el salario mínimo. El coste total para la empresa apenas variaba.
Con la nueva norma, ese mismo trabajador deberá cobrar el nuevo SMI íntegro como salario base, más los 200 euros de complementos que ya percibía. Es decir, la subida no se limita al incremento oficial del SMI, sino que se añade todo aquello que antes podía compensarse.
En términos reales, según aseguró el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabahel coste laboral total de un trabajador con SMI se situará en torno a los 1.893 euros al mes, incluyendo cotizaciones, a lo que habrá que sumar además los complementos.. Para un autónomo con uno o dos empleados, este incremento puede suponer un golpe directo a la viabilidad del negocio, especialmente en actividades con facturaciones ajustadas.
Ejemplos de cómo afectará la prohibición de usar los pluses para el SMI
Así, se podría poner el ejemplo de un pequeño comercio con un solo empleado a jornada completa en 2025. Hasta ahora, ese trabajador podía tener un salario base por debajo del SMI y completar su nómina con distintos pluses —por ejemplo, de convenio, antigüedad o productividad— hasta alcanzar el mínimo legal. Así, si el salario base era de 1.050 euros y los complementos sumaban otros 260 euros, el trabajador cobraba un total de 1.310 euros brutos al mes, cumpliendo con el SMI vigente sin que el empresario tuviera que incrementar el coste total.
Con la subida del SMI pactada para 2026 y, sobre todo, con la prohibición de absorber esos complementos, este esquema dejaría de ser válido. El salario base tendría que elevarse por sí solo hasta el nuevo SMI, fijado en 1.221 euros en 14 pagas. Los complementos dejarían de servir para “rellenar” esa diferencia y pasarían a sumarse íntegramente al salario. En la práctica, ese mismo empleado pasaría a cobrar 1.221 euros de salario base más los 260 euros de complementos, elevando su nómina mensual hasta los 1.481 euros. Para el autónomo, el incremento no sería sólo el del SMI, sino también el de todos esos pluses que antes ya estaban incluidos en el mínimo legal.
El efecto es todavía más visible en sectores donde los complementos son habituales, como la hostelería o el transporte. Por ejemplo, un pequeño bar que en 2025 paga a un camarero un salario base de 1.100 euros y un complemento de nocturnidad y festivos de 180 euros cumple hoy con el SMI sin problemas.
Sin embargo, en 2026 ese mismo trabajador deberá tener un salario base de 1.221 euros, al que se sumarán íntegros esos 180 euros. El resultado es una nómina de 1.401 euros brutos mensuales, lo que supone más de 2.500 euros adicionales al año sólo en salario, sin contar el aumento paralelo de las cotizaciones sociales.
Además, el impacto será acumulativo. Cada nueva subida del SMI partirá de una base más alta, sin posibilidad de ajustar los complementos, lo que consolida un nivel de costes estructuralmente superior para las pymes. Los expertos advierten de que esta rigidez puede frenar nuevas contrataciones e incluso provocar ajustes de plantilla en los negocios más pequeños.





