- La subida de tarifas de Correos impactará más en el pequeño negocio
- Por qué el impacto será limitado para muchos comercios
- La logística en crisis: más costes para los autónomos y peor servicio
- Los pequeños negocios se encuentran indefensos ante esta situación
Las tarifas de los servicios postales de Correos vuelven a subir en 2026, tras la aprobación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La actualización afecta tanto a la correspondencia tradicional como a los envíos de paquetería incluidos en el servicio postal universal, con incrementos que oscilan entre el 3% y el 19% según el tipo de envío, el peso y el destino.
Aunque la correspondencia postal tiene hoy un uso cada vez más residual, la subida de tarifas sí puede afectar a determinados perfiles de negocio. Según explicó Carlos Moreno, portavoz y tesorero de la Confederación Española de Comercio (CEC), el impacto se concentra sobre todo en los pequeños comercios que venden por internet y utilizan Correos para enviar sus pedidos. “La correspondencia postal, prácticamente no se utiliza”, señaló.
En cambio, los pequeños operadores de ecommerce sí pueden notar más el encarecimiento de la paquetería. “Afecta más al pequeño operador de ecommerce. Puede ser un pequeño negocio que tenga un portal online y que utilice paquetería pequeña, y que por comodidad use Correos”, explicó Moreno, quien subrayó que los grandes comercios en lína suelen trabajar con otros operadores logísticos.
Además de la subida de precios, el sector logístico atraviesa dificultades relacionadas con el último kilómetro, la falta de repartidores y la calidad del servicio. Según la CEC, estos problemas se están traduciendo en retrasos, incidencias en las entregas y un aumento generalizado de los costes, lo que acaba repercutiendo tanto en los negocios como en los consumidores finales.
La subida de tarifas de Correos impactará más en el pequeño negocio
La actualización de precios de Correos para 2026 afecta especialmente a los servicios de paquetería incluidos en el servicio postal universal.
El conocido Paquete Azul sube alrededor de un 5,5% en todos sus tramos de peso, desde los envíos de hasta un kilo hasta los de 20 kilos. Por ejemplo, el envío nacional de un paquete de hasta dos kilos pasa de 18,05 a 19,04 euros, y el de hasta cinco kilos sube de 22,50 a 23,74 euros.
También aumentan los precios de los envíos internacionales de paquetes económicos, con subidas cercanas al 7,2% según el peso y el destino europeo. En el caso de un paquete de hasta cinco kilos, el precio pasa de 47,20 a 50,70 euros.
Según explicó Carlos Moreno, el impacto se concentra sobre todo en los pequeños negocios de ecommerce que utilizan Correos por comodidad y cercanía. “Afecta más al pequeño operador de ecommerce. Puede ser un pequeño negocio que tenga un portal en línea y que utilice paquetería pequeña, y que por comodidad use Correos”, señaló.
En cambio, los grandes operadores online suelen trabajar con otras empresas logísticas. “Los grandes operadores en línea no utilizan Correos”, añadió Moreno, quien subrayó que este perfil de negocio tiene más capacidad para negociar precios o elegir otros proveedores.
Sin embargo, Moreno también subrayó que las subidas de precios tienen lugar de forma generalizada en todos los operadores logísticos.
Por qué el impacto será limitado para muchos comercios
Aunque las tarifas postales suben en 2026, el efecto sobre una parte importante de los comercios será reducido. Esto se debe a que el correo postal tradicional tiene hoy un uso muy residual en la actividad comercial, según explicaron desde la CEC.
Las cartas ordinarias nacionales registran algunas de las mayores subidas porcentuales: por ejemplo, el envío de una carta de hasta 500 gramos aumenta un 19,35%, pasando de 3,10 a 3,70 euros, y el de hasta dos kilos sube un 11,19%. Las cartas certificadas también se encarecen entre un 8% y un 13%, según el peso.
La logística en crisis: más costes para los autónomos y peor servicio
Más allá de la subida de tarifas de Correos, el sector logístico atraviesa un momento complejo, especialmente en el llamado último kilómetro, es decir, la entrega final al cliente.

Según Carlos Moreno, el aumento de las ventas online ha saturado los sistemas de reparto. “Cada vez se vende más online, hay más paquetería, aumenta la demanda de último kilómetro, y los operadores tienen problemas: no hay repartidores, no hay furgonetas, no dan abasto”, explicó.
Esta situación se traduce en un peor servicio para los consumidores con el subsiguiente impacto en la reputación de los negocios. “Muchas veces les resulta más cómodo decir que no estabas en casa, juntar varios paquetes y llevarlos a una taquilla. El servicio al consumidor es mucho peor”, señaló el portavoz de la CEC.
Además, Moreno apuntó que las condiciones laborales influyen directamente en la calidad del reparto. En algunos casos, los repartidores cobran por paquete entregado, lo que incentiva concentrar envíos en puntos de recogida en lugar de repartir puerta a puerta.
Correos, por su parte, mantiene una red propia de carteros, lo que reduce algunas prácticas, aunque no elimina todas las incidencias. “Al menos, el cartero es funcionario y tiene que hacer su ruta. Por lo que en estos casos no entra tanto en esa picaresca de llevarlo todo a un locker”, explicó Moreno, aunque reconoció que también es habitual que se deje aviso para recoger el paquete en la oficina.
Los pequeños negocios se encuentran indefensos ante esta situación
Ante este escenario, las opciones de los pequeños comercios son limitadas. La subida de precios y los problemas de servicio afectan a prácticamente todos los operadores logísticos.
“Poca solución hay, porque es algo generalizado. No es que MRV funcione mal y los demás bien. Todos son similares”, explicó Carlos Moreno. Según la CEC, el funcionamiento del reparto depende mucho del repartidor concreto de cada zona.
Una de las estrategias más habituales es diversificar operadores y elegir el servicio según la zona de entrega. “Lo que hace la gente es usar varias empresas según la zona en función del operador que funcione mejor”, señaló Moreno.
Sin embargo, no existe una empresa que garantice un servicio perfecto. “No hay ninguna que digas: ‘Esta es cara, pero perfecta’. Incluso dentro de una misma provincia hay diferencias enormes”, añadió.
En la Confederación Española de Comercio se lleva tiempo planteando cambios en el modelo de reparto urbano. “Se lleva años hablando de concentrar entregas, crear hubs logísticos por barrios para reducir contaminación y tráfico. Reducir entregas a domicilio y aumentar puntos de recogida, ya sea en tiendas o taquillas”, explicó Moreno.
Este sistema ha mejorado algunos aspectos, pero también tiene límites. “Eso ha mejorado algo, pero sólo sirve para paquetes pequeños. Hay cajas que no caben, y además las taquillas están muchas veces llenas porque la demanda sigue creciendo”, concluyó. Esta situación provoca más reclamaciones post venta a los negocios y un aumento en los costes de gestión.





