Tras tres años consecutivos de aumento de las insolvencias empresariales, 2026 podría marcar un punto de inflexión para las pymes españolas. Según las últimas previsiones de Coface, compañía de gestión de riesgo de crédito comercial, España cerrará el próximo ejercicio con una reducción del 3% en los procesos de insolvencia, en contraste con la tendencia creciente en buena parte de Europa y otros mercados desarrollados.

Este descenso se produciría en un contexto todavía complejo para los pequeños negocios, marcado por costes laborales elevados, presión fiscal, menor margen comercial y un acceso al crédito más restrictivo que antes de la pandemia. Sin embargo, la mejora del entorno macroeconómico y la paulatina relajación de las condiciones financieras permitirían frenar el deterioro que venían sufriendo muchas empresas, según prevé Coface.

Aun así, los expertos advierten de que no se trata de una recuperación plena, sino más bien de un escenario de estabilización frágil, en el que cualquier cambio en los tipos de interés o en el acceso a financiación podría revertir rápidamente esta tendencia.

  1. Un respiro para las pymes españolas tras años de tensión financiera
  2. Europa, EEUU y Asia: la financiación será clave para evitar nuevos impagos

Un respiro para las pymes españolas tras años de tensión financiera

El análisis de Coface apunta a que, a nivel global, las insolvencias empresariales aumentarán un 2,8% en 2026, una cifra moderada si se compara con los fuertes incrementos registrados en los últimos años. Este comportamiento responde, principalmente, a la expectativa de bajadas graduales de los tipos de interés y a una ligera mejora de las condiciones crediticias.

En el caso de España, el escenario es algo más favorable. La previsión de una caída del 3% en las insolvencias se apoya en el mejor desempeño macroeconómico frente a otros países europeos.

No obstante, desde Coface insisten en que este contexto no implica una recuperación estructural del tejido empresarial. “2026 debería ser más un año de respiro que de mejora real. Las insolvencias no desaparecen, simplemente dejan de acelerarse”, explicó Jonathan Steenberg, economista de Coface. Según el experto, las empresas siguen muy expuestas a la evolución del crédito y a los elevados niveles de endeudamiento acumulados.

Una subida de los tipos de interés dispararía las insolvencias

De hecho, el informe advierte de que una subida de apenas 25 puntos básicos en los tipos de interés de los préstamos podría provocar un nuevo repunte de las insolvencias a nivel mundial, situándolas de nuevo en tasas cercanas al 4% o 5%, similares a las de 2025. Para muchas pymes españolas, con márgenes ajustados y alta dependencia de financiación bancaria, este riesgo sigue muy presente.

A ello se suma que, aunque la inflación se ha moderado, los costes no han vuelto a niveles previos. Energía, salarios, alquileres y financiación siguen lastrando la rentabilidad de numerosos pequeños negocios, que en muchos casos sobreviven con estructuras financieras muy ajustadas.

España es uno de los pocos países donde se prevé un ligero descenso de las insolvencias empresariales, según Coface
España es uno de los pocos países donde se prevé un ligero descenso de las insolvencias empresariales, según Coface

Europa, EEUU y Asia: la financiación será clave para evitar nuevos impagos

El informe de Coface subraya que, en 2026, el principal factor que marcará la evolución de las insolvencias no será tanto el crecimiento económico como el coste de la financiación. En Europa, esta cuestión es especialmente relevante debido al peso de la deuda a tipo variable en empresas y pymes.

Así, se prevé que las insolvencias sigan aumentando en varias de las principales economías europeas. Alemania registrará un incremento del 1%, afectada por la debilidad del consumo privado pese a los estímulos públicos. Francia y Reino Unido verán subidas cercanas al 2%, mientras que en Países Bajos el aumento alcanzará el 4%, en un proceso de normalización tras la pandemia.

España e Italia, las excepciones dentro de la UE

España e Italia serán las excepciones dentro de la Unión Europea. En el caso italiano, la caída prevista del 2% se explica en parte por cambios procedimentales y por la reducción del número de empresas activas, mientras que en España el descenso se apoya en una mayor resiliencia del tejido empresarial, aunque todavía con importantes debilidades estructurales.

Fuera de Europa, el panorama es desigual. En Estados Unidos, las insolvencias crecerán un 4% debido a la desaceleración económica y al impacto de los aranceles, mientras que Canadá experimentará una caída del 5% tras varios años de aumentos. En Asia-Pacífico, Japón seguirá registrando un fuerte repunte (+7%), lastrado por los tipos de interés y la fragilidad de algunos sectores, mientras que Australia logrará estabilizarse.

Para las pymes españolas, este contexto internacional refuerza una idea clave: el riesgo de insolvencia sigue muy vinculado al acceso al crédito y a la capacidad de absorber costes, más que a la evolución puntual de la demanda. Aunque 2026 apunta a una tregua, la situación sigue siendo frágil y muy sensible a cualquier cambio en la política monetaria o en las condiciones financieras.