El papel de las mujeres en el tejido empresarial español sigue mostrando una dualidad clara: mientras su presencia es elevada en las microempresas, también en puestos altos, su acceso a puestos de liderazgo se reduce de forma significativa conforme aumenta el tamaño de las pymes. Así lo refleja el informe El rol de la mujer en la empresa española, elaborado recientemente por el Colegio de Registradores de España, que vuelve a poner sobre la mesa la brecha de género en la estructura directiva del tejido productivo.

Así, según el estudio, las mujeres representan el 40,2% del empleo en las microempresas, es decir, aquellas que cuentan con menos de 10 trabajadores. Lo que las convierte en el entorno empresarial donde mayor peso tienen dentro del mercado laboral. Sin embargo, este dato contrasta con su presencia en los órganos de dirección: ahí, el liderazgo femenino se sitúa en el 26,8% en este tipo de compañías.

  1. De la microempresa a la mediana empresa: el liderazgo femenino pierde peso
  2. Los sectores altamente feminizados y la persistencia de ámbitos masculinizados

De la microempresa a la mediana empresa: el liderazgo femenino pierde peso

El análisis por tamaño de empresa muestra, en este informe elaborado por el Colegio de Registradores de España, una tendencia descendente a medida que crece la dimensión de las organizaciones. En concreto, en las pequeñas empresas, la presencia de mujeres en cargos directivos cae hasta un 21,3%, mientras que en las medianas se sitúa en un 20,1%.

Este descenso refuerza la idea de que el salto de las estructuras empresariales más pequeñas a las de mayor complejidad organizativa supone también una barrera para el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad. Y aunque el empleo femenino mantiene una presencia relativamente estable en el conjunto de las pymes –que concentran el 38,7% del empleo femenino de España–, su participación en la toma de decisiones no evoluciona, desde luego, al mismo ritmo.

 Si hablamos de términos globales, las pequeñas y medianas empresas siguen siendo, de hecho, el principal motor del empleo femenino de nuestro país, concentrando casi dos tercios del total de trabajadoras en España, un 65,9%, lo que subraya, en este y en otros informes elaborados por diferentes asociaciones, el papel estructural de las mujeres en el mercado laboral.

Las mujeres lideran el 26,8% de las microempresas, pero su presencia cae a medida que crece el negocio
Las mujeres lideran el 26,8% de las microempresas, pero su presencia en puestos directivos cae según crece el negocio.

Los sectores altamente feminizados y la persistencia de ámbitos masculinizados

También es importante resaltar que el estudio refleja diferencias muy marcadas por sectores de actividad. Las mujeres tienen una presencia mayoritaria en actividades sanitarias y de servicios sociales, en los que representan alrededor de tres de cada cuatro empleos, Lo que los consolida como uno de los ámbitos más feminizados de la economía, desde hace muchos años.

En el lado opuesto, sectores como la construcción y las industrias extractivas continúan altamente masculinizados, con más del 85% de los puestos de trabajo ocupados por los hombres. Esta brecha sectorial, según recalca el informe, se mantiene estable en el tiempo y evidencia la persistencia de algunos desequilibrios estructurales en el acceso al empleo por razón de género.

Ahora bien, otros sectores, como es el caso de las actividades financieras, inmobiliarias o las actividades profesionales, científicas y técnicas, muestran un mayor equilibrio entre hombres y mujeres. Lo que sugiere una transición gradual hacia modelos más paritarios en determinadas ramas económicas.

Y entre los mayores niveles de liderazgo femenino por sectores, el de la educación figura en primer lugar (con un 42,4%), seguido de las actividades sanitarias y de servicios sociales. En el extremo opuesto, los niveles más bajos de mujeres liderando empresas se registran en el sector, de nuevo, de las industrias extractivas y de la construcción.