Las nóminas de enero de 2026 ya incorporan el nuevo incremento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), un recargo en las cotizaciones sociales que supone un aumento directo del coste laboral para autónomos con trabajadores y pymes.
No se trata de un anuncio, ni de una medida futura. El sobrecoste se está aplicando ya, tanto en los salarios como en los seguros sociales, y constituye, en la práctica, la primera subida efectiva de costes laborales de 2026 para los negocios con plantilla.
Este incremento impacta directamente en los márgenes empresariales, en la planificación de gastos. Y, en muchos casos, en las decisiones de precios, contratación o sustituciones de personal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.
El golpe es mayor en microempresas y pequeños negocios, donde cada euro adicional por trabajador tiene un peso proporcionalmente más alto sobre la estructura de costes.
- La subida del MEI ya implica un nuevo coste laboral para los autónomos
- La subida ya se refleja tanto en las nóminas como en las cotizaciones
- Cuánto más cuesta un trabajador en 2026 por el MEI
- Efecto multiplicador en microempresas y plantillas pequeñas
La subida del MEI ya implica un nuevo coste laboral para los autónomos
Su diseño incluye un calendario de incrementos progresivos ya fijado en la normativa vigente. Dentro de ese calendario está prevista una nueva subida a partir de enero de 2026, que es la que ahora se está empezando a reflejar en las nóminas y en los seguros sociales.
El MEI pasará del 0,8% al 0,9% en 2026, lo que implica un incremento automático del recargo sobre la base de cotización.
No es una decisión reciente, ni pendiente de aprobación: es un ajuste automático previsto en la regulación y que ya está en vigor. En la práctica, esto significa que:
- La empresa paga un porcentaje mayor por cada trabajador.
- El trabajador también soporta una pequeña parte adicional.
Aunque el incremento por empleado puede parecer limitado en términos individuales, al aplicarse sobre todas las nóminas y de forma permanente, se traduce en un aumento estructural del coste laboral para autónomos con plantilla y pymes.
La subida ya se refleja tanto en las nóminas como en las cotizaciones
La subida del MEI se está notando por partida doble: en la nómina del trabajador y en los seguros sociales que paga la empresa cada mes.
En la nómina, el recargo aparece dentro del bloque de deducciones como un concepto vinculado al MEI o integrado dentro de las contingencias comunes. Supone un ligero aumento del total descontado al trabajador, lo que reduce mínimamente su salario neto, aunque la mayor parte del impacto recae sobre la empresa.
Los seguros sociales son el importe total de cotizaciones que la empresa ingresa cada mes a la Seguridad Social por cada trabajador. Aquí la subida se traduce en un incremento de la cuota empresarial por contingencias comunes. Es decir, el coste adicional no se ve sólo en el recibo del trabajador, sino sobre todo en la liquidación mensual de cotizaciones que el negocio presenta a la Seguridad Social.
En la práctica, muchos autónomos y pymes detectan antes el efecto en el importe total a pagar en los seguros sociales que en la propia nómina, especialmente cuando gestionan varias altas y contratos.
Por tanto, aunque el MEI tenga reflejo formal en la nómina, el verdadero impacto económico para el negocio se materializa en el mayor importe de cotizaciones empresariales cada mes.
Cuánto más cuesta un trabajador en 2026 por el MEI
El MEI se aplica como un porcentaje sobre la base de cotización por contingencias comunes. Para simplificar los cálculos y facilitar la comprensión, puede asumirse que esa base es similar al salario bruto mensual.
En 2026, el porcentaje total del MEI es del 0,90%, repartido en:
- 0,75% a cargo de la empresa.
- 0,15% a cargo del trabajador.
Esto significa que el impacto principal se produce en el coste empresarial.
Además, frente a 2025, el MEI sube una décima (del 0,8% al 0,9%). En el Régimen General, la parte empresarial pasa del 0,67% al 0,75%, y la del trabajador del 0,13% al 0,15%.

Así, por ejemplo, con un salario/base de 1.600 euros al mes, el MEI supone para la empresa un sobrecoste de unos 12 euros mensuales (unos 144 euros al año por trabajador). En la nómina, la persona trabajadora ve una deducción aproximada de 2,40 euros al mes.
Ejemplo en contrato a tiempo parcial
En un contrato al 50%, con una base aproximada de 800 euros mensuales, el MEI añade alrededor de 6 euros al mes de coste para la empresa (unos 72 euros al año), y descuenta cerca de 1,20 euros mensuales en la nómina del trabajador.
Impacto acumulado en microempresas
Tomando como referencia un salario/base de 1.600 euros:
- En una microempresa con tres trabajadores, el impacto acumulado puede rondar los 432 euros al año.
- Con cinco empleados, el sobrecoste subiría a unos 720 euros anuales, sólo por este recargo.
Efecto multiplicador en microempresas y plantillas pequeñas
El impacto del MEI no se percibe igual en una gran empresa que en un negocio con dos, tres o cinco trabajadores. En las microempresas y pequeños negocios, donde la estructura de costes es muy ajustada y los márgenes suelen ser reducidos, cualquier incremento fijo por empleado tiene un efecto proporcionalmente mayor.
A diferencia de las compañías con grandes plantillas, que pueden diluir el impacto en volúmenes elevados de facturación, los autónomos con empleados y las microempresas concentran el peso del coste laboral en muy pocas personas. Por eso, recargos aparentemente pequeños, como los derivados del MEI, terminan acumulándose mes a mes y añadiendo tensión en la cuenta de resultados.
Además, muchos de estos negocios operan en sectores intensivos en mano de obra –como hostelería, comercio, servicios personales, limpieza, cuidados o pequeñas actividades industriales–, en los que el coste salarial representa uno de los principales capítulos de gasto.
El MEI actúa como un coste estructural añadido que se suma a otras subidas ya consolidadas en cotizaciones y salarios, limitando la capacidad de las microempresas para absorber incrementos sin trasladarlos a precios, reducir inversiones o replantear contrataciones.





