La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta digital habitual para miles de pequeñas empresas españolas. Desde la redacción de correos electrónicos hasta la elaboración de informes o la automatización de tareas administrativas, cada vez más profesionales utilizan sistemas de IA generativa en su día a día. Sin embargo, este avance también está abriendo nuevos riesgos para las compañías.
Según el estudio Logicalis Global CIO Report 2026, el 57% de las empresas considera que sus empleados están poniendo ya en peligro datos corporativos debido a un uso inadecuado de herramientas de inteligencia artificial generativa. La preocupación se ha convertido en uno de los principales desafíos para los responsables tecnológicos de las organizaciones.
A ello se suma otro problema: la falta de formación. Dos de cada tres empresas consideran insuficiente la preparación que reciben sus plantillas para utilizar estas tecnologías de forma segura y responsable. Mientras tanto, la adopción de IA continúa acelerándose y obliga a las compañías a encontrar un equilibrio entre innovación, productividad y protección de la información.
- La falta de conocimiento y el riesgo de datos, principales barreras para usar IA en las empresas
- El 94% de las empresas apuesta por la IA, a pesar de los riesgos
- El auge de la inteligencia artificial autónoma, nuevo reto para las pymes
La falta de conocimiento y el riesgo de datos, principales barreras para usar IA en las empresas
La principal conclusión del informe es que las empresas están avanzando en la implantación de inteligencia artificial más rápido de lo que son capaces de controlarla.
El estudio revela que el 66% de las organizaciones considera insuficiente la formación interna sobre el uso responsable de herramientas de IA generativa. Esto significa que miles de trabajadores utilizan estas plataformas sin conocer completamente los riesgos asociados al tratamiento de datos corporativos, documentos internos o información confidencial.
La preocupación no es menor. Actualmente, muchas herramientas de IA permiten introducir textos, contratos, informes financieros, bases de datos o correos electrónicos para generar respuestas o automatizar tareas. Si no existen protocolos claros, una parte de esa información podría acabar siendo procesada por sistemas externos sin que la empresa tenga un control total sobre ello.
De hecho, la falta de visibilidad es otro de los grandes problemas detectados por el informe. Solo el 37% de los responsables tecnológicos asegura tener un control completo sobre todas las herramientas y servicios de Inteligencia Artificial que utilizan actualmente sus organizaciones.
En la práctica, esto significa que una parte importante de los empleados está utilizando aplicaciones de IA por iniciativa propia, sin que los departamentos tecnológicos conozcan exactamente qué plataformas se emplean ni qué información se comparte con ellas.
El 94% de las empresas apuesta por la IA, a pesar de los riesgos
Pese a estos riesgos, el interés empresarial por la IA sigue creciendo a gran velocidad. El 94% de las empresas asegura haber incrementado su interés por esta tecnología durante el último año. Sin embargo, el entusiasmo convive con importantes dudas sobre su implantación real.

De hecho, más de la mitad de los responsables tecnológicos consultados considera que la adopción de la Inteligencia Artificial está avanzando demasiado rápido. En concreto, el 51% cree que las empresas están acelerando su implantación por encima de su capacidad real para gestionarla de forma segura.
El informe también detecta una brecha entre las expectativas y los resultados. Aunque muchas organizaciones están obteniendo beneficios en áreas como la automatización de procesos, la experiencia de cliente o la analítica predictiva, todavía son pocas las que consiguen convertir esos proyectos piloto en capacidades empresariales permanentes.
En este sentido, el 66% de los directores tecnológicos reconoce que no confía plenamente en poder escalar la IA más allá de pruebas de concepto aisladas. Además, un 62% admite que las inversiones realizadas hasta ahora todavía no han generado un valor de negocio claramente medible.
Según los responsables del estudio, el problema no reside tanto en la tecnología como en la preparación de las propias organizaciones. Entre las principales barreras para desplegar la IA a gran escala destacan la falta de habilidades técnicas internas, los desafíos relacionados con la calidad y gestión de los datos y las crecientes exigencias regulatorias que acompañan a esta revolución tecnológica.
El auge de la inteligencia artificial autónoma, nuevo reto para las pymes
Mientras las empresas todavía intentan controlar los riesgos asociados a la IA generativa, el sector tecnológico ya mira hacia la siguiente gran evolución: la inteligencia artificial autónoma o agéntica.
Se trata de sistemas capaces no sólo de generar contenido, sino también de ejecutar tareas, tomar decisiones y coordinar procesos con una intervención humana mínima.
El estudio refleja que esta tecnología está avanzando rápidamente. El 72% de las empresas prevé seguir aumentando sus inversiones en IA generativa durante el próximo año, mientras que un 60% ya planea destinar recursos a sistemas autónomos capaces de actuar por sí mismos en determinadas funciones empresariales.
Para muchas pymes, esta nueva fase plantea desafíos adicionales. A medida que los algoritmos asumen más responsabilidades, también aumentan las necesidades de supervisión, gobernanza y control de riesgos.
Los expertos advierten de que la implantación de sistemas autónomos obligará a redefinir la gestión tecnológica dentro de las empresas. El papel de los responsables de sistemas ya no consistirá únicamente en implantar herramientas digitales, sino en diseñar entornos donde trabajadores, algoritmos y proveedores tecnológicos puedan colaborar sin perder trazabilidad ni responsabilidad sobre las decisiones adoptadas.
Precisamente por esta creciente complejidad, el 94% de las empresas prevé apoyarse en proveedores de servicios tecnológicos especializados durante los próximos años. Además, casi la mitad contempla externalizar funciones críticas relacionadas con soporte técnico, mantenimiento de sistemas, ciberseguridad, servicios en la nube o gestión de aplicaciones empresariales.
La inteligencia artificial continúa consolidándose como una de las grandes palancas de productividad para las empresas. Sin embargo, los datos muestran que el principal reto para muchas pymes ya no es acceder a la tecnología, sino aprender a utilizarla sin comprometer la seguridad de la información ni exponer datos sensibles del negocio a riesgos innecesarios.





