Más de la mitad de los trabajadores querría que su empresa ofreciera formación para aprender a gestionar mejor su economía personal, optimizar su salario y mejorar su capacidad de ahorro. Sin embargo, siete de cada diez empleados no reciben ningún tipo de educación financiera en su entorno laboral, según el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral de 2026 elaborado por Edenred.

Para autónomos con empleados y pymes, esta brecha revela una posible oportunidad para reforzar el bienestar laboral de sus plantillas, mediante iniciativas que no exigen necesariamente grandes inversiones. El estudio muestra que sólo el 29,5% de los profesionales recibe actualmente algún tipo de formación o información financiera por parte de su empresa, frente a un 56,2% que asegura que le gustaría acceder a ella.

La campaña de la renta ha vuelto a poner sobre la mesa las dificultades que muchos trabajadores encuentran para entender cuestiones relacionadas con impuestos, ahorro o retribución flexible. Y dado que vivimos una realidad mediatizada por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del coste de vida, los conocimientos financieros empiezan a ganar peso entre las demandas de las plantillas.

  1. La educación financiera comienza a entrar en la agenda laboral de las pymes
  2. Los trabajadores ‘sénior’ son los que menos apoyo reciben
  3. La retribución flexible aparece como una vía para mejorar el salario neto

La educación financiera comienza a entrar en la agenda laboral de las pymes

Así lo revela el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral de 2026 elaborado por Edenred, que pone de manifiesto que sólo el 29,5% de los profesionales recibe algún tipo de formación o información financiera por parte de su empresa, frente a un 70,5% que no cuenta con ningún tipo de instrucción o apoyo en esta materia.

Sin embargo, el interés por mejorar los conocimientos financieros es evidente: más de la mitad de los profesionales en España (un 56,2%), asegura que le gustaría que su empresa ofreciera este tipo de formación para aprender a gestionar mejor su economía personal, optimizar su salario y mejorar su capacidad de ahorro.

Así, dado el aumento del coste de vida, los conocimientos sobre fiscalidad, ahorro o retribución flexible dejan de ser una cuestión limitada a perfiles financieros y pasan a formar parte de las preocupaciones cotidianas de cualquier trabajador.

La brecha también aparece por edades, con diferencias relevantes entre generaciones. La Generación Z (de 20 a 29 años), es el grupo que más acceso tiene a formación financiera dentro de las empresas, aunque solo el 36,5% afirma recibirla. Mientras que el 48,4% reconoce que le gustaría contar con más información y herramientas para gestionar mejor sus finanzas.

Los trabajadores ‘sénior’ son los que menos apoyo reciben

Entre los Millennials (de 30 a 45 años), el 33,9% recibe formación financiera y el interés por acceder a ella alcanza el 55,9%. La situación empeora entre la Generación X (de 46 a 61 años), donde solo el 23,9% tiene acceso a estos contenidos, aunque el 59% demanda más apoyo por parte de su empresa.

Autónomos y pymes desaprovechan una formación que reclaman seis de cada diez empleados para fidelizarlos
Autónomos y pymes desaprovechan una formación que reclaman seis de cada diez empleados para fidelizarlos.

Los Baby Boomers (de 62 a 65 años), son el colectivo más desatendido en esta materia, ya que apenas el 14,7% recibe educación financiera en su entorno laboral. Sin embargo, el 58,4% afirma que le gustaría contar con este tipo de iniciativas, un dato especialmente significativo porque se trata de trabajadores próximos a la jubilación y con decisiones económicas relevantes por delante.

Existen también diferencias territoriales importantes. Madrid, con un 35,5%, Andalucía, con un 35,3%, y Cataluña, con un 33,6%, son las comunidades donde más empresas ofrecen algún tipo de formación o información sobre educación financiera, mientras que Castilla y León se sitúa en el extremo contrario, con solo un 19,6% de profesionales que afirma contar con este apoyo.

Galicia refleja una de las mayores brechas entre oferta y demanda. Apenas un 22,2% de los profesionales recibe instrucción financiera, pero el 65,7% asegura que le gustaría acceder a ella. Lo que revela que el interés de las plantillas no siempre coincide con la oferta real de las empresas.

La retribución flexible aparece como una vía para mejorar el salario neto

Por sectores, comercio y distribución figuran entre los ámbitos donde más se impulsa la educación financiera, con un 38,1%, junto a información y comunicaciones, con un 37,5%, y servicios empresariales, con un 36,1%. En el lado opuesto aparece la Administración Pública, donde solamente el 10,7% recibe este tipo de formación, pese a que el 78,6% querría tenerla.

El tamaño de la empresa también influye en el acceso a estas iniciativas. Las grandes compañías lideran la oferta, ya que el 38,7% de sus profesionales afirma tener acceso a formación financiera, aunque más de la mitad, el 53,3%, considera que todavía debería reforzarse.

En el caso de las pymes, el interés del tema está en que la formación económica básica puede vincularse a herramientas ya existentes, como los beneficios sociales o la retribución flexible. En este sentido, Edenred y TaxDown han lanzado una guía práctica para ayudar a optimizar el salario, mejorar la planificación financiera y aumentar el poder adquisitivo mediante recomendaciones sobre fiscalidad, beneficios sociales y retribución flexible.

Según ambas compañías, los profesionales pueden llegar a ahorrar entre 1.500 y 2.600 euros al año combinando el ahorro derivado de la retribución flexible con la optimización de deducciones y la revisión correcta de la declaración de la renta. La guía también advierte de errores habituales, como confirmar el borrador sin revisar posibles deducciones o no identificar correctamente beneficios exentos de IRPF vinculados a alimentación, movilidad o guardería.