Las pequeñas empresas españolas duran unos diez años menos abiertas que la media de las pymes europeas. De hecho, la mayoría de nuestros negocios ni si quiera llega a superar los cinco años. Según los expertos consultados, este dato es la consecuencia directa de la excesiva burocracia y presión regulatoria que hay en nuestro país.

La tasa de mortalidad empresarial en España es de 9,2%, una cifra superior a la registrada en economías comparables de la Unión Europea como Italia, Portugal o Alemania. Son datos ofrecidos por Eurostat, a los que se añaden otros que ha publicado recientemente CEPYME: la esperanza de vida de las empresas y pymes españolas es de 11 años, muy por debajo de la media de la UE, que alcanza los 19,6 años.

Además, el informe de CEPYME sigue ahondando en el problema y asegura que el 61,5% de las empresas creadas en España no supera los cinco años de vida. Es más, el 25,7% de las nuevas compañías desaparecen en su primer año de actividad.

Mientras tanto, países como Portugal, Holanda, Alemania o Francia presentan tasas de supervivencia más elevadas durante los primeros cinco años, lo que evidencia una mayor capacidad de consolidación de sus proyectos empresariales.

 

Las pymes españolas duran diez años menos abierta que el resto de empresas europeas

El perfil del tejido empresarial español explica en parte esta elevada mortalidad de nuevos negocios. La economía española está dominada por microempresas de menos de 10 trabajadores, que representan, según Eurostat, el 94,4% del total.

Este reducido tamaño limita el acceso a la financiación, dificulta la internacionalización y deja a muchas compañías sin margen para afrontar crisis, cambios regulatorios o caídas de la demanda en momentos determinados del año.

Menos del 20% de las empresas duran más de 30 años

Por su lado, un informe elaborado por Informa D&B en 2023 ya apuntaba que sólo una minoría de empresas creadas en España logra sobrevivir más allá de una década. De hecho, sólo el 17% de las empresas creadas en 1993 seguían activas en 2023.

El resultado es un constante proceso de creación y destrucción empresarial que, definitivamente, impide consolidar un tejido sólido y estable.

La burocracia y el exceso de leyes limitan el futuro de las pymes, según los economistas

Según el análisis de los expertos del Consejo General de Economistas, una de las principales causas de esta corta esperanza de vida empresarial es el entorno en el que operan los negocios. Así, la carga burocrática, la complejidad normativa y la presión fiscal aparecen de forma recurrente como obstáculos para el crecimiento y, sobre todo, para la sostenibilidad de los negocios.

De hecho, CEPYME ha advertido en diferentes análisis de que la fiscalización excesiva y el elevado nivel de control administrativo dificultan especialmente la supervivencia de las pequeñas empresas y de los autónomos. 

Esta situación contrasta con la de otros países europeos, donde los procesos administrativos son más ágiles y existen mayores incentivos para el crecimiento empresarial, lo que se traduce en tasas de supervivencia más elevadas. En concreto, y según un estudio de la Comisión Europea, las pymes españolas afrontan un 33% más de trámites que las de otros países de su alrededor.

La esperanza de vida de las empresas españolas es corta en comparación con la de otros países de la Unión Europea
La esperanza de vida de las empresas españolas es corta en comparación con la de otros países de la Unión Europea.

Las bajas de trabajadores autónomos, otro síntoma del mismo problema

La fragilidad del tejido empresarial español se refleja también en los últimos datos de RETA sobre las bajas de trabajadores autónomos. La Federación Nacional de Asociaciones de Autónomos, ATA, mostró a finales de noviembre que sólo en ese mes se produjeron 2.222 cierres de negocios en España, lo que equivale a 74 autónomos que bajaron definitivamente la persiana al día.

Las pymes duran más en algunas CCAA que en otras

Efectivamente existen ciudades y regiones donde las empresas logran una mayor supervivencia, como puede ser en Madrid. Pero la situación es especialmente compleja en las zonas de lo que se conoce como España vaciada, donde a los problemas antes mencionados se añaden la falta de infraestructuras, la menor densidad de población y la escasez de servicios públicos. Todo ello dificulta la viabilidad de muchos proyectos empresariales en el medio rural.

Por ejemplo, es importante recordar que la cobertura 5G alcanza alrededor del 93,2% de la población en general, mientras que en áreas de baja densidad de nuestro país sólo llega a aproximadamente el 66%, según el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.

De igual manera, el Instituto Nacional de Estadística advierte de que únicamente el 20% de la población rural vive en zonas rurales, lo que significa que el 80% restante trata de hacerse hueco en zonas más pobladas.