1. Las pymes exigen un sistema automático y ágil de ayudas para reaccionar con rapidez
  2. Para las pymes, el impacto no es solo climático, sino económico
  3. Así debería funcionar el sistema automático de ayudas que pide CEPYME
  4. Documentar, inventariar y estar atentos a las ayudas

El continente europeo lleva años calentándose al doble de velocidad que el resto del planeta. Así lo confirman los datos oficiales que ha ofrecido en los últimos días el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, un programa de observación de la Tierra desde el espacio de la Unión Europea.

Prueba de ello son las inundaciones de las que hemos sido testigos en los últimos años, las borrascas constantes, las danas, las olas de calor y los incendios forestales en determinadas épocas del año. Además de un sinfín de sucesos que tienen consecuencias económicas directas para miles de autónomos y pequeñas y medianas empresas de nuestro país.

Lo cierto es que, tras la tragedia en vidas de cada uno de estos episodios, cientos o miles de negocios quedan cerrados y otras tantas explotaciones arruinadas. Y hay algo que se debe tener también en cuenta: los meses de trámites administrativos para acceder a subvenciones. Ayudas que, en muchos casos, llegan tarde, según la denuncia del propio sector a través de CEPYME.

Así, ante un escenario complicado y con una proyección a futuro todavía más complicada, las pequeñas empresas lo tienen claro: es necesario un cambio de modelo, en el que las ayudas excepcionales y lentas de tramitar se convierten en un sistema automático y ágil que permita reaccionar con rapidez.

Las pymes exigen un sistema automático y ágil de ayudas para reaccionar con rapidez

El ya mencionado Servicio de Cambio Climático de Copernicus ha confirmado, en su último informe sobre el estado del clima, que Europa es el continente que se calienta más rápidamente de todo el planeta. En concreto, según sus propios datos, el aumento de temperaturas en el continente avanza aproximadamente al doble de velocidad que la media global.

Esto significa, según explica este organismo, que por cada grado adicional de temperatura, el aire es capaz de retener alrededor de un 7% más de humedad. Y cuando esa masa de aire se enfría de forma brusca, libera grandes cantidades de agua en muy poco tiempo. Es la explicación que hay detrás de la proliferación de lluvias torrenciales e inundaciones repentinas que hemos vivido en reiteradas ocasiones en los últimos años. 

Por su parte, los datos de Copernicus confirman también que el Mediterráneo está registrando temperaturas récord de forma recurrente. Y un mar más cálido actúa como combustible para tormentas más violentas cuando estas entran en contacto con tierra firme. A ello se le suma la alteración de la corriente en chorro, que provoca que las borrascas o las olas de calor permanezcan estancadas durante días o semanas sobre una misma zona.

Para las pymes, el impacto no es solo climático, sino económico

En ese sentido, la Agencia Europea de Medio Ambiente ya advirtió en su última Evaluación Europea de Riesgos Climáticos de que este proceso aumenta la probabilidad de episodios extremos encadenados: sequías prolongadas seguidas de lluvias intensas, incendios más difíciles de controlar o heladas tardías combinadas con olas de calor tempranas. En España, en concreto, estos patrones están afectando de manera directa a sectores como la hostelería, importante sobre todo durante determinadas estaciones del año, el comercio, la agricultura o el turismo.

Y para las pymes, el impacto no es, evidentemente, solo climático, sino económico, porque cada episodio supone daños materiales, interrupciones de actividad, pérdida de stock, costes de reparación y una caída inmediata y a veces duradera de ingresos. En muchos casos, según explican en CEPYME, la supervivencia del negocio depende exclusivamente de la rapidez con la que lleguen las ayudas públicas.

Las pymes exigen un sistema automático de ayudas ante un futuro con constantes desastres climáticos
Las pymes exigen un sistema automático de ayudas ante un futuro con constantes desastres climáticos

Así debería funcionar el sistema automático de ayudas que pide CEPYME

Ante esta nueva realidad ampliamente argumentada desde la comunidad científica, CEPYME ha reclamado de forma explícita un cambio estructural en la gestión de las ayudas por catástrofes naturales. Y en concreto, su presidenta, Ángela de Miguel, ha señalado recientemente que la fase de emergencia suele funcionar, pero que la recuperación empresarial se ve frenada siempre por la lentitud administrativa.

Según CEPYME, muchas ayudas siguen sin llegar meses después de episodios climáticos recientes, como es el caso del desbordamiento del río Guadalete, en el término municipal de Jerez, y la situación de los empresarios afectados por las borrascas del pasado invierno, especialmente en el ámbito agrario y de las pequeñas y medianas empresas. Y la principal causa siempre es la misma: la burocracia. Porque los procedimientos ordinarios, con múltiples trámites y plazos, no están diseñados para situaciones de urgencia en las que un negocio necesita liquidez inmediata para poder reabrir.

Así las cosas, la propuesta de las pymes pasa por un sistema automático de activación de ayudas cuando se declara una catástrofe climática. Un modelo que han planteado en sus últimas declaraciones, y que se basa en tres pilares fundamentales. En primer lugar, la rapidez (una activación inmediata tras el reconocimiento oficial del desastre, sin esperar a convocatorias específicas).

En segundo, la liquidez inicial (en el que los negocios tengan acceso al dinero de forma inmediata, atrasándose las verificaciones y los controles para asegurar la continuidad del negocio). Y por último la adaptación al daño real (pues las ayudas deben ajustarse al tipo de empresa y a la magnitud de las pérdidas, no ser homogéneas).

Documentar, inventariar y estar atentos a las ayudas

A día de hoy, cuando una pyme sufre daños por un fenómeno meteorológico extremo, el primer paso según los datos que ofrece CEPYME sigue siendo documentar las pérdidas mediante fotografías, informes técnicos, inventarios de daños y certificados municipales. A continuación, es clave comunicar la situación a la administración competente y mantenerse atento a las declaraciones oficiales de la zona afectada. Esto atrasa la situación, de manera inevitable, durante días y a veces semanas.

Bajo el sistema automático que proponen desde CEPYME, este proceso se simplificaría. La declaración de catástrofe activaría de oficio las ayudas, utilizando datos fiscales y de cotización ya disponibles en la administración, por lo que el empresario recibiría un anticipo para cubrir gastos urgentes, mientras se completa todo el proceso de la justificación de daños. 

Lo cierto es que si el calentamiento acelerado de Europa es un hecho verídico, y la comunidad científica asegura que el aumento de fenómenos extremos es una tendencia clara y objetiva, seguir respondiendo con mecanismos excepcionales es insuficiente. La adaptación al cambio climático, al menos a ojos de CEPYME, también pasa por adaptar el sistema de ayudas para proteger al tejido productivo más vulnerable de nuestro país.