El tamaño de la empresa no siempre es una ventaja a la hora de implantar inteligencia artificial (IA) en un negocio. Según un estudio internacional, las pymes están adoptando esta tecnología con mayor rapidez que las grandes empresas, aunque ese dinamismo aún no se traduce en una mejora de su rentabilidad.
Así se desprende del informe State of AI in Business 2025, elaborado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), tras analizar más de 300 negocios que incorporaron la IA durante el pasado año.
Según el estudio, aunque la inversión empresarial en inteligencia artificial generativa alcanzó los 40.000 millones de dólares en 2025, el 95% de las organizaciones no está obteniendo un impacto medible en sus resultados económicos.
- Las pymes implantan la IA en tres meses, frente a los nueve de las grandes
- Las pequeñas empresas usan más herramientas de IA, pero su impacto en el negocio es limitado
-
Las pymes obtienen más ahorro con la IA en tareas administrativas y operativas que en marketing
Las pymes implantan la IA en tres meses, frente a los nueve de las grandes
Uno de los aspectos más destacados del informe es lo que los autores denominan la “paradoja de la empresa grande”, según la cual las compañías de mayor tamaño lideran en número de pruebas piloto con IA, pero son las que más dificultades tienen para convertir esos ensayos en herramientas operativas.
En cambio, las empresas del segmento medio –en el que se sitúan muchas pymes– consiguen pasar de la fase de prueba a la implantación en unos 90 días de media, frente a los nueve meses o más que necesitan las grandes corporaciones.
El propio informe recoge la percepción de algunos directivos entrevistados, que subrayan la distancia entre las expectativas generadas y la realidad práctica.
Como el caso en el que uno de ellos asegura que si bien “el discurso dice que todo ha cambiado” lamenta que “en nuestras operaciones nada fundamental ha cambiado; solo procesamos algunos contratos más rápido”.

Las pequeñas empresas usan más herramientas de IA, pero su impacto en el negocio es limitado
El estudio constata que más del 80% de las organizaciones ha probado herramientas como ChatGPT o Copilot y que cerca del 40% afirma haberlas desplegado de algún modo en su actividad diaria.
Sin embargo, estos usos se concentran en mejoras de productividad de los empleados, como redacción de textos, correos electrónicos o resúmenes de documentos, sin un efecto claro sobre los ingresos o costes estructurales del negocio. Una realidad que lleva a los autores a afirmar que “la adopción es alta, pero la transformación es baja”.
Cuando se trata de soluciones más avanzadas integradas en procesos empresariales concretos, el porcentaje de éxito cae de forma drástica. Solo el 5% de las herramientas de IA diseñadas para tareas específicas llega a implantarse en producción, mientras que la mayoría se queda en fase de pruebas o se descarta por problemas de integración y falta de adaptación a los flujos de trabajo reales.
Los autores del estudio describen esta situación como una “brecha de la IA”, que es la diferencia creciente entre el elevado nivel de adopción de herramientas y el bajo nivel de transformación real del negocio.
De los nueve grandes sectores analizados, solo dos –tecnología y medios de comunicación– muestran evidencias de cambios estructurales impulsados por la IA. En el resto, incluyendo comercio, servicios profesionales, sanidad, industria o energía, la tecnología se utiliza principalmente como apoyo, sin alterar de forma sustancial los modelos de negocio.
Las pymes obtienen más ahorro con la IA en tareas administrativas y operativas que en marketing
Otro de los hallazgos relevantes es que el mayor retorno económico de la IA no se encuentra en marketing o ventas, donde se concentra la mayor parte de la inversión, sino en áreas menos visibles como administración, operaciones, finanzas o atención al cliente.
Las pymes que han logrado resultados medibles lo han hecho reduciendo gastos externos, como servicios de atención telefónica, agencias de contenido o procesos administrativos subcontratados. En estos casos, el ahorro proviene de sustituir servicios externos por automatización interna, más que de reducir personal propio.
El estudio también concluye que las empresas que recurren a proveedores externos duplican la tasa de éxito frente a las que intentan desarrollar sistemas propios. La alianza de las empresas con proveedores especializados alcanza tasas de despliegue cercanas al 67%, en contraposición al 33% de aquellas que desarrollan estas soluciones dentro del propio negocio.
Por todo ello, el informe del MIT concluye que la inteligencia artificial ya está cambiando la forma de trabajar de muchos profesionales y pymes, pero ese cambio aún no se refleja de forma cuantificable en su rentabilidad.
Para que esa transformación se refleje en la cuenta de resultados, el estudio apunta a herramientas de IA capaces de integrarse en los procesos diarios del negocio, aprender de la experiencia y adaptarse a las tareas reales, en lugar de limitarse a generar contenidos o apoyar tareas puntuales.





